16 de Septiembre – TOMAR EN SERIO A JESÚS – XXIV Domingo del Tiempo ordinario

16 de Septiembre – TOMAR EN SERIO A JESÚS – XXIV Domingo del Tiempo ordinario

 

DOMINGO XXIV TIEMPO ORDINARIO/CICLO B

TOMAR EN SERIO A JESÚS

Jesús hace a sus discípulos una pregunta decisiva: “¿Quién decís que soy yo?”. En nombre de todos, Pedro le contesta sin dudar: “Tú eres el Mesías”. Jesús es el Mesías enviado por Dios y sus discípulos lo siguen para colaborar con él, sin embargo, Jesús sabe que todavía les falta aprender algo muy importante como es seguirlo de cerca compartiendo su proyecto y su destino, por eso, como dice el evangelista, “empezó a instruirlos”. No se trata de darles una enseñanza más. Desde el principio Jesús les habla “con toda claridad” sin ocultarle nada. Tienen que saber que el sufrimiento lo acompañará siempre en su tarea de abrir caminos al reino de Dios y que al final, será condenado por los dirigentes religiosos y morirá ejecutado violentamente.

Pedro se rebela ante lo que está oyendo y no lo acepta, incluso se permite increpar a Jesús, porque lo que está diciendo cree que es absurdo.

Jesús reacciona con una dureza desconocida. De pronto ve en Pedro los rasgos de Satanás, el tentador del desierto que busca apartar a las personas de la voluntad de Dios y le dice: ¡Quítate de mi vista, Satanás!, vuelve a ocupar tu puesto de discípulo, deja de tentarme, “tú piensas como los hombres, no como Dios”. Luego llama a la gente y a sus discípulos para que escuchen bien sus palabras: “El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga”.

Seguir a Jesús no es obligatorio. Es una decisión libre de cada uno, pero hemos de tomar en serio a Jesús. No bastan confesiones fáciles. Si queremos seguirlo en su tarea apasionante de hacer un mundo más humano, digno y dichoso, hemos de estar dispuestos a dos cosas: primero, renunciar a proyectos o planes que se oponen al reino de Dios y segundo, aceptar los sufrimientos que nos pueden llegar por seguir a Jesús e identificarnos con su causa.

 

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA

 

1ª LECTURA

Lectura del libro de Isaías 50,5-9ª

 

El Señor me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos.

El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

Tengo cerca a mi defensor, ¿quién pleiteará contra mí? Comparezcamos juntos.
¿Quién tiene algo contra mí? Que se me acerque.
Mirad, el Señor me ayuda, ¿quién me condenará?

Palabra de Dios

 

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

El canto que leemos en esta la lectura de Isaías nos ofrece la figura profética del Mesías que es fiel a su misión, a pesar de los sufrimientos por los que tiene que pasar, porque su confianza está en el Señor.

El “Siervo de Dios” no se rebela ante la misión a la que ha sido llamado, ni tampoco se resiste a las injurias que le infligen sus contemporáneos, no ofrece resistencia a los sufrimientos y agresiones que acarrea su misión y manifiesta una confianza absoluta en la protección y auxilio de Dios.

 

SALMO

Sal 114, 1-2. 3-4. 5-6. 8-9
R. Caminaré en presencia del Señor, en el país de la vida.

  • Amo al Señor, porque escucha mi voz suplicante;
    porque inclina su oído hacia mí, el día que lo invoco. R:
  • Me envolvían redes de muerte, me alcanzaron los lazos del Abismo,
    caí en tristeza y angustia.
    Invoqué el nombre del Señor: «Señor, salva mi vida». R:
  • El Señor es benigno y justo, nuestro Dios es compasivo;
    el Señor guarda a los sencillos: estando yo sin fuerzas me salvó. R:
  • Arrancó mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas,
    mis pies de la caída.
    Caminaré en presencia del Señor, en el país de la vida. R:

 

2ª LECTURA

Lectura de la carta del apóstol Santiago 2,14-18

Hermanos míos: ¿De qué le sirve a uno decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Es que esa fe lo podrá salvar?

Supongamos que un hermano o una hermana andan sin ropa y faltos del alimento diario, y que uno de vosotros les dice: «Dios os ampare: abrigaos y llenaos el estómago», y no les dais lo necesario para el cuerpo; ¿de qué sirve?

Esto pasa con la fe: si no tiene obras, está muerta por dentro. Alguno dirá: – Tú tienes fe y yo tengo obras. Enséñame tu fe sin obras, y yo, por las obras, te probaré mi fe.

Palabra de Dios

 

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

El apóstol Santiago sigue removiendo las conciencias. Recalca que la fe no consiste solamente en aceptar un “credo”, sino en traducirlo en obras.

Es necesario ser consecuentes y coherentes con la fe profesada, sólo la Palabra que lleva a la acción es real; sólo la fe que se despliega en obras es sincera. La fe debe manifestarse en obras y sin obras es una fe muerta e inoperante.

 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos 8,27-35

 

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus discípulos:
– ¿Quién dice la gente que soy yo?

Ellos le contestaron:
– Unos, Juan Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas.

Él les preguntó:
– Y vosotros, ¿quién decís que soy?

Pedro le contestó:
– Tú eres el Mesías.

Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie.

Y empezó a instruirlos:
– El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los senadores, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado y resucitar a los tres días.
Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió, y de cara a los discípulos increpó a Pedro:

– ¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!

Después llamó a la gente y a sus discípulos y les dijo:
– El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por el Evangelio la salvará.

Palabra de Dios 

COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO

   Jesús hace una especie de “evaluación” a la actitud de sus discípulos y lo hace a base de dos preguntas solamente: ¿qué dice la gente sobre mí? y vosotros ¿qué decís?; ¿qué soy yo en vuestra vida? Jesús quiere que les quede claro a los que le quieran seguir que les espera un camino de sufrimiento y que han de estar dispuestos a tomar la cruz de cada día.

 

 

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

 

Y VOSOTROS, ¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?

Nos viene bien tomar como punto de partida en la reflexión del Evangelio de hoy las preguntas que plantea Jesús a sus discípulos. En primer lugar porque nos permite constatar, también hoy, que son muchas las opiniones que hay sobre Jesús y que ponen de manifiesto el gran desconocimiento que hay sobre Él y en segundo lugar porque también nos permite constatar que, cuando nosotros hemos de hablar de Jesús o responder a quien nos pregunta sobre Él sabemos muy pocas cosas de Él. ¿Por qué tenemos tan poco que decir?

Me parece que hay algunas razones que lo pueden explicar:

Porque es muy débil nuestra formación y es muy poco lo que sabemos de Él. Porque es muy poco el interés que ponemos en conocer su mensaje y en profundizar y ampliar nuestra formación y nuestros conocimientos.

Porque no amamos a Dios sobre todas las cosas. A pesar de ser el primer mandamiento, hay otras muchas cosas que ocupan el lugar de Dios en nuestra vida. La teoría es una cosa, pero en la práctica, ¿estamos dispuestos a perder o a renunciar a algo por el Señor? ¡Hay tantas cosas a las que estamos apegados que nos distancian del Señor! Y si no le amamos de todo corazón, no tendremos interés en saber cosas de Él ni hablaremos de Él apasionadamente.

Ser cristianos debería hacernos diferentes a los que no lo son, sin embargo, ¿nos distinguimos en algo? ¿Nos esforzamos, al menos, para intentar mejorar, cambiar…?

Constatamos con mucha frecuencia que siempre estamos igual, que no cambiamos, que a la hora de la verdad el Señor nos sirve para muy poco y tiene un papel poco determinante en nuestra vida. Y si eso es así, ¿cómo vamos a ofrecer con ilusión a los demás algo que no vale la pena ni es realmente importante para nosotros?