Evangelio del día 25 de Julio – Evangelio festividad Santiago Apóstol

Evangelio del día 25 de Julio

Santiago, Apóstol
Hechos 4, 33; 5, 12a. 27-33; 12, 2 /
2 Corintios 4, 7-15 / Mateo 20, 20-28
Salmo responsorial Sal 125, 1-6
R/. “Los que siembran entre lágrimas
cosecharán entre canciones”

Santoral:
Santiago Apóstol, Beatos Dionisio, Federico, Primo,
Jerónimo, Juan de la Cruz, María, Pedro,
Félix y Benito, Beato Vicente Soler
y Compañeros Mártires

Seamos un campo de estrellas

En el que, cuando las personas se acerquen,
puedan comprender y entender
que en el techo de nuestra vida existe un Alguien.

Seamos un campo de estrellas.
En el que, la luz de la fe,
ilumine todas las habitaciones de nuestra casa.
En el que, el brillo de la fe,
irradie esperanza a los sótanos donde estamos perdidos.

Seamos un campo de estrellas.
En el que, Cristo, anunciado por Santiago,
sea la razón suprema de nuestro caminar.
En el que, Cristo, testimoniado por Santiago,
sea el motivo de nuestros esfuerzos.
En el que, Cristo, proclamado por Santiago,
sea llamada a no decaer en nuestro empeño.

Seamos un campo de estrellas
Donde la resurrección responda a la noche oscura.
Donde la Palabra de Dios por su escucha,
anuncie el resplandor y el inicio de un nuevo día.
Donde el testimonio del apóstol Santiago,
sea fuerza y empuje en el ardor evangélico.

Seamos un campo de estrellas
Que sea el principio y no el final de un camino.
Camino de futuro, no de fracaso.
Camino de gloria, pero no del mundo.
Camino del cielo, no sólo de tierra.
Camino de eternidad, no sólo de humanidad.
Camino de Santiago, no sólo de historia.
Camino de fe, no sólo de cultura.
Camino de oración, no sólo de piedras.
Camino de resurrección, no sólo de muerte.
Camino de Palabra, y no sólo humana.
Camino de conocimiento, no sólo de disfrute.
Camino de perfección, no de mediocridad.
Seamos, con Santiago Apóstol,
un campo de estrellas alimentadas
por la estrella de la fe que es Jesucristo.
Amén.

P. Javier Leoz

Liturgia – Lecturas del día

Miércoles, 25 de Julio de 2012

SANTIAGO, APÓSTOL
Fiesta

Donde es Solemnidad se proclama como primera lectura:

Herodes mandó decapitar a Santiago

Lectura de los Hechos de los Apóstoles
4, 33; 5, 12a. 27-33; 12, 2

En aquellos días, los Apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor Jesús y hacían muchos signos y prodigios en el pueblo.
Los hicieron comparecer ante el Sanedrín, y el sumo Sacerdote les dijo:
«Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!».
Pedro, junto con los Apóstoles, respondió: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo. A Él Dios lo exaltó, haciéndolo Jefe y Salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen».
Al oír estas palabras, ellos se enfurecieron y querían matarlos. Y el Rey Herodes mandó decapitar a Santiago, hermano de Juan.

Palabra de Dios.

Siempre y a todas partes,
llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos
de la muerte de Jesús

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Corinto
4, 7-15

Hermanos:
Llevamos un tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios.
Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados.
Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Y así, aunque vivimos, estamos siempre enfrentando a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De esa manera, la muerte hace su obra en nosotros, y en vosotros la vida.
Pero, teniendo ese mismo espíritu de fe, del que dice la Escritura: «Creí y por eso hablé», también nosotros creemos, y por lo tanto, hablamos. Y nosotros sabemos que aquel que resucitó al Señor Jesús nos resucitará con él y nos reunirá a su lado junto con vosotros.
Todo esto es por vosotros: para que al abundar la gracia, abunde también el número de los que participan en la acción de gracias para gloria de Dios.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL 125, 1-6

R. Los que siembran entre lágrimas
cosecharán entre canciones.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía que soñábamos:
nuestra boca se llenó de risas,
y nuestros labios, de canciones. R.

Hasta los mismos paganos decían:
«¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!»
¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros
y estamos rebosantes de alegría! R.

¡Cambia, Señor, nuestra suerte
como los torrentes del Négueb!
Los que siembran entre lágrimas
cosecharán entre canciones. R.

El sembrador va llorando
cuando esparce la semilla,
pero vuelve cantando
cuando trae las gavillas. R.

EVANGELIO

Ustedes beberán mi cáliz

a Evangelio de nuestro Señor Jesucristo
según san Mateo
20, 20-28

En aquel tiempo:
La madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante Él para pedirle algo.
«¿Qué quieres?», le preguntó Jesús.
Ella le dijo: «Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».
«No saben lo que piden», respondió Jesús. «¿Pueden beber el cáliz que Yo beberé?»
«Podemos», le respondieron.
«Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes los ha destinado mi Padre».
Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».

Palabra del Señor.

Reflexión

EL SANTIAGO DE LA TRADICIÓN Y EL SANTIAGO DE LOS EVANGELIOS
1.- El Santiago de la tradición. Lo que nos dice la tradición sobre el apóstol Santiago puede reducirse a tres afirmaciones principales: la aparición de la Virgen María al apóstol sobre un pilar, en Zaragoza, la ayuda del apóstol a las tropas españolas que lucharon contra los musulmanes en la reconquista y el voto de Santiago. Sobre la aparición de la virgen al apóstol la tradición dice que en la noche del 2 de enero del año 40, cuando la Virgen aún vivía, el apóstol Santiago estaba con sus discípulos a las orillas del río Ebro y oyó voces de ángeles que cantaban Ave María, gratia plena. En ese momento vio el apóstol cómo la virgen se posaba sobre un pilar de mármol y le animaba a seguir con su evangelización. El apóstol y los siete primeros discípulos que estaban con él en ese momento edificaron una capilla de adobe a la Virgen, en el mismo lugar donde se apareció. Sobre la ayuda del apóstol a las tropas españolas, la tradición dice que el apóstol, sobre un corcel blanco, ayudó decisivamente al rey Ramiro I a vencer a los musulmanes, en la famosa batalla de Clavijo (año 844). En definitiva, lo que la tradición nos dice es que el apóstol Santiago sembró en España las primeras semillas del evangelio de Cristo y ayudó decisivamente a los españoles a mantener vivas y fecundas esas semillas. Unido a este hecho, también la tradición nos habla, cómo no, del sepulcro de Santiago en Compostela y del famoso voto de Santiago que el mismo rey dictó, comprometiendo a todos los cristianos de la península a peregrinar a Santiago de Compostela portando ofrendas, como agradecimiento al apóstol por su intervención. Esto sería el inicio del mundialmente conocido Camino de Santiago. No sabemos lo que hay de historia, o de pura leyenda, en estos datos; lo importante es que hoy, fiesta del apóstol, demos nosotros gracias a Dios por las primeras semillas de fe que se sembraron en España y por los frutos religiosos que han dado posteriormente estas semillas de fe evangélica.
2. El Santiago de los evangelios. En los evangelios se resalta la singularidad de Santiago, en su relación con Jesús, en cinco momentos importantes. Primer momento: Jesús llama a Santiago, para que le siga. El evangelio dice así: A continuación, un poco más allá, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a Juan, su hermano, y los llamó. Ellos luego, dejando a su padre en la barca con los jornaleros, se fueron en pos de él (Marcos 1, 19). El segundo momento es cuando Jesús resucita a la hija de Jairo: No permitió que nadie le siguiera más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago (Marcos 5, 21). Un tercer momento es en la Transfiguración en el monte Tabor: Tomando a Pedro, Santiago y Juan, subió a un monte a orar (Lucas 9, 28). Un cuarto momento es cuando la agonía de Jesús en el Huerto de los Olivos: Tomando consigo a Pedro, Santiago y Juan, comenzó a sentir temor y angustia… (Marcos 14, 33). También podemos ver la singularidad de Santiago cuando la madre de Santiago le pide a Jesús que sus hijos sean los primeros en su reino: Se acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose para pedirle algo. Díjole Él: qué quieres. Ella le contestó: Di que estos dos hijos míos se sienten uno a tu derecha y otro a tu izquierda en tu reino (Mateo 20, 20). De estos textos podemos deducir que Santiago no fue uno más entre los doce, sino que gozaba de una cierta predilección del Maestro. ¡Por algo sería! Una buena manera de celebrar hoy nosotros la fiesta del apóstol Santiago, es decirle al Señor que también estamos dispuestos a seguirle, aunque para eso tengamos que beber más de una vez algún cáliz amargo, como consecuencia de nuestra fidelidad a la predicación del evangelio de Jesús.

Gabriel González del Estal
www.betania.es

SANTIAGO APRENDIÓ LA LECCIÓN DE JESÚS
1.- A nuestro santo patrono le llamó el Señor, hijo del trueno… Y nosotros le hemos montado a caballo y le hemos puesto una espada en la mano y le hemos llamado Santiago Matamoros. Título bien poco cristiano, por cierto.
En el evangelio que acabamos de leer, San Mateo, piadosamente, mete en la escena a la madre de Santiago y Juan. San Marcos no se anda con paliativos y pone directamente a los dos apóstoles haciendo uso de influencias para pedir las mejores carteras ministeriales del Reino. Como en otra ocasión, cuando pedían que cayera del cielo sobre la aldea que no quiso recibir al Señor, éste les podía haber dicho “no sabéis de que espíritu sois”
Como a nuestro santo patrono, nos gusta ser protagonistas de grandes cosas. No nos gusta el callado protagonismo de las cosas pequeñas, de cada día. O los primeros puestos o nada.
Cuando el color que más abunda en la vida humana en la vida humana es el gris, siempre nos empeñado nosotros en dividirlo en blanco o negro, sin términos medios y hemos nuestras aquellas palabras: “el que no esté conmigo está contra mi”.
2.- El optimismo cristiano no se funda en el rodar de cabezas de enemigos por el suelo, ni en espadas en alto, ni en grandes manifestaciones esplendorosas de fe, ni en trompetas del juicio final.
Jesús lo puso en otra cosa:
–en la seguridad que el Reino de los Cielos está ya en medio de nosotros.
–en que es una semilla tan fuerte que aunque el sembrador esté dormido, ella va desarrollando el corazón aun de aquellos –hombres y mujeres– que nosotros consideramos fuera del Reino y un día saldrá la espiga.
–que el Reino de los Cielos es tan pequeño como el grano de mostaza, pero que crecerá sin medida.
–que aunque los enemigos son muchos y poderosos el Señor nos ha prometido que el infierno no podrá con la Iglesia.
–que cuando nos consideramos más solos y abandonados tenemos la promesa del Señor de que está con nosotros hasta la consumación de los siglos.
–que, precisamente, como nos ha dicho san Pablo, cuando la vasija es más despreciable y frágil en que llevamos la fe, más se manifiesta que esa fe no depende de nosotros sino sólo de Dios.
3.- Santiago, fogoso y violento, al fin aprendió la lección de su Señor, de que en el fracaso de la muerte, precisamente siendo vencido, estaba el triunfo de Dios y su propio triunfo. Seamos triunfalistas en el sano sentido de la palabra, sabiendo que nuestro poder esta en nuestra humilde fe, y no en el dominar de los demás, sino en el pasar por este mundo sirviendo a los demás haciendo el bien a los demás.
4. Santiago, quieras que no, es patrón de España, de toda España. No hace mucho tiempo nos daban la noticia de que un porcentaje de españoles se sentían más europeos que españoles. Si somos cristianos nos deberíamos sentir ciudadanos del mundo porque todos somos hijos de un mismo Padre Dios.
Y sien embargo ese mismo Jesús que nos hizo a Dios Padre sentía amor a su patria, se sentía judío y por eso lloró profetizando la destrucción de tan hermosa ciudad y de su templo. Hoy alguno le llamaría despectivamente “patriota”
Pues la verdad es que yo me siento patriota como el Señor. Por mis venas corre toda España. Madrileño desde las abuelas, gallego por un abuelo, vasco por el otro abuelo, valenciano por una bisabuela. Y unido a una muy estrecha amistad con toda clase de personas, especialmente andaluces y catalanes. Y no me remonto a Europa, porque hasta donde sé, una tatarabuela mía, o algo así, fue una señorita de vida alegre de Paris. Y dejémoslo ahí…

José María Maruri, SJ
www.betania.es

SANTIAGO: CAMINO PARA LA NUEVA EVANGELIZACIÓN
¿Qué es la Nueva Evangelización? Es una cuestión que surge constantemente en todos los ambientes (eclesiales o no) y que lleva a muchas respuestas:
¿Son nuevos métodos? Tal vez sí. Hoy para llevar la Buena Noticia a los que la desconocen, exige una postura evangelizadora más decidida: hay que salir del templo y pisar la calle.
¿Es distinto lo que tenemos que ofrecer? ¡No! Tal vez es justo lo contrario. Supone recordar que, Jesús, no es un cualquiera. Que, además de ser humano, es divino. Que es el Hijo de Dios
¿Qué pretende la Nueva Evangelización? Que Dios llegue a las sociedades actuales por el empeño de toda la Iglesia. Que aquellos que lo han olvidado, de nuevo, lo recuperen. Que aquellos que lo viven lo actualicen y lo sientan con más vigor. Que aquellos que viven indiferentes a Él vean en los cristianos un reflejo de su presencia.
1.- No cabe duda que, la tradición histórica y todos sus componentes (arte, piedad popular, música, etc.) pueden ayudar en ese objetivo. Y el Camino de Santiago (sin dejarlo huérfano cuando se pretende despojarlo de la huella religiosa y fecundarlo exclusivamente con el elemento cultural) puede ayudarnos muchísimo para comprender lo qué significa el ser tocado por el Señor y por su gracia.
Santiago Apóstol condensa perfectamente el nuevo ardor y el empeño que hemos de tener como cristianos. Él supo madurar, en el árbol de su encuentro personal con Cristo, e inmediatamente ponerse en camino para anunciarlo, enseñarlo y dar respuesta (con el evangelio en la mano) a los hombres de su tiempo.
-¿Es el evangelio nuestro recurso para responder a los numerosos interrogantes que se nos plantean?
-¿Podemos decir que nuestra fe ha sido bendecida por un encuentro personal con el Señor o sólo por costumbre?
-¿Somos valientes y decididos a la hora de inyectar el cristianismo allá donde nos encontramos?
2.- Al igual que los magos de oriente se pusieron en peregrinación hacia el Portal para adorar, ofrecer y reconocer al Señor, también Santiago se colocó en la vereda con un objetivo: que la humanidad del otro lado occidental de la tierra pudiera también conocer, saber, adorar y reconocer al Señor de la historia: a Jesús.
Esta fiesta, la de Santiago Apóstol, nos ha de llevar de nuevo al camino de la fe, al encuentro con Cristo, a la escucha de su Palabra, a la valentía en pro de nuestros planteamientos cristianos. El futuro de la fe no depende del que existan o no existan muchos sacerdotes (por cuyas vocaciones rezamos) sino más bien del compromiso serio y radical de ser todos testigos, heraldos, medios por los cuales se anuncie la muerte y la resurrección de Cristo. El Camino de Santiago no es un camino que lleve a ninguna parte. Todo lo contrario, así como los magos descubrieron una estrella y –esa estrella- les llevó a Jesús, también Santiago (por su camino) nos adentra en un campo estrellado (Compostela) en el cual podemos divisar, recordar y celebrar el núcleo de nuestra fe: Cristo ha resucitado y, nosotros por Él, seremos resucitados. Este es el mensaje clave e irrenunciable de la Nueva Evangelización.
3.- Si nos quedamos en la belleza e historia del camino, en el movimiento del botafumeiro, en las luces y en los colores de la cruz, en la técnica o en las metodologías evangelizadoras, será un repetir y será un gozarnos en lo que tenemos pero sin ser conscientes de lo que nos espera: la prueba o la cruz para ser testigos de Jesús en el mundo que nos rodea.
Santiago, con su vida, nos enseña e invita a darnos. No hay cosecha si, previamente, no hay siembra. Y, no hay siembra si no existe la semilla.
Que, como el apóstol Santiago, sepamos sembrar la semilla del amor de Dios e indicar el Camino de Cristo con nuestro deseo de comunicar y expresar nuestra fe a cuántos nos rodean. Sin imposiciones pero con convencimiento. Sin violencia pero con constancia. Sin timidez y con persuasión. Sin miedo y conscientes de que, el anuncio de Jesucristo, implica y trae consigo incomprensión, enojo, traición y hasta sufrimiento.
No olvidemos que, uno de los pilares fundamentales de la primera evangelización que nos trajo Santiago Apóstol, fue precisamente el que a nosotros nos falta y más nos hace falta: el testimonio de la fe.

Javier Leoz
www.betania.es

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