Evangelio del día 9 de Mayo – Pascua

Evangelio del día 9 de Mayo –  Pascua

Martes de la cuarta semana de Pascua

Libro de los Hechos de los Apóstoles 11,19-26.
Los que se habían dispersado durante la persecución que se desató a causa de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, y anunciaban la Palabra únicamente a los judíos.
Sin embargo, había entre ellos algunos hombres originarios de Chipre y de Cirene que, al llegar a Antioquía, también anunciaron a los paganos la Buena Noticia del Señor Jesús.
La mano del Señor los acompañaba y muchos creyeron y se convirtieron.
Al enterarse de esto, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía.
Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme.
Bernabé era un hombre bondadoso, lleno del Espíritu Santo y de mucha fe. Y una gran multitud adhirió al Señor.
Entonces partió hacia Tarso en busca de Saulo,
y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía, donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de “cristianos”.

Salmo 87(86),1-3.4-5.6-7.
¡Esta es la ciudad que fundó el Señor
sobre las santas Montañas!
El ama las puertas de Sión
más que a todas las moradas de Jacob.
Cosas admirables se dicen de ti,

Ciudad de Dios.
«Contaré a Egipto y a Babilonia
entre aquellos que me conocen;
filisteos, tirios y etíopes han nacido en ella.»
Así se hablará de Sión:
«Este, y también aquél,
han nacido en ella,

y el Altísimo en persona la ha fundado.»
Al registrar a los pueblos, el Señor escribirá:
«Este ha nacido en ella.»
Y todos cantarán, mientras danzan:

«Todas mis fuentes de vida están en ti.»

Evangelio según San Juan 10,22-30.
Se celebraba entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno,
y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón.
Los judíos lo rodearon y le preguntaron: “¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente”.
Jesús les respondió: “Ya se lo dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí,
pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas.
Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen.
Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos.
Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre.
El Padre y yo somos una sola cosa”.

 

 

9 de mayo ciclo C
Sexta Semana de Pascua
Hechos 18, 1-8 / Juan 16, 16-20
Salmo responsorial Sal 97, 1-4
R/. “¡El Señor reveló su victoria a las naciones!”

En los lugares donde la Ascensión
del Señor se celebra en este día
La Ascensión del Señor
Hechos 1, 1-11/ Efesios 1, 17-23
/ Lucas 24, 46-53
Salmo Responsorial, Sal 46, 2-3. 6-9
R/. “El Señor asciende entre aclamaciones”

Santoral:
Santa María Mazzarelllo
y San Gregorio Ostiense

Nostalgia…

Un día, la mayoría de nosotros
se separará. Sentiremos nostalgia
de todas las conversaciones derrochadas,
de los descubrimientos que hicimos,
de los sueños que teníamos, de tantas risas
y de los momentos en que compartimos
todo aquello.

Nostalgia hasta de los momentos
de lágrimas, de angustia, de las vísperas
de los fines de semana, de los finales de año.
En fin… del compañerismo vivido.

En breve cada uno va por su lado,
sea por el destino o por algún
desentendimiento, cada quien sigue su vida.
Tal vez continuemos encontrándonos.
Quien sabe, nuestros e-mails queden truncados…

Podemos telefonarnos, conversar algunas
boberías… Pasarán días, meses, años…
hasta que ese contacto se volverá cada vez
más raro. Y nos perdemos en el tiempo…

Un día nuestros hijos verán aquellas fotografías
y preguntarán: ¿Quiénes son esas personas?
Diremos que eran nuestros amigos.
Y eso va a doler tanto… La nostalgia
va a apretar bien adentro del pecho.

Va a darnos ganas de llamar, para oir
aquellas voces nuevamente…
Cuando nuestro grupo esté incompleto…
nos reuniremos para el último
adios a un amigo.

Entre lágrimas, nos abrazaremos.
Haremos promesas de encontrarnos
más a menudo, de ahí en adelante.
Pero al fin, cada uno va para su lado
para continuar viviendo su vida,
aislados del pasado. Y nos perderemos
en el tiempo una vez más.

Por eso, aquí va un pedido
de este humilde amigo:
no dejes que la vida pase en blanco
y que pequeñas adversidades sean
la causa de grandes tempestades…

¡Mucha paz, mucha luz!
A mis nobles amigos y amigas.

Liturgia – Lecturas del día

Jueves, 9 de Mayo de 2013

SEXTA SEMANA DE PASCUA

Pablo se alojó en su casa y trabajaba con ellos;
discutía en la sinagoga

Lectura de los Hechos de los Apóstoles
18, 1-8

Pablo dejó Atenas y fue a Corinto. Allí encontró a un judío llamado Aquila, originario del Ponto, que acababa de llegar de Italia con su mujer Priscila, a raíz de un edicto de Claudio que obligaba a todos los judíos a salir de Roma. Pablo fue a verlos, y como ejercía el mismo oficio, se alojó en su casa y trabajaba con ellos haciendo tiendas de campaña. Todos los sábados, Pablo discutía en la sinagoga y trataba de persuadir tanto a los judíos como a los paganos.
Cuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia, Pablo se dedicó por entero a la predicación de la Palabra, dando testimonio a los judíos de que Jesús es el Mesías. Pero como ellos lo contradecían y lo injuriaban, sacudió su manto en señal de protesta, diciendo: «Que la sangre de ustedes caiga sobre sus cabezas. Yo soy inocente de eso; en adelante me dedicaré a los paga- nos».
Entonces, alejándose de allí, fue a la casa de un tal Ticio Justo, uno de los que adoraban a Dios y cuya casa lindaba con la sinagoga. Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor, junto con toda su familia. También muchos habitantes de Corinto, que habían escuchado a Pablo, abrazaron la fe y se hicieron bautizar.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL 97, 1-4

R. ¡El Señor reveló su victoria a las naciones!

Canten al Señor un canto nuevo,
porque Él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria. R.

El Señor manifestó su victoria,
reveló su justicia a los ojos de las naciones:
se acordó de su amor y su fidelidad
en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado
el triunfo de nuestro Dios.
Aclame al Señor toda la tierra,
prorrumpan en cantos jubilosos. R.

EVANGELIO

Ustedes estarán tristes,
pero esa tristeza se convertirá en gozo

a Evangelio de nuestro Señor Jesucristo
según san Juan
16,16-20

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos:
«Dentro de poco, ya no me verán,
y poco después, me volverán a ver».

Entonces algunos de sus discípulos comentaban entre sí: «¿Qué significa esto que nos dice: “Dentro de poco ya no me verán, y poco después, me volverán a ver”? ¿Y qué significa: “Yo me voy al Padre”?» Decían: «¿Qué es este poco de tiempo? No entendemos lo que quiere decir».
Jesús se dio cuenta de que deseaban interrogarlo y les dijo: «Ustedes se preguntan entre sí qué significan mis palabras:

“Dentro de poco, ya no me verán,
y poco después, me volverán a ver”.
Les aseguro
que ustedes van a llorar y se van a lamentar;
el mundo, en cambio, se alegrará.
Ustedes estarán tristes,
pero esa tristeza se convertirá en gozo».

Palabra del Señor.

Reflexión

Hech. 18, 1-8. Corinto, ciudad muy importante dentro del itinerario apostólico de Pablo. En primer lugar se dirige a los Judíos para anunciarles a Jesucristo; pero puesto que ellos lo rechazan se dirige a los paganos. Estos lo reciben con alegría y con mayor disponibilidad que los judíos.
La Palabra de Dios no está encadenada. Si alguien la rechaza no por eso se cierran todas las puertas al apóstol. Jamás podemos desanimarnos porque, al anunciar a Cristo, nos encontremos con el desprecio hacia esa Palabra de Dios o con la indiferencia de quienes nos escuchan.
Pareciera que a veces nuestras comunidades se han quedado estancadas. El verdadero pastor pondrá siempre el mejor de sus esfuerzos para que el Señor sea conocido por todos y, así, todos lleguen al conocimiento de la Verdad y vuelva a arder su corazón en el amor de Dios y del prójimo.

Sal. 98 (97). La Victoria de Dios es nuestra Victoria. Él se ha levantado y ha vencido a nuestro enemigo. Él lo ha hecho porque nos ama. Por eso nosotros aclamemos con júbilo al Señor.
Todo aquel que crea en Él tendrá la salvación y Dios hará que se manifieste, ante todos los pueblos, como un signo de su amor siempre fiel. Él jamás nos ha abandonado; más bien, como el Buen Pastor, ha salido en busca de la oveja descarriada; pues Él quiere que todos los hombres se salven y no sólo glorifiquen a Dios, sino que participen de la Gloria que nos ha ofrecido en su Hijo Jesús.
Por eso, cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho grandes obras por nosotros.

Jn. 16, 16-20. Jesús se ha ido al Padre. Sin embargo está en pie su promesa: Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del tiempo.
Caminar en la fe tomando nuestra cruz de cada día y siguiendo las huellas de Jesús, llena nuestros corazones de una gran esperanza, pues queremos llegar a donde Él, nuestra cabeza y pastor nos ha precedido.
Cuando lo veamos y estemos con Él para siempre sabremos que todo tenía sentido; sabremos que nuestro testimonio sobre Jesucristo, dado entre persecuciones y muerte de un modo perseverante hasta el fin, nos conducirá al disfrute eterno de la salvación, de la paz, de la felicidad, del amor colmado.
Para entonces, libres del llanto, del dolor y de la muerte nos alegraremos eternamente en la contemplación del Rostro del Señor.
Cristo, que permanece con nosotros de un modo especial en la celebración del Memorial de su Pascua, celebrado en la Eucaristía, nos reúne, no sólo para que alabemos su Nombre, sino para que entremos en una auténtica comunión de vida y de misión con Él.
Lo contemplamos y lo escuchamos; nos alegramos porque nos ha amado de tal forma que nos hace herederos, junto con Él, de la Gloria del Padre.
Caminando con Él la vida se nos convierte en un poco de tiempo en el que hemos de ser testigos de su amor. No vamos solos, el Señor, su Espíritu Santo acompaña nuestro caminar por la vida, hasta que, finalmente, estemos con Él en una banquete eterno, participando para siempre del Gozo de nuestro Señor.
Pero mientras llega ese momento no podemos vivir destruyendo la paz. La iglesia de Cristo ha sido llamada para ser signo del Señor en medio de sus hermanos. Nuestra vocación mira al servicio nacido del amor que nos compromete a dar la vida para que los demás tengan vida.
Hemos de ser motivo de alegría para cuantos nos rodean, pues el Señor quiere darse a conocer por su cercanía, por su apoyo a los necesitados, por socorrer a los pobres, por consolar a los tristes, por dar de comer a los hambrientos; y esto lo hará en la historia por medio de su Iglesia que, unida a Él, no sólo participa de la Gloria del Señor resucitado, sino que nos lleva a manifestarnos como el hombre nuevo, renovado en Cristo, hecho salvación y cercanía de amor para la humanidad de todos los tiempos y lugares.
Roguémosle a nuestro Dios y Padre que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de ser auténticos portadores de su Amor y de su Salvación, para que cuantos nos traten tengan sobrados motivos de alegrarse y saltar de contento por sentir cercano a ellos, de modo concreto, la presencia del Salvador desde nuestra vida unida al Señor. Amén.

Homiliacatolica.com

En los lugares donde la Ascensión del Señor se celebra en este día

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

Lo vieron elevarse

Lectura de los Hechos de los Apóstoles
1, 1-11

En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseño Jesús, desde el comienzo, hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido.
Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de Dios.
En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: «La promesa, les dijo, que yo les he anunciado. Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días».
Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel? »
Él les respondió: «No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra».
Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos. Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir».

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL 46, 2-3. 6-9

R. El Señor asciende entre aclamaciones.

Aplaudan, todos los pueblos,
aclamen al Señor con gritos de alegría;
porque el Señor, el Altísimo, es temible,
es el soberano de toda la tierra. R.

El Señor asciende entre aclamaciones,
asciende al sonido de trompetas.
Canten, canten a nuestro Dios,
canten, canten a nuestro Rey. R.

El Señor es el Rey de toda la tierra,
cántenle un hermoso himno.
El Señor reina sobre las naciones
el Señor se sienta en su trono sagrado. R.

Lo hizo sentar a su derecha en el cielo

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo
a los cristianos de Éfeso
1, 17-23

Hermanos:
Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. Que Él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que Él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza.
Este es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro.
Él puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de Aquél que llena completamente todas las cosas.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

Mientras los bendecía, fue llevado al cielo

a Evangelio de nuestro Señor Jesucristo
según san Lucas
24, 46-53

Jesús dijo a sus discípulos:
«Así está escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto. Y Yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto».
Después Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y, elevando sus manos, los bendijo. Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo.
Los discípulos, que se habían postrado delante de Él, volvieron a Jerusalén con gran alegría, y permanecían continuamente en el Templo alabando a Dios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *