Breves reflexiones bíblicas: dar y pactar

Dar de lo propio

1.- Jesús no le dijo al joven rico: “Vende todo lo que tienes, luego traes el dinero, lo entregas a mis discípulos, y ellos lo repartirán entre los pobres, o lo utilizarán para poder llevar adelante el evangelio”. Quienes recaudan fondos ajenos para supuestamente cumplir con el mandato de Jesús, muy probablemente no tengan tesoro en el cielo. Una razón es que al crear una organización religiosa, filantrópica o caritativa –el nombre es lo de menos- necesariamente se tienen qué acumular riquezas en propiedades, muebles, equipo, etc.

2.- En otra ocasión Jesús le dijo a un fariseo: “Den limosna de lo que tienen, y entonces todo les será limpio”. De manera que a quienes dan de lo que no es de ellos porque promueven y consiguen abundantes donaciones, esa acción no les limpia. A través de una carta paulina dice Jesucristo que quienes piden dinero a los de afuera no se conducen honradamente (1ª. a Tesalonicenses 4.11-12), y en el extremo de la falta de entendimiento o la desobediencia consciente, hay iglesias que reciben presupuesto del gobierno.

3.- ¿A quién ha de darle usted para ser limpio y hacer frutos de justicia?

4.- Comentario recibido: “siempre he considerado que no se debe pedir al mundo para la ayuda social o para un ministerio en particular aunque los fines sean buenos, no podemos decir como los comunistas “el fin justifica los medios”.

5.- Respuesta: “Parece que muchos ministros no toman en cuenta estas palabras del evangelio de Jesucristo”.
Un pacto personal

1.- La ley dada por Dios a Moisés fue creada para encerrarnos en la esclavitud del pecado, ya seamos judíos o gentiles (1ª. a Corintios 15.56, gálatas 3.22-25, romanos 4.15 y 5.13). Hacer pacto con Jesucristo para vivir en la verdad que solo viene por medio de ÈL (Juan 1.17) para que nos haga libres del pecado (Juan 8.32-36) y de las maldiciones de la ley (Gálatas 3.10-13), no consiste en pronunciar algunas palabras. Es necesario que los ministros que se han dejado fascinar por algunas ordenanzas de la ley (Gálatas 3.1-3), o sea por otro evangelio (2ª. a Corintios 11.4 y Gálatas 1.6-8), vuelvan a nacer de nuevo hasta que Cristo sea verdaderamente formado en ellos (Gálatas 4.19), para que conozcan la verdad, sean hechos verdaderamente libres, y permanezcan firmes en esa libertad (Gálatas 5.1).

2.- ¿Existe algún pecado del cual Jesucristo no pueda hacernos libres? (Romanos 8.2-1, 1ª. de Juan 3.6 y 9).

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