Camino de Cuaresma – Mi alma te busca en silencio

Camino de Cuaresma – Mi alma te busca en silencio

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Breve silencio para ponernos en presencia de Dios, rogando a María Santísima sea nuestra compañera y guía en este camino hacia el encuentro con su Hijo Jesucristo.

ORACIÓN INICIAL

Señor, concédenos la disposición de desapegarnos de todo aquello que nos aleja de ti. Regálanos tu Santo Espíritu para que con docilidad e infinita confianza en tu bondad y misericordia, podamos imitar a María Santísima. Que ella nos alcance la gracia de encontrar a Jesús en el silencio de nuestro corazón.

CITA

Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo podré ir a ver el rostro de Dios? (Sal 41, 2-3)

REFLEXIÓN

La noche en un desierto es fría y silenciosa, pero a la vez habitada por ruidos desconocidos. Cuando Cristo está ausente en mi interior me recuerda esta experiencia en la que nada me llena porque Cristo no está conmigo, mi alma se ha vaciado, se ha enfriado. Tiene sed del Dios vivo, pero Él aparentemente no está presente.

Duermo buscándole, pero no está. Sin embargo, Él vela mi sueño con su sueño. Está dormido en mi interior, pero su Corazón vela, como una Madre con su hijo. Y de noche, en ese aparente desierto interior desciende una escalera misteriosa hasta mi corazón (Gn 28,12). Esta escalera me enseña que mi oración tiene que ser sencilla y confiada. Buscar subir un peldaño cada día, aunque parezca que no avanzo. Este aparente silencio de Dios es para que yo renueve mi confianza en su misericordia, y mi fe en sus promesas. ¡Despierta alma mía, sube, camina, confía!

Es en el silencio de la noche, con el anhelo de Dios firmemente plantado en mi corazón, donde se podrá dar ese encuentro de dos miradas, la de Dios y la mía. El encuentro donde nos diremos todo sin reservarnos nada.

(Sal de tu Cielo. P. Guillermo Serra, L.C.)

ORACIÓN

SI CONOCIERAS EL DON DE DIOS

Si conocieras el don de Dios y quién te habla:

Caminarías más rápido con tu corazón
No tendrías miedo alguno o preocupación
Te esconderías muy dentro en íntima oración
Escucharías el agua que te trae sanación

Ya no tendrías sed de ti o de este mundo
Vivirías libre de la felicidad que dura un segundo
Cada pensamiento o deseo sería tan fecundo
Muy adentro de tu alma vivirías en lo profundo

Mi alma a Jesús

Cansada estoy de tanto caminar y trabajar
De ir por esta vida peregrina sin sentido
Quiero ser feliz muy dentro, en cada latido
Busco amor que dure y sin peso ya volar

Jesús a mi alma

Aquí estoy sentado y te espero
No tengo ni oro, ni dinero
Solo tengo un destino verdadero
El que buscas cada día en tu deseo

Del libro Jesús a mi alma. P. Guillermo Serra L. C.

PROPÓSITO

Busca incrementar el anhelo de Dios en tu corazón repitiendo durante este día, a manera de jaculatoria, este fragmento del salmo 27. “Sí, tu rostro, Señor, es lo que busco; no me ocultes tu rostro”.

Autor: Padre Guillermo Serra, L.C.