Consagración a la Divina misericordia – El origen de la misericordia

Consagración a la Divina misericordia – El origen de la misericordia

Día 1 por el Padre Guillermo Serra

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
(Breve silencio para ponerse en presencia de Dios e implorar la asistencia y luz del Espíritu Santo).

ORACIÓN DE SANTA FAUSTINA

“Oh Jesús, escondido en el Santísimo Sacramento, mi único Amor y Misericordia, te encomiendo todas las necesidades de mi alma y de mi cuerpo.

Tú puedes ayudarme porque eres la Misericordia misma; en ti pongo toda mi esperanza”.

CITA

La miseria humana es el signo manifiesto de la debilidad congénita en que se encuentra el hombre tras el primer pecado y de la necesidad que tiene de salvación.

La miseria humana atrae la compasión de Cristo Salvador, que le ha querido cargar sobre sí e identificarse con los más pequeños de sus hermanos.
Catecismo de la Iglesia Católica. Núm. 2448

REFLEXIÓN

¡Cuánto me llega a doler mi naturaleza caída! Esa tendencia que me lleva, como dice San Pablo a “no hacer el bien que quiero sino el mal que aborrezco” (Rm 7,19). Y me pregunto si en el fondo, está el dolor real del pecado o más bien la vanidad de reconocerme lejos de ser perfecto.

“Señor, quisiera amarte más y amarte mejor. Ayúdame a entender que mi fragilidad, lejos de alejarme de ti, es justo la ocasión para aferrarme a ti, para que en mi debilidad se manifieste tu fuerza.

Dame la humildad de reconocer y agradecer mi pecado, como una necesidad siempre creciente de tu salvación, para que como canta en el Pregón Pascual, yo pueda decir: “Feliz culpa que mereció tal redentor”.

PROPÓSITO

En un acto de humildad, haré un recuento de mis faltas, mis heridas y miserias.

En este primer día de recorrido hacia la misericordia de Dios, iniciaré una lista donde las iré anotando para después quemarlas en el día de la Consagración como símbolo de Dios abrasando en su amor misericordioso toda mi miseria.

Comments are closed.