[Vídeo] Guión para la eucaristía del Domingo XXII del Tiempo ordinario – 1 de Septiembre

DOMINGO 1° DE SETIEMBRE DE 2013

DOMINGO XXIIº DEL TIEMPO ORDINARIO

PREPARACIÓN:
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el domingo vigésimo segundo del tiempo durante el año. Y hoy Jesús nos invita al banquete de su Eucaristía, en el que debemos participar con las actitudes que Él mismo nos propondrá en el Evangelio.

AMBIENTACIÓN:
Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial

El Señor hoy nos propone dos actitudes fundamentales de vida: la humildad y el amor. Esa humildad que significa reconocernos necesitados de Dios, actitud por la que Él obrará maravillas en nuestra alma, ya que Él bendice a los humildes y se manifiesta a quien es espiritualmente pequeño. Y en ese amor auténtico, que es dar y darse sin esperar ningún reconocimiento de los hombres, está presente el mismo Cristo.

1ª. LECTURA: (Eclo 3, 17-18. 20. 28-29)

Hazte pequeño y alcanzarás el favor de Dios
Lectura del libro del Eclesiástico 3,17-18. 20. 28-29
Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad y te querrán más que al hombre generoso.
Hazte pequeño en las grandezas humanas, y alcanzarás el favor de Dios; porque es grande la
misericordia de Dios, y revela sus secretos a los humildes.
No corras a curar la herida del cínico, pues no tiene cura, es brote de mala planta.
El sabio aprecia las sentencias de los sabios, el oído atento a la sabiduría se alegrará.

Este consejo del Antiguo Testamento al pueblo de Israel, que por la experiencia sabía perfectamente lo que era la humildad, hoy Jesús nos lo actualizará en el Evangelio.

SALMO RESP.: (67, 4-5a. c. 6-7b. 10-11)

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R. Has preparado, Señor, tu casa a los desvalidos.
Los justos se alegran, gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría.
Cantad a Dios, tocad en su honor, alegraos en su presencia.
Padre de huérfanos, protector de viudas, Dios vive en su santa morada.
Dios prepara casa a los desvalidos, libera a los cautivos y los enriquece.
Derramaste en tu heredad, oh Dios, una lluvia copiosa, aliviaste la tierra extenuada; y tu
rebaño habitó en la tierra que tu bondad, oh Dios, preparó para los pobres.

R. ¡Señor, Tú eres bueno con los pobres!

2ª. LECTURA: (Hb 12, 18-19. 22-24a)

Os habéis acercado a Sión, ciudad del Dios vivo
Lectura de la carta a los Hebreos 12,18-19. 22-24a
Hermanos:
Vosotros no os habéis acercado a un monte tangible, a un fuego encendido, a densos
nubarrones, a la tormenta, al sonido de la trompeta; ni habéis oído aquella voz que el pueblo, al
oírla, pidió que no les siguiera hablando.
Vosotros os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo, a la
asamblea de innumerables ángeles, a la congregación de los primogénitos inscritos en el cielo, a
Dios, juez de todos, a las almas de los justos que han llegado a su destino y al Mediador de la nueva
alianza, Jesús.

En esta carta, Pablo nos presenta una comparación entre la constitución del antiguo pueblo de Dios y la del nuevo pueblo de los bautizados.

EVANGELIO: (Lc 14, 1. 7-14)

Todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido
Lectura del santo evangelio según san Lucas 14,1. 7-14
Entró Jesús un sábado en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le
estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso este ejemplo:
– Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan
convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro, y te dirá:
«Cédele el puesto a éste». Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.
Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que cuando venga el
que te convidó, te diga: «Amigo, sube más arriba». Entonces quedarás muy bien ante todos los
comensales.
Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido.
Y dijo al que lo había invitado:
– Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus
parientes ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote y quedarás pagado.
Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no
pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos

En el Evangelio de hoy, Jesús nos propone dos consejos: uno para los invitados a un banquete: la humildad, y el otro para el que invita: ser desinteresado.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, humildemente y seguros que nuestro Padre nos escucha y siempre nos concede todo aquello que necesitamos para ser de los que se sienten a su mesa, en el banquete del Reino, presentémosle nuestras intenciones.

GUÍA:

A cada una de las peticiones responderemos orando:

“SEÑOR, ESCÚCHANOS Y HAZNOS HUMILDES DE CORAZÓN”

v Padre bueno, te pedimos por la Iglesia y Papa Francisco, para que el ejercicio de su ministerio pastoral sea el testimonio de humildad y servicio que necesitamos todos los hombres, oremos…

v Padre santo, te pedimos por nuestro Obispo y todos los sacerdotes, para que sus ejemplos de vida nos ayuden a vivir en la alegría de la presencia de un Dios que nos quiere sabios, humildes y sencillos, y hermanos de todos los hombres, sin distinción, oremos…

v Padre, te pedimos por nuestra patria, para que todos: gobernantes y gobernados, trabajemos para hacer de esta nación una tierra en la que no exista más la inmoralidad y la corrupción, oremos…

v Señor de la vida, te pedimos para que nuestros hermanos más pobres y sufrientes sientan de verdad tu amor en el darles y darnos por ellos, con un corazón humilde y lleno de amor, oremos…

v Padre nuestro, te pedimos para que todos los que formamos esta comunidad, imitando a tu Hijo, no dejemos de dar y de darnos, porque sólo en eso está el auténtico amor y por tanto, la cercanía de Dios, oremos…

CELEBRANTE:
Dios rico en misericordia, te pedimos que atiendas estás súplicas que hemos puesto en tus manos y nos concedas que tu Espíritu nos ayude para que aprendamos a vivir según el espíritu del Evangelio de tu Hijo, y así poder gozar un día del banquete del Reino de los Cielos. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

En este pan y en este vino el Padre obrará el milagro de su amor; ofrezcámonos nosotros mismos para que también obre el milagro de transformar nuestros corazones.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

DIÁLOGO DEL PREFACIO:

Al iniciarse el Prefacio (antes de “El Señor esté con vosotros”)

Elevemos nuestro alegre canto de acción de gracias al Padre del Cielo, por ese inmenso amor suyo que se renueva en cada Eucaristía.

COMUNIÓN:

Al participar del banquete de la Eucaristía, reflexionemos sobre lo que el Señor hoy nos ha dicho en su Evangelio, y que es condición para el banquete de su Reino: “todo el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado”.

DESPEDIDA:

Hoy Jesús nos ha hablado del amor auténtico, que es dar y darse, viendo en cada hermano a Él mismo; ésta debe ser nuestra reflexión de esta semana que hoy comenzamos, y que debe ser una realidad de nuestras vidas y no simplemente una teoría muy linda que nunca ponemos en práctica.

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