HAY QUE ESCUCHAR EL CLAMOR DE LA TIERRA Y DE LOS POBRES – PAPA FRANCISCO

El papa Francisco
El papa Francisco
HAY QUE ESCUCHAR EL CLAMOR DE LA TIERRA Y DE LOS POBRES – PAPA FRANCISCO

1.- Dios quiere la vida. El autor del Libro de la Sabiduría nos dice que no fue Dios quien hizo la muerte, ni se recrea en la destrucción de los vivientes. Él creó todo para que subsistiera. El ama la vida, sobre todo la vida del hombre y no se recrea en la destrucción y en la muerte. Yahvé ha creado todas las cosas “para que sean”, y no va a ser ahora quien las destruya. No, la muerte no entraba en los planes del Creador. Sin embargo, la muerte existe. El autor del Libro de la Sabiduría considera la muerte física como una consecuencia de la muerte moral o pecado; por eso pasa insensiblemente su pensamiento de la una a la otra.

Ninguna de las dos muertes existían en el principio. El universo creado por Dios era armonioso, no había en él criaturas maléficas ni dominaba sobre la tierra el poder del Abismo. El universo salido de las manos de Dios era el reino de la paz. No obstante, la “justicia es inmortal”; esto es, los que practican la justicia no morirán para siempre. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza y, así, participante de la inmortalidad divina.

2.- La llamada de Pablo y del Papa Francisco. Pablo busca sensibilizar a la comunidad de Corinto sobre la situación de pobreza extrema que viven muchos cristianos. La contribución en la colecta que quiere realizar está estrechamente relacionada con la ayuda a hermanos con necesidades concretas. El Papa Francisco en su reciente encíclica “Laudato sii” trata de sensibilizar al mundo entero sobre la injusticia que permite que millones de personas pasen hambre. Ha denunciado que la crisis ecológica es una manifestación externa de la crisis ética, cultural y espiritual de la modernidad. Invita a todos, no sólo a los católicos, a una “valiente revolución cultural”. Critica con fuerza a los “poderes económicos” y llama con fuerza a una “conversión ecológica”, a un “cambio radical en el comportamiento de la humanidad” –con un estilo de vida más sobrio, simple, solidario, menos acelerado y consumista–, así como a un cambio del sistema mundial, “insostenible desde diversos puntos de vista”. El Papa Francisco nos dice que hay que escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres: “Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos dos siglos. Nadie pretende volver a la época de las cavernas, pero sí es indispensable aminorar la marcha para mirar la realidad de otra manera, recoger los avances positivos y sostenibles y, a la vez, recuperar los valores y los grandes fines arrasados por un desenfreno megalómano”. La alternativa para hacer efectivo el “principio de igualdad” paulino implica no el despojar a unos para beneficiar a otros, sino un genuino interés en el bien común y en la dignidad de todos. Es decir, se trata de igualar, pero igualar por arriba con justicia para que todos los hombres puedan vivir con dignidad.

3.- Se conmueve y cura. Jesús en el evangelio nos muestra que está a favor de la vida. La enfermedad y la muerte nos interpelan y nos plantean no pocos interrogantes: ¿por qué sufrimos? ¿Por qué tenemos que morir? Hemos de asumir la realidad del que sufre la enfermedad como una condición de la limitación humana. Jesús no nos dio una explicación científica o filosófica sobre el sentido del mal o del dolor. Simplemente nos demuestra que se conmueve ante el sufrimiento humano y lo combate. No le da igual, sino que es solidario y trata de ayudar. Traspasa la frontera y va en busca de los excluidos. Jesús de Nazaret se deja tocar por una mujer no judía e impura. Es un escándalo, pero deja bien claro que el hombre está por encima de la ley. Lo que le importa es el sufrimiento de esta mujer y su fe. Por eso es capaz de trasgredir la ley para favorecer la misericordia. Estamos convencidos que el núcleo de nuestra acción pastoral debe ser construir puentes que lleven a la inclusión y a la reconciliación. Ricos y pobres, el lado judío y gentil de todos los mares y de todas las fronteras, jóvenes y ancianos, todos y todas necesitamos ser curados de nuestras incredulidades, dudas, temores y prejuicios.

4.- El jefe de la sinagoga, Jairo, tiene que hacer un desplazamiento teológico. Tiene que pasar del espacio de lectura legalista y fundamentalista de la sinagoga hacia el espacio trasgresor, profético y liberador de Jesús de Nazaret. El gesto de Jesús es siempre sorprendente. Este es un gesto de escándalo porque se supone que un varón desconocido no toca en público a una mujer y además, desde los conceptos de pureza ritual, no se toca un cadáver. Jesús al tocarla asume la condición de la hija del jefe de la sinagoga. Sólo con ese compromiso podemos decirles a los grupos y a las personas enfermas, postradas o vulnerables: ¡Levántate! Para que otros y otras tengan vida en abundancia y de calidad se exige que nosotros toquemos esas realidades y asumamos sin miedo y con valentía esas condiciones. Jesucristo nos da ejemplo de lo que tenemos que hacer nosotros. Dios quiere que colaboremos a que todos puedan gozar una vida digna.

José María Martín OSA
www.betania.es

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