Tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro es fácil. Lo difícil es criar un hijo, regar un árbol y que alguien lea el libro.

Tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro es fácil

“Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti, porque les he entregado las palabras que me diste, y ellos las aceptaron; saben con certeza que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.” Juan 17:7-8 (NVI)

Constancia

Encontré esta frase en internet que me pareció muy interesante: Tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro es fácil. Lo difícil es criar un hijo, regar un árbol y que alguien lea el libro.

Y me hizo reflexionar sobre la necesidad de la constancia. No se cria a un hijo en unos días, ni se logra un árbol pleno en un rato, tampoco se lee un libro en un par de horas. Todo lleva un tiempo, y para estos días donde todo es instantáneo (hay jugo instantáneo, puré instantáneo, pizzas instantáneas, amores instantáneos) Dios plantea un concepto de paciencia y constancia al que el hombre le escapa.

No nos sale naturalmente la cualidad de ser constantes. Pero es un atributo que debemos aprender a cultivar. Es por lo que el Señor Jesús oraba antes del Calvario. A sus discípulos les había enseñado durante años. Había dedicado tiempo en darles la información que necesitaban. Esa información había generado certeza y confianza. Y finalmente la confianza había redundado en acción.

Es cierto que tardaron. Si midiéramos su resultado post crucifixión, ninguno de ellos clasificaría como un buen discípulo. Sin embargo, Cristo tuvo paciencia, y siguió clamando por sus discípulos. Y la espera dio su fruto. Ellos finalmente actuaron como verdaderos cristianos, como pequeños Cristo.

Pasaron más de dos mil años y el deseo de Cristo sigue siendo el mismo. Ya no lo tenemos a Él para nos enseñe (es una lástima), pero nos dejó un manual de instrucciones perfecto y completo. La Biblia contiene toda la información de parte de Dios que el ser humano necesita conocer. Solo cuando la leemos, instruimos nuestro espíritu. Y estudiarla nos da certeza y confianza en Dios porque le conocemos cada vez más.

El conocimiento profundo de la persona de Dios genera como consecuencia acciones. Es imposible lograr esto en un par de días. A los discípulos les llevó años, pero finalmente lo lograron. Jesucristo sigue orando para que vos y yo alcancemos ese objetivo de excelencia. Nos dio las herramientas necesarias para lograrlo. Solo hace falta tener la constancia de leer la Biblia y estudiarla para formar nuestro carácter espiritual y madurar.

REFLEXIÓN – Viví con constancia.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

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