12 de Marzo – Fuego, cuarta Semana de Cuaresma

12 de Marzo- Fuego, cuarta Semana de Cuaresma

Un hombre, que regularmente asistía a las convocatorias
de su parroquia, sin ningún aviso dejó de participar
en las actividades.

Después de algunas semanas, el Párroco
decidió visitarlo. Era una noche muy fría.

El sacerdote encontró al hombre en casa, solo,
sentado delante de la chimenea, donde ardía
un fuego brillante y acogedor.

Adivinando la razón de la visita, el hombre
dio la bienvenida al sacerdote, lo condujo a una silla,
cerca de la chimenea y alli se quedó…

Esperaba que el Párroco comenzara a hablar.
Pero se hizo un grave silencio. Los dos hombres
sólo contemplaban la danza de las llamas en torno
de los troncos de leña que ardían.

Al cabo de algunos minutos, el clérigo examinó
las brasas que se formaron y cuidadosamente
seleccionó una de ellas, la más incandescente
de todas, empujándola hacia un lado.

Volvió entonces a sentarse, permaneciendo
silencioso e inmóvil.

El anfitrión prestaba atención a todo,
fascinado y quieto.

Al poco rato, la llama de la brasa solitaria
disminuyó, hasta que sólo hubo un brillo
momentáneo y su fuego se apagó de una vez.

En poco tiempo, lo que antes era una fiesta
de calor y luz, ahora no pasaba de ser un negro,
frío y muerto pedazo de carbón recubierto
de una espesa capa de ceniza grisácea.

Ninguna palabra había sido dicha desde
el protocolar saludo inicial entre los dos amigos.

El Párroco, antes de prepararse para salir,
manipuló nuevamente el carbón frío e inútil,
colocándolo de nuevo en el medio del fuego.

Casi inmediatamente se volvió a encender,
alimentado por la luz y el calor de los carbones
ardientes en torno de él.

Cuando el sacerdote alcanzó la puerta para partir,
su anfitrión le dijo:
– Gracias Padre por la visita, y por sus palabras.
Regresaré…
¡Nos veremos en la Parroquia!
¡Que Dios lo bendiga, Padre!

A todos los cristianos, como miembros de la Iglesia,
conviene recordarles que ellos forman parte de la llama
y que lejos de la comunidad pierden su brillo.

Y a los sacerdotes, pastores de la grey,
recordarles que son responsables de mantener
encendida la llama de cada uno de los miembros
y promover la unión entre todos, para que el fuego
sea realmente vivo, eficaz y trascendente.

Evangelio del día 12 de marzo con el Padre Guillermo Serra


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