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1er Domingo de Adviento Ciclo A

primer Domingo de Adviento

primer Domingo de Adviento

DOMINGO 1° de ADVIENTO

DOMINGO Iº DE ADVIENTO

CICLO «A»

PREPARACIÓN: 

Antes de la salida del celebrante

Hoy, la Iglesia Universal celebra el domingo primero de Adviento, iniciando un nuevo año litúrgico, y dentro de él, iniciamos concretamente, el ciclo «A».

De nuevo ha llegado el Adviento, tiempo de espera gozosa, de vigilancia. En el alma brota el anhelo, el deseo vivo de que Jesús llegue hasta nosotros. Por eso repetimos como los primeros cristianos: ¡Maranatha, ven, Señor Jesús!

AMBIENTACIÓN: 

Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial

En este tiempo de alegre esperanza, el Señor nos recuerda el encuentro trascendental que compromete toda nuestra vida: el encuentro con Cristo, que vino hace dos mil años y que vendrá glorioso al final de los tiempos, pero que viene constantemente a nosotros, en su Palabra, en sus sacramentos, y esto nos exige permanecer en vigilante espera para poder descubrir su presencia en nuestras vidas.

1ª. LECTURA:        (Is 2, 1-5)        (Ver texto)

El anuncio del Profeta nos acompañará a lo largo de todo este tiempo hasta la Navidad. Un anuncio que se repite desde hace muchos siglos y que también hoy nos llena de alegría.

SALMO RESP.:     (121, 1-2. 4-9)      (Ver texto)

                       R.    ¡Vamos con alegría a la Casa del Señor!

2ª. LECTURA:     (Rm 13, 11-14a)   (Ver texto)

Las palabras del Apóstol son una clara exhortación para nuestra manera de vivir cada día. Escuchémoslas con suma atención.

EVANGELIO:   (Mt 24, 37-44)      (Ver texto)

Escuchemos ahora al mismo Jesús que nos manifiesta claramente que debemos estar preparados para el día en que vendrá a nosotros, ya que no conocemos cuándo será, ni a qué hora ocurrirá.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Hermanos, con la confianza de que «nuestra salvación está más cerca», como nos lo ha manifestado san Pablo, oremos con toda esperanza. Oremos por todos nosotros y por todos los hombres del mundo, nuestros hermanos.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

«VEN SEÑOR, Y NO QUIERAS TARDAR MÁS»

v Padre, para que por la predicación de la Santa Iglesia y de nuestro querido Papa Francisco, los hombres nos convirtamos y en este tiempo de esperanza activa, permanezcamos en gozosa y vigilante espera del Hijo de Dios, te pedimos…

v Padre, para que bajo la guía segura de nuestro Obispo y nuestros sacerdotes, peregrinemos en la alegre espera, construyendo una Iglesia diocesana que viva aguardando al Mesías que viene a salvarnos, te pedimos…

v Padre, para que todos los habitantes de esta querida Patria convirtamos nuestro corazón y así podamos construir una nación en la que verdaderamente reine la justicia, la fraternidad y la solidaridad, especialmente con los que menos tienen, te pedimos…

v Padre, para que en cada necesitado, pobre, enfermo, abandonado, sin techo, sin trabajo, veamos al mismo Cristo que hoy también viene a nuestro encuentro, y lo recibamos, en ellos, como Él lo merece, te pedimos…

v Padre, para que a toda nuestra comunidad esta venida del Señor nos encuentre preparados y caminando a su encuentro, para que Él pueda alojarse en nuestra casa con alegría y con amor y así podamos celebrar cristianamente la Navidad, te pedimos…

CELEBRANTE:

Padre, tú que no abandonas la obra de tus manos, mira a este pueblo que espera con fe la venida de tu Hijo, y por la intercesión de María, Virgen y Madre, escucha las súplicas que te presentamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Junto al pan y el vino presentemos también una sincera disposición a vivir en la gozosa y atenta espera del Hijo de Dios, que viene a nuestro encuentro en cada momento de nuestra vida.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

DIÁLOGO DEL PREFACIO:

Al iniciarse el Prefacio (antes de «El Señor esté con vosotros»)

Unamos nuestras voces y nuestros corazones en la acción de gracias a nuestro Padre del Cielo, que nos ha dado a su Hijo y nos ayuda, con su Espíritu, a una sincera conversión de nuestras vidas.

COMUNIÓN:

Jesús vino al mundo por María, vendrá glorioso al final de los tiempos, pero también viene diariamente a nosotros en la presencia de cada hermano necesitado y en este Pan con que ahora quiere alimentarnos.

DESPEDIDA:

Debemos permanecer vigilantes: ¿Dios, cuando vuelva, encontrará cristianos dormidos o, fieles despiertos y siendo centinelas? ¿Encontrará a los creyentes mirando a la estrella o seducidos y adormecidos por el reclamo comercial o el afán publicitario?

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