Descargar hoja parroquial para el tercer Domingo de Adviento

Descargar hoja parroquial para el tercer Domingo de Adviento – Ciclo B

https://www.youtube.com/watch?v=1uk3FEtRNP0&feature=youtu.be

EL GRAN DESCONOCIDO

     Hay algo paradójico en la actitud de bastantes contemporáneos ante la figura de Jesucristo. Hay cristianos que creen conocerlo, sin embargo, la ignorancia sobre su persona y su mensaje es casi absoluta, porque lo que saben de Él apenas supera unas vagas impresiones que conservan desde la infancia.

Después no han sentido necesidad alguna de conocerlo más a fondo.

Sorprende ver cómo cristianos que se dicen practicantes reducen a menudo el evangelio a lo anecdótico y maravilloso y encierran el misterio de Jesús en imágenes simplistas, muy alejadas a veces de lo que realmente fue Jesús.

      Es cierto que en la Iglesia estamos siempre hablando de Jesús, sin embargo, no pocas veces a Jesús lo dejamos en un segundo plano, cuando no, y tal vez sin darnos cuenta, lo «ocultamos».

Nos decimos «cristianos», pero quizás en nuestro corazón Jesús está ausente, no lo conocemos, no vibramos con Él, no nos atrae ni seduce, no nos dice nada especial que aliente nuestras vidas.

      En nuestra sociedad se necesitan creyentes que despierten el deseo de Jesús y hagan creíble su mensaje, seguidores que lo rescaten del olvido para hacerlo más visible entre nosotros, cristianos que dejen entrever tras sus gestos y sus palabras la presencia inconfundible de Jesús vivo en medio de nosotros, cristianos de esperanza que saben que el Señor vino, viene y vendrá.  

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA

1ª LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías 61,1-2a. 10-11 

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. 

Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos y a los prisioneros, la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor. 

Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas. 

Como la tierra echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos, ante todos los pueblos.

Palabra de Dios.

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

    El profeta Isaías nos invita a vivir en alegría y gozo “porque nuestra liberación está cercana”. De alguna manera el profeta está anunciando la misión del Mesías, Jesús, que no será otra que traer de parte de Dios la Buena Noticia de la liberación y salvación de los oprimidos y el amor de un Dios misericordioso.         

Lc 1, 46-48. 49-50. 53-54 
R. Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador. 

  •  
    se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; 
    porque ha mirado la humillación de su esclava. R:
  •  
    porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí; 
    su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles 
    de generación en generación. R:
  •  y a los ricos los despide vacíos. 
    Auxilia a Israel su siervo, acordándose de la misericordia. R:

2ª LECTURA

Lectura de la 1ª carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 5,16-24 

Hermanos: 
Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. En toda ocasión tened la Acción de gracias: ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros. 

No apaguéis el espíritu, no despreciéis el don de profecía; sino examinadlo todo, quedándoos con lo bueno. 

Guardaos de toda forma de maldad. Que el mismo Dios de la paz os consagre totalmente, y que todo vuestro ser, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la parusía de nuestro Señor Jesucristo. 

El que os ha llamado es fiel y cumplirá sus promesas. Principio del formulario

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

     El Apóstol Pablo nos invita de modo apremiante a preparar la llegada del Señor  con la alegría de sentirnos llamados a vivir en una comunidad de fe y esperanza, con la oración, que es la manera permanente de mantener nuestro diálogo con el Señor y con la acción de gracias, porque hemos sido objeto del pensamiento y del amor de Dios.       

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan 1,6-8. 19-28 

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. 

Los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: 
– ¿Tú quién eres? 
Él confesó sin reservas: 
– Yo no soy el Mesías. 

Le preguntaron: 
– Entonces, ¿qué? ¿Eres tú Elías? 
Él dijo: 
– No lo soy. 
– ¿Eres tú el Profeta? 

Respondió: 
– No. 
Y le dijeron: 
– ¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo? 

Él contestó: 
– Yo soy «la voz que grita en el desierto: allanad el camino del Señor» (como dijo el profeta Isaías). 
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: 
– Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta? 

Juan les respondió: 
– Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, que existía antes que yo y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia. 
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Palabra de Dios

REFLEXIÓN SOBRE EL EVANGELIO

   Una gran lección nos da hoy Juan el Bautista en el Evangelio que proclamamos: su sinceridad y humildad.

Podía haberse hecho pasar por el Mesías que esperaba el pueblo, pero no lo hace, no quiere ser mentiroso porque solamente hay un Salvador, que es Jesús. El Bautista daba testimonio de la presencia de Cristo en medio del mundo.         

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

PROCLAMAR LA GRACIA DE SER HIJOS DE DIOS

      La comunidad cristiana está llamada a introducir en la historia la gracia de Jesús, anunciando a los hombres y mujeres su verdadera identidad: “SER HIJOS DE DIOS”.

La acogida de este amor de Padre entrañable es lo que puede liberar al hombre y la mujer de hoy del desgarro interior, de la inseguridad, del vacío existencial y de la falta de identidad.

Sin embargo, este rostro de Dios Padre queda oscurecido y ocultado por la injusta situación de quienes se ven excluidos de una vida digna.

     En una sociedad cuya cultura ha creado un modo de ser y de actuar, que mira casi exclusivamente a la eficacia, al rendimiento y la productividad, y donde en la conciencia de no pocos sólo parece haber quedado el recuerdo de un Dios amenazador, que castiga al que se porta mal y que no deja ser ni disfrutar, sino que hace la vida más dura y difícil de lo que ya es por sí misma, hemos de preguntarnos si nuestro talante, forma de relacionarnos y anunciar el Evangelio, transparenta a ese Dios que siempre es gracia, que libera, fuente de sentido y fuerza y entusiasmo para vivir.

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