Desenmascarar la insensatez – Reflexión del evangelio para el XVIII Domingo del Tiempo ordinario [Vídeo]

Guión Domingo XVIII del Tiempo ordinario – Ciclo A

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO / CICLO A

DÁDLES VOSOTROS DE COMER

             El evangelista Mateo presenta a Jesús en medio de la «gente» en actitud de «compasión» que está en el origen de toda su actuación.

Él no vive de espaldas a la gente, encerrado en sus ocupaciones religiosas, e indiferente al dolor de aquel pueblo. Su experiencia de Dios le hace vivir aliviando el sufrimiento y saciando el hambre de aquellas pobres gentes.

         Los discípulos le piden a Jesús que despida a aquella gente y que cada uno se “compre” algo de comer». Jesús a esta propuesta de los discípulos les dice: «Dadles vosotros de comer». Frente al «comprar», Jesús propone el «dar de comer».

Él vive gritando al Padre: «Danos hoy nuestro pan de cada día». Dios quiere que todos sus hijos e hijas tengan pan, también quienes no lo pueden comprar.

Los discípulos siguen escépticos. Entre la gente sólo hay cinco panes y dos peces. Para Jesús es suficiente: si compartimos lo poco que tenemos, se puede saciar el hambre de todos; incluso, pueden «sobrar» doce cestos de pan. Esta es su alternativa.

Una sociedad más humana, capaz de compartir su pan con los hambrientos, tendrá recursos suficientes para todos.

     En la Iglesia son muchos los que caminan en la dirección marcada por Jesús; la mayoría, sin embargo, viven sordos a su llamada. ¿Nos podemos llamar seguidores de Jesús?  

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA

1ª LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías 55,1-3 

Esto dice el Señor: 
– Oíd, sedientos todos, acudid por agua también los que no tenéis dinero: 
venid, comprad trigo; comed sin pagar vino y leche de balde. 

¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta? ¿Y el salario en lo que no da hartura? 
Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos. Inclinad el oído, venid a mí, escuchadme y viviréis. 

Sellaré con vosotros alianza perpetua, 
la promesa que aseguré a David.

Palabra de Dios.

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA  

El profeta invita al pueblo de Israel a levantar los ojos a Dios que será el único que saciará sus anhelos y llenará su corazón. La invitación se dirige a todos aquellos que tienen “sed de Dios”, a quienes se sienten pobres, a los que no buscan la salvación en los bienes materiales.   

Sal 144, 8-9. 15-16. 17-18 

R. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores. 

  • El Señor es clemente y misericordioso, 
    lento a la cólera y rico en piedad; 
    el Señor es bueno con todos, 
    es cariñoso con todas sus criaturas. R:
  • Los ojos de todos te están aguardando, 
    tú les das la comida a su tiempo; 
    abres tú la mano, y sacias de favores a todo viviente. R:
  • El Señor es justo en todos sus caminos, 
    es bondadoso en todas sus acciones; 
    cerca está el Señor de los que lo invocan, 
    de los que lo invocan sinceramente. R:  

2ª LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8,35. 37-39 

Hermanos: 
¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada? 

Pero en todo esto vencemos fácilmente por Aquél que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Palabra de Dios 

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

        El apóstol Pablo nos recuerda, una vez más, que el creyente tiene que sufrir pruebas que pueden hacer vacilar su fe. Para él las angustias, las dificultades, las persecuciones, no son suficientemente fuertes como para derrotar al cristiano. No existe nada en el mundo que pueda “apartarnos del amor de Dios”.

Es más, el amor a Dios va creciendo en aquel que vive acosado por las dificultades que le salen al paso. La vida del cristiano se irá fortaleciendo en la medida que él va estrechando su unión con Cristo-Jesús.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Mateo 14,13-21 

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de allí en barca a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. 

Al desembarcar vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: 
– Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer. 

Jesús les replicó: 
– No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer. 
Ellos le replicaron: 
– Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces. 
Les dijo: 
– Traédmelos. 

Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente.

Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Palabra de Dios

COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO

        No se interpreta correctamente el episodio de la multiplicación de los panes y los peces, cuando se reduce a una demostración del poder de Jesús o cuando se ve aquí solamente la solución a un problema social, el hambre en el mundo.

Por supuesto, hay elementos del relato que remiten a esas dos cosas, pero el fondo del mensaje del milagro realizado por Jesús va más a la raíz de los problemas de esta vida. Jesús al ver al gentío sintió lástima de aquellas personas viéndolas desamparadas y sin esperanza.

Lo que hizo fue acoger a aquella gente, curar a los enfermos y procurar que todos quedaran saciados compartiendo el mismo pan, que es lo mismo que decir la misma vida.                

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

LA GRATUIDAD Y EL DESCANSO

    Todos los días tenemos al alcance de la mano un gran número de experiencias estupendas que no nos han costado ningún esfuerzo: admirar las maravillas cotidianas que Dios nos regala cada día, gozar de buena salud, gozar de las personas que nos quieren por lo que somos y no por lo que tenemos.

Ansiamos muchas cosas, pero, curiosamente, las esenciales no se compran con dinero: ni el tiempo, ni la salud, ni la vida, ni la paz, ni la alegría, ni el amor.

      En pleno verano ya, deberíamos ser capaces de cumplir los buenos propósitos de cargar las pilas que nos humanizan. Dios es el primero que desea unas felices vacaciones porque necesitamos el descanso tanto el físico como el anímico.

Algunos no aprenden a desconectar engullidos por el trabajo muy mal entendido, y otros lo fían todo al consumismo, como si gastar más dinero en vacaciones garantizase el descanso que tanto necesitamos, cosa que no es verdad, ni remotamente.

     Jesús, como buen maestro, nos muestra que descansar es un derecho y un deber. Jesús mismo, cansado del camino, se sentó junto a un pozo. En otro momento Jesús les dijo a sus apóstoles: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco.

      ¡¡ Feliz descanso veraniego, que no es el menor regalo de nuestro Padre Dios!!


Desenmascarar la insensatez – Reflexión del evangelio para el XVIII Domingo del Tiempo ordinario [Vídeo]

EL PAPA FRANCISCO NOS PIDE QUE RECEMOS POR LOS ENEMIGOS

Lo decimos cuando rezamos el Padre Nuestro, pedimos perdón como nosotros perdonamos. Para que Dios nos perdone a nosotros tenemos que perdonar a “los que nos ofenden”, a nuestros enemigos. Rezar por aquellos que quieren destruirme, los enemigos, para que Dios los bendiga: esto es realmente difícil de entender.

Es muy difícil, a veces, en las familias perdonarse: los cónyuges después de alguna discusión, Pedir perdón el hijo a su padre o el padre al hijo es difícil. No solo hay que perdonar rezando por nuestros enemigos para que Dios los custodie, sino que además tenemos que amarlos. Solo la palabra de Jesús puede explicar esto para poder entenderlo.

Nos hará bien pensar en alguna persona que nos ha hecho el mal, que nos quiere hacer el mal o busca hacer el mal. La oración mafiosa es ‘me la pagarás’” pero “la oración cristiana es ‘Señor, dale tu bendición y enséñame a amarlo’. Rezamos por él”.

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA 

1ª LECTURA

Lectura del libro del Éxodo 16, 2-4. 12-15

En aquellos días, la comunidad de los israelitas protestó contra Moisés y Aarón en el desierto, diciendo:                                                                                             —« ¡Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en Egipto, cuando nos sentábamos junto a la olla de carne y comíamos pan hasta hartarnos! Nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta comunidad».                             El Señor dijo a Moisés:                                                                                              —«Yo haré llover pan del cielo: que el pueblo salga a recoger la ración de cada día; lo pondré a prueba a ver si guarda mi ley o no. He oído las murmuraciones de los israelitas. Diles: “Hacía el crepúsculo comeréis carne, por la mañana os saciaréis de pan; para que sepáis que yo soy el Señor, vuestro Dios”».                                                 Por la tarde, una banda de codornices cubrió todo el campamento; por la mañana, había una capa de rocío alrededor de campamento. Cuando se evaporó la capa de rocío, apareció en la superficie del desierto un polvo fino, parecido a la escarcha. Al verlo, los israelitas dijeron:                                                                   —«¿Qué es esto?».                                                                                                          Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo:                                                                       —«Es el pan que el Señor os da de comer».

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

El texto del libro del Éxodo nos habla del hambre del pueblo de Israel en el desierto y la intervención de Dios en momentos de dificultades recibiendo el maná. El mensaje de este texto es que en momentos de dificultades sólo debemos poner nuestra total confianza en Dios.

SALMO

Salmo 77, 3 y 4bc. 23-24. 25 y 54 (R.: 24b)

  1. El Señor les dio un trigo celeste.                                                                       – Lo que oímos y aprendimos,                                                                                      lo que nuestros padres nos contaron,                                                                             lo contaremos a la futura generación:                                                                            las alabanzas del Señor, su poder. R.

– Dio orden a las altas nubes,                                                                                           abrió las compuertas del cielo:                                                                                           hizo llover sobre ellos maná,                                                                                   les dio un trigo celeste. R.                                                                                                      – Y el hombre comió pan de ángeles,                                                                                 les mandó provisiones hasta la hartura.                                                                        Los hizo entrar por las santas fronteras,                                                                           hasta el monte que su diestra había adquirido. R.

2ª LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 17. 20-24

Hermanos:                                                                                                                   Esto es lo que os digo y aseguro en el Señor: que no andéis ya como los gentiles, que andan en la vaciedad de sus criterios. Vosotros, en cambio, no es así como habéis aprendido a Cristo, si es que es Él a quien habéis oído y en Él fuisteis adoctrinados, tal como es la verdad en Cristo Jesús; es decir, a abandonar el anterior modo de vivir, el hombre viejo corrompido por deseos seductores, a renovaros en la mente y en el espíritu y a vestiros de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios: justicia y santidad verdaderas.

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

   Para el apóstol Pablo nuestra condición de bautizados e hijos de Dios nos incita a manifestar las consecuencias de nuestra fe en Cristo en nuestra vida cotidiana. La actitud fundamental del que cree en Cristo es la de dejarse renovar por el Espíritu Santo, pasando de un modo de obrar humano a otro completamente nuevo, el que nos enseñó Jesús.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 24-35

En aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:                                                                                      —«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».                                                                             Jesús contesto:                                                                                                      —«Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios».                                                                                                                       Ellos le preguntaron:                                                                                                        —«Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?». Respondió Jesús:                                                                                                         —«La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado».                                       Le replicaron:                                                                                                                 —« ¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo».                                                                                                             Jesús les replicó:                                                                                                          —«Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».                                                                                                   Entonces le dijeron:                                                                                                         —«Señor, danos siempre de este pan».                                                                                   Jesús les contestó:                                                                                                     —«Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed».

Palabra de Dios

COMENTARIO AL EVANGELIO

 

Jesús pide a los que le sigan que trabajen y se esfuercen para conseguir lo que Dios quiere para el mundo. También nos pide que creamos en Él, como enviado de Dios, que es el verdadero y único alimento para nuestra vida.

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

EL CORAZÓN DEL CRISTIANISMO

Para Jesús el pan material es muy importante. Él mismo les ha enseñado a pedir a Dios “el pan de cada día” para todos. Pero el ser humano necesita algo más. Jesús quiere ofrecerles un alimento que puede saciar para siempre su hambre de vida.

La gente que sigue a Jesús no sabe qué hacer ni por dónde empezar y le hace preguntas: ¿Qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?”. Desean trabajar en lo que Dios quiere y por eso quieren saber de Jesús qué obras, prácticas y observancias nuevas tienen que tener en cuenta. La respuesta de Jesús es muy clara: Dios sólo quiere que crean en Él como su enviado, pues es el gran regalo que nos ha enviado al mundo. Esta es la nueva exigencia. En esto han de trabajar. Lo demás es secundario.

Después de veinte siglos de cristianismo, ¿no necesitamos descubrir de nuevo que toda la fuerza y originalidad de la Iglesia están en creer en Jesucristo y seguirlo?

La fe cristiana y la identidad del cristiano no consiste primordialmente en ir cumpliendo correctamente un código de prácticas y observancias nuevas, sino además aprender a vivir un estilo de vida que nace de la relación viva y confiada en Jesús, el Enviado del Padre.

Nos vamos haciendo cristianos en la medida en que aprendemos a pensar, sentir, amar, trabajar, sufrir y vivir como Jesús. Para subsistir en medio de una sociedad laica, las comunidades cristianas necesitan cuidar más que nunca la adhesión y el contacto vital con Jesús, el Cristo.

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