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El primer Papa peregrino pide una reevangelización de España tras ganar el jubileo en Santiago

06.11.10 – 23:25 – MAYTE ÁLVAREZ | SANTIAGO DE COMPOSTELA
Los Príncipes reciben a Ratzinger en el aeropuerto
Las campanas de la ciudad repican para dar la bienvenida al Pontífice
La Plaza del Obradoiro aclama al sucesor de San Pedro

El corazón de Santiago ha aclamado de forma unánime a Benedicto XVI, el primer Papa peregrino que se ha ganado el jubileo luciendo la capa con la concha de vieira y la Cruz de Santiago. Su entrada por la Puerta santa se producía este mañana. Por la tarde, tras el almuerzo arzobispal y momentos antes del inicio de la eucaristía, las cerca de 7.000 personas que se concentraban en la Plaza del Obradoiro han trasladado su calor al Pontífice con una visible emoción y máxima expectación. Las proclamas de ‘¡Viva el papa!’ y ‘¡Viva Benedicto!’ se hacían constantes desde las 16.00 horas, cuando las autoridades civiles y religiosas empezaban a entrar en la plaza. Los mayores gritos de ‘Benedicto’ se escuchaban cuando el cardenal Antonio María Rouco Varela entraba en el Obradoiro.
A la llegada del Sumo Pontífice los aplausos se han multiplicado para dejar paso al recogimiento de la ceremonia, en la que han estado presentes los Príncipes, el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo; el ministro de Fomento, José Blanco, y el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, con su esposa, Elvira Fernández. En la homilía, Ratzinger ha defendido el papel de la Iglesia en una Europa en la que el laicismo se está imponiendo.
Calurosa ha sido también bienvenida que ha recibido Benedicto XVI nada más pisar suelo español. Don Felipe y Doña letizia han sido los primeros en saludar al Pontífice al pie de las escalerillas del avión, en el aeropuerto de Lavacolla. Allí, en un breve discurso que ha incluido algunas frases en gallego, Don Felipe le ha agradecido su presencia en suelo español. El Papa ha explicado que llega «como peregrino». Su agradecimiento y despedida ha sido también en gallego.
Desde ahí, traslado en ‘papamóvil’ por las calles de Santiago hasta la Plaza del Obradorio, que concitaba todas las miradas. Al inicio de recorrido, todavía en la pista del aeropuerto, un miembro de la escolta papal ha acercado, por separado, hasta el ‘papamóvil’ a tres bebés, dos niños y una niña, a los que el Pontífice ha bendecido. En uno de los lugares del camino, en la rotonda de la Puerta de Europa, le esperaba la Banda de Gaitas de Orense, que ha interpretado la pieza ‘Deus fratesque Gallaecia’.
Tras ese recorrido ha llegado uno de los momentos más más emotivos del día: la entrada en al Obradoiro, Las 6.000 sillas que se han colocado para seguir en directo la misa de la tarde estaban ya ocupadas a las 10.00 horas, apenas dos horas después de que se abriesen los accesos. Las plazas aledañas en el casco antiguo, donde se colocarpn pantallas para seguir la retransmisión de la eucaristía papal, también estaban llenas.
Con la esclavina de peregrino
Entre numerosos aplausos, el Papa ha salido de la Catedral a la plaza de la Quintana y entrado de nuevo en el templo por la Puerta Santa para rezar ante la tumba del Apóstol y abrazar su imagen. Ratzinger ha abandonado momentáneamente la catedral compostelana por la Puerta Real, denominada así por ser la que usaban antiguamente los reyes y estar identificada con sus escudos. Ya en el exterior, dos mujeres compostelanas le han ofrecido la esclavina de peregrino, una capa con la concha de vieira y la Cruz de Santiago, que es símbolo del peregrinaje a Compostela, con la que ha iniciado de nuevo el recorrido hasta el Apóstol por la Puerta Santa, como un viajero más. Antes de regresar a la Catedral, el Papa se ha subido a una tarima desde la que ha saludado a las miles de personas presentes en la Plaza de la Quintana.
La faceta del viaje como peregrinación se simboliza precisamente con su paso por la Puerta Santa, la entrada a la cripta, donde el Papa ha rezado unos minutos, y el abrazo al Apóstol, un rito que este Año Santo llevan a cabo miles de peregrinos cada día. Tras esto, segundo discurso del día. Nada más empezar, reconocimiento a los «sacerdotes, seminaristas y religiosos». Unas palabras interrumpidas con aplausos y ‘vivas’. Ratzingen ha explicado que la presencia en Santiago no supone visitar «un lugar cualquiera con sus tesoros, peregrinar significa salir de nosotros mismos para ir al encuentro de Dios donde él se ha manifestado».
Con múltiples referencias al Apóstol, ha señalado que cuando ha abrazado «su venerada imagen» ha pedido «por todos los hijos de la Iglesia». También ha reclamado a la comunidad cristiana, interrumpido de nuevo por los aplausos, que no deje de mantener «esas obras que benefician a toda la sociedad y cuya eficacia se ha puesto de manifesto en la crisis económica y en las graves calamidades naturales que han afectado a varios paises. Con ese sentimiento pido al Altísimo que os conceda la osadia de Santiago para ser testimonio de Cristo resucitado». Como en el aeropuerto, de nuevo un agradecimiento en gallego: «Moitas gracias».
Mensaje pastoral
Antes incluso de pisar suelo español, el Papa ya había dejado su primer mensaje. Lo hacía durante el vuelo que le traída desde el Vaticano. Acompañado de periodistas españoles, el Pontífice afirmaba que España necesita una «reevangelización» ante el «creciente laicismo». También denunciaba «el vivaz enfrentamiento entre fe y modernidad existente en el país» y abogaba por «un encuentro entre fe y laicidad». Según ha explicado, cuando este año anunció la creación de un nuevo dicasterio para la nueva evangelización pensó en Occidente y especialmente en España.
El Pontífice ha expresado a los periodistas que le acompañaban desde Roma a Santiago de Compostela «el amor que siente por España». «Con el nuevo dicasterio he pensado en el mundo entero pero, sobre todo, en Occidente con su secularismo y laicidad, por lo que hay que renovar la fe para responder a esa laicidad», ha dicho el Papa, que ha manifestado que se trata de un problema que sufren tanto España como Francia, la República Checa y el Reino Unido.
Almuerzo ‘gallego’
Benedicto XVI ha abandonado la Catedral a las 13:50 horas tras visitar sus principales estancias y símbolos y se ha dirigido al palacio Arzobispal para comer y descansar antes de oficiar la eucaristía en el Obradoiro. A su salida, el Papa se ha detenido unos momentos en la Plaza de la Inmaculada para contemplar la alfombra floral, de 120 metros cuadrados, elaborada por un grupo de artesanos de la localidad pontevedresa de Ponteareas, que representa las siluetas del Pontífice y de un peregrino «mochilero» junto a la fachada del templo compostelano.
Ratzinger ha compartido el almuerzo, elaborado con productos gallegos, con unos 60 cardenales españoles, miembros de la Conferencia Episcopal Española y del séquito papal. Un séquito que le acompaña en su siguiente etapa de este viaje a Barcelona. Antes de partir a tierras catalanas, Benedicto XVI ha mantenido un breve encuentro con Mariano Rajoy y después se ha subido a una limusina de color oscuro entre el sonido de las campanas, mientras la multitud coreaba: «Sí, sí, sí, nos vemos en Madrid», en referencia a la Jornada Mundial de la Juventud a celebrar en Madrid en 2011.
A las 21:07 horas, el avión Airbus A321 de Iberia en el que viajaba Benedicto XVI ha aterrizado en el aeropuerto de El Prat de Barcelona. El presidente catalán, José Montilla, le ha recibido al pie del aparato. También estaba el vicepresidente del Gobierno catalán, Josep Lluís Carod-Rovira, el delegado del Gobierno, Joan Rangel y los alcaldes de Barcelona y de El Prat de Llobregat, Jordi Hereu y Lluis Tejedor, respectivamente, así como el obispo de Sant Feliu, Agustí Cortés.
El Santo Padre ha bajado del aparato acompañado por el secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone y por el arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez-Sistach. A diferencia de Santiago, en esta ocasión no ha habido discursos de bienvenida sino que el Pontífice se ha trasladado con su séquito en vehículo privado al Arzobispado de Barcelona, donde pernoctará.

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