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Evangelio del domingo 14 del Tiempo ordinario

Evangelio del domingo 14 del Tiempo ordinario

PREPARACIÓN:
Antes de la salida del celebrante

Hoy, como todos los domingos, hemos sido convocados para celebrar con fe y esperanza la acción de Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, en nosotros. Esta acción que nos muestra el amor de Dios, tal como lo hizo con Israel al enviarle profetas para guiarlo y señalarle su plan. Dispongámonos para vencer toda rutina, egoísmo y rebeldía, y poder escuchar así la Palabra del Señor y renovar nuestra plegaria de acción de gracias por la grandeza de su amor.

AMBIENTACIÓN:
Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial

El Señor nos exige hoy una auténtica fe en Jesucristo, indispensable para, superando lo humano, reconocer su divinidad, aceptándolo como perfecto Dios y como perfecto hombre. Y la Iglesia es su presencia actualizada en el mundo, debiendo descubrir también en ella, por sobre lo humano, su verdadera naturaleza divina; no obrando como los habitantes de Nazareth, que sólo vieron en Jesús su apariencia externa, ya que esa actitud de falta de fe, imposibilita la realización del milagro.

1ª. LECTURA: (Ez 2, 2-5) (Ver texto)

En este texto del Antiguo Testamento, el profeta nos manifiesta que siempre es difícil acoger la palabra de Dios, a causa de nuestra rebeldía.

SALMO RESP.: (122, 1-4) (Ver texto)

R. Nuestros ojos miran al Señor
hasta que se apiade de nosotros.

2ª. LECTURA: (2 Co 12, 7-10) (Ver texto)

El apóstol Pablo nos expresa que su fe le hizo descubrir que en la debilidad es donde más se descubre la fuerza de Cristo.

EVANGELIO: (Mc 6, 1-6a) (Ver texto)

En este pasaje del Evangelio, Jesús nos presenta la incredulidad de aquellos que más lo conocían, lo que es para nosotros una clara advertencia.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, que nuestra oración de hoy, exprese nuestra firme voluntad de trabajar por el bienestar de todos los hombres y para que junto con ellos, caminemos hacia el Reino de Dios en su única Iglesia, la de Cristo.

GUÍA: A cada una de las peticiones responderemos orando:

«PADRE, ESCÚCHANOS Y AUMENTA NUESTRA FE»

v Padre todopoderoso, te pedimos por la Santa Iglesia, para que siempre descubramos en ella a tu mismo Hijo que hoy sigue presente en medio nuestro, guiándonos a través de su Vicario, oremos…

v Señor, Rey de la vida, te pedimos por nuestro Obispo y todos los que cuidan de este pueblo tuyo que peregrina en esta Iglesia diocesana, para que en su acción encontremos un impulso de amor, de ayuda, de servicio, que nos da fuerzas para seguir el camino de tu Hijo, oremos…

v Señor de la historia, te pedimos por nuestra Patria, para que dejando de lado las diferencia sectoriales, políticas y sociales, todos nos dediquemos a trabajar por el bien común, oremos…

v Dios, rico en misericordia, te pedimos por los que sufren, los que tienen menos, para que encuentren en nosotros el gesto, la palabra oportuna y el verdadero compromiso a trabajar por una convivencia más justa y más fraterna, oremos…

v Padre bondadoso, te pedimos por todos los cristianos, para que crezcamos de tal manera en la fe, que podamos descubrir a Cristo hoy presente en su Iglesia, y llevemos esa presencia, en una renovada evangelización, a todos los hombres, nuestros hermanos, oremos…

CELEBRANTE:

Padre nuestro, acepta lo que te hemos pedido, concédenos todo aquellos que no somos capaces de pedirte, y haz que siempre confiemos en el poder de quien realmente nos salva: Jesucristo, tu Hijo, que es Dios y contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Ofrezcamos ahora al Padre, junto al pan y el vino para el sacrificio, nuestro compromiso a conformar cada día más nuestras vidas con los ejemplos de Jesucristo.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

DIÁLOGO DEL PREFACIO:
Al iniciarse el Prefacio (antes de «El Señor esté con vosotros»)

La Palabra de Dios nos ha invitado a poner toda nuestra fe en la fuerza que ella permanentemente nos comunica; por ello, unidos a Jesús, la Misericordia encarnada, demos gracias a nuestro Padre del Cielo.

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.

COMUNIÓN:

Al comulgar pidamos a Jesús que él sea nuestra fuerza; no tengamos miedo de nuestra debilidad: recordemos las palabra de Pablo: «Cuando soy débil, es cuando soy más fuerte».

DESPEDIDA:

Que durante esta semana que hoy iniciamos, demos testimonio a todos los que estarán en contacto con nosotros, de nuestra fe, que nos compromete a vivir en todo momento y a pesar de cualquier circunstancia, el Evangelio de Jesucristo, nuestro Señor.

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