Icono del sitio padrenuestro.net

LA CURVA DE LA FELICIDAD

GRAÇA ALVES, escritora y poeta, gracaleonor@hotmail.com (traducido por Arantza Uriarte)

MADEIRA (PORTUGAL).

ECLESALIA, 20/05/13.- La felicidad vive ahí. Tiene forma de sonrisa y de perfume del campo cuando las flores pequeñitas revientan en el suelo. Tiene el sabor de las cosas conquistadas. Tiene las palabras, vestidas por el sol de la mañana.

Se la puede colgar como un collar y se contagia porque quema, ilumina y seduce.

Está ahí, en la curva de hoy, escondida bajo las piedras del miedo, de la desconfianza, de la enfermedad…

Tenemos que descubrirla. Esta a nuestro alcance. Esta en las cosas pequeñas que componen las horas de nuestros días, en los silencios iluminados de las miradas que alegran nuestra mirada, en aquellos momentos fríos que nos impiden mirar el cielo.

Está en el abrazo apretado de los amigos, en la suavidad de nuestros hogares, en el sabor antiguo de la comida de nuestra casa, que todavía humea, en el beso que nos espera al final del día.

La felicidad esta en nosotros: en nosotros con nosotros, en nosotros con los otros, en nosotros con Dios, tenga este el nombre que tenga.

Al doblar de la esquina de nuestra soledad, está la pista para encontrarla. Fácil, muy fácil. Tal vez por eso no vale mucho la pena insistir tanto en lo oscuro de la noche, en las miserias de nuestros egoísmos, en las palabras-piedra que lanzamos para matar, en las pequeñas cosas que nos hacen sufrir y llorar y luchar contra los nadas que nos dominan.

La felicidad vive aquí (¿estás viendo mi dedo que apunta para mi, para ti y para el mundo?). Bien en el centro de nosotros mismos.

A veces nos engañamos en la forma de buscarla.

Tu verdadero secreto está ahí, en esas manos que viven al final de tus brazos, en esos pies que soportan el peso de tu cuerpo, en ese corazón que insiste en latir, en esos ojos capaces de embriagarse con la belleza de las cosas.

Si quieres voy contigo. Nos necesitamos mutuamente para encontrar la curva cierta sin perdernos en el camino.

¿Vamos a ser felices? Di que sí. Así la vida se nos hace mucho más sencilla. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

eclesalia.net

Salir de la versión móvil