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Lecturas del Domingo 34º del Tiempo Ordinario. Jesucristo Rey del Universo – Ciclo C

fiesta de Cristo Rey del Universo

fiesta de Cristo Rey del Universo

eflexión del evangelio en la fiesta de Cristo Rey del Universo – Ciclo C

EL AMOR NO ES TEORÍA, ES PRÁCTICA

   Los cristianos llevamos veinte siglos hablando del amor repitiendo constantemente que el amor es el criterio último de toda actitud y comportamiento y que desde el amor será pronunciado el juicio definitivo sobre todas las personas, sin embargo, con ese lenguaje tan hermoso del amor, podemos estar ocultando con frecuencia el mensaje auténtico de Jesús, mucho más directo, sencillo y concreto.

    Es sorprendente observar que Jesús apenas pronuncia en los evangelios la palabra “amor”, pero sí nos dice que al final se nos juzgará sobre lo que hemos hecho cuando nos hemos encontrado con alguien que nos necesitaba, con los problemas y sufrimientos de personas concretas que hemos ido encontrando en nuestro camino.

     No basta con sentirnos satisfechos y tranquilos porque no hacemos a nadie ningún mal. Jesús quiere que actuemos en nuestra vida en forma positiva estando atentos a las necesidades ajenas, echando una mano a quien lo necesite y que vive cerca de mí, haciendo posible, aunque sea un poquito, que reine un poco más de justicia, solidaridad y amistad entre nosotros. 

      Para Jesús el reino de Dios es y será siempre de los que aman y ayudan al necesitado. Dios reina allí donde hay hombres y mujeres capaces de amar y preocuparse por los demás.                                                 

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA 

1ª LECTURA

Lectura del segundo libro de Samuel 5,1-3 
En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron: 
– Hueso y carne tuya somos; ya hace tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las entradas y salidas de Israel. Además, el Señor te ha prometido: «Tú serás el pastor de mi pueblo, Israel, tú serás el jefe de Israel». 
Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel. Palabra de Dios.


COMENTARIO A LA 1ª LECTURA     En el texto del 2º libro de Samuel vemos cómo todas las tribus de Israel eligen a David como su pastor y jefe.  Los ancianos de Israel lo ungieron como su rey en presencia del Señor.   

 Sal 121, 1-2. 4-5 
R. Vamos alegres a la casa del Señor. 

2ª LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1,12-20 
Hermanos: 
Damos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz. Palabra de Dios.  

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

     El apóstol Pablo hace un himno de acción de gracias a Dios porque por medio de Jesucristo, su hijo, nos ha trasladado de las tinieblas al reino de la luz. Por su sangre hemos sido redimidos. Jesús, el Señor, es imagen del Dios invisible, es cabeza de la Iglesia. 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 23,35-43 
En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús diciendo: 
– A otros ha salvado, que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido. 
Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: 
– Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo. 
Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos». 
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo: 
– ¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros. 
Pero el otro le increpaba: 
– ¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada. 
Y decía: 
– Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino. 
Jesús le respondió: 
– Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso. Palabra del Señor.  

COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO 

   El reino de Jesús no es de este mundo, aunque esté presente aquí. Su reino es un reino de paz, de justicia, de verdad y está «dentro de cada hombre de buena voluntad». 

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

       Terminamos el año litúrgico con la proclamación de Jesús como Rey del Universo, un reino que ya está aquí en cada uno de nosotros.

      Más que hablar del Reino de Dios deberíamos hablar de Reinado de Dios en nuestro corazón, en nuestra vida. Él es nuestro Rey, nuestro Señor, el centro de toda nuestra existencia. A Él le obedecemos y le servimos haciendo su voluntad. Cuando Jesús es nuestro Rey, cambia toda nuestra vida, porque ya lo más importante no es el dinero, ni el poder, ni ser protagonista estando por encima de todos, sino que lo más importante es Dios y a Él dedicamos nuestra atención y nuestro interés. Lo más importante ya no es hacer lo que queremos, lo que nos gusta o nos apetece, sino lo que Él quiere, lo que Él espera de nosotros, es hacer su voluntad, lo más importante ya no somos nosotros, salir siempre beneficiados, salirnos con la nuestra y que se haga nuestra voluntad, sino que lo más importante son los demás, porque Dios quiere que les amemos como Él les ama. Dios quiere que vayamos construyendo un mundo distinto en el que haya paz, justicia, perdón.  


Lecturas del Domingo 34º del Tiempo Ordinario. Jesucristo Rey del Universo – Ciclo B

Primera lectura
Lectura del segundo libro de Samuel (5,1-3):

En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron: «Hueso tuyo y carne tuya somos; ya hace tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las entradas y salidas de Israel. Además el Señor te ha prometido: «Tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel.»»
Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel.

Palabra de Dios
Salmo
Sal 121,1-2.4-5

R/. Vamos alegres a la casa del Señor

Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R/.

Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R/.
Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1,12-20):

Damos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. El es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Palabra de Dios
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (23,35-43):

En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo: «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.»
Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.»
Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos.»
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.»
Pero el otro lo increpaba: «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.»
Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.»
Jesús le respondió: «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.»

Palabra del Señor

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