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MECHAS ENCENDIDAS EN LA OSCURIDAD.

SAN MATEO 5, 13-16.
¿No hay demasiada oscuridad?
¿No os parece que el mundo está triste,
que no se logra respetar a las personas,
que hablamos de libertad y luego “tralará-tralará?”.

La Iglesia ha de ser para el mundo luz,
transmisora del que es la Luz.
Y nosotros mechas encendidas de la pasión de la Iglesia por alumbrar.

Jesús nos abre las puertas de la Iglesia para que salgamos a iluminar humildemente el mundo.
Somos pequeñas velas,
linternas en medio del gris monótono y cegador.

Pero con esa luz se puede iluminar a otros.
No podemos quedarnos con la llama y que se apague
Recordemos siempre que somos Iglesia,
sal para el mundo, en manos de Dios.
¡No seamos sosos!

En esta semana de Manos Unidas comprometámonos más con nuestros hermanos misioneros y misioneras,
con las nueva evangelización que están llevando a cabo
con tanta sal y luz.

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