Reflexión del evangelio para el 29º Domingo del Tiempo ordinario

Domingo 29 del tiempo ordinario

Reflexión del evangelio para el 29º Domingo del Tiempo ordinario

DOMINGO XXIX TIEMPO ORDINARIO/CICLO B

 

NO IMPONER, SINO SERVIR

En las Iglesias pueden darse dos clases de religión: la “religión de autoridad” y la “religión de llamada”. La “religión de autoridad” es la que dice ofrecer certezas absolutas y estructuras seguras, al tiempo que exige de sus miembros obediencia y sometimiento a prescripciones a veces minuciosas.

Además, cuando esta clase de religión se instala mayoritariamente en una sociedad, trata de influir y dominar para impedir que se tome una orientación opuesta o ajena a sus dogmas religiosos.

Esta religión, endurecida en torno al principio de autoridad, no ayuda a la maduración personal de sus fieles. Al contrario, corre el riesgo de aprisionarlos en doctrinas y prácticas que solo se viven a medias, incluso cuando la adhesión a la doctrina parece ferviente y la observancia de la ley rigurosa.

La “religión de llamada” es diferente. No impone una doctrina, sino que propone un camino de salvación. No dictamina, sólo llama e invita. No entiende su actuación como un ejercicio de poder, sino como un servicio. No pretende someter a nadie con coacciones. Se pone más bien al servicio del ser humano para invitarlo a buscar en Dios su vida plena.

Jesús entiende toda su actuación como un servicio. Sus seguidores no han de dominar ni oprimir. Han de servir como él mismo, que “no ha venido para ser servido, sino para servir”. Cristo es llamada, ofrecimiento, semilla, fermento, pero nunca imposición.

En la Iglesia hemos de corregir lo que hay de imposición no evangélica para adoptar una actitud total de servicio, entendido como servicio humanizador al hombre desvalido de todos los tiempos.

 

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA

 1ª LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías 53,10-11

El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida como expiación, verá su descendencia, prolongará sus años; lo que el Señor quiere prosperará por sus manos.

A causa de los trabajos de su alma, verá y se hartará, con lo aprendido mi Siervo justificará a muchos, cargando con los crímenes de ellos.

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

El profeta nos presenta en este cuarto canto al siervo de Yahvé. Pasará por sufrimientos desmesurados a causa de los delitos ajenos; sufrirá un proceso injusto y una muerte ignominiosa. Pero todo responde a un designio salvador de Dios, aceptado voluntariamente por el siervo.

 

SALMO

Sal 32, 4-5. 18-19. 20 y 22
R. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

  • Aclamad, justos, al Señor, que la palabra del Señor es sincera,
    y todas sus acciones son leales;
    él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. R:
  • Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
    en los que esperan en su misericordia,
    para librar sus vidas de la muerte
    y reanimarlos en tiempo de hambre. R:
  • Nosotros aguardamos al Señor:
    Él es nuestro auxilio y nuestro escudo.
    Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
    como lo esperamos de ti. R:

 

2ª LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos 4,14-16

Hermanos:
Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un sumo sacerdote grande que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios.

No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado. Por eso, acerquémonos con seguridad al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente.

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

     El autor de la carta a los Hebreos nos presenta a Jesucristo como Sumo Sacerdote del pueblo redimido. Como sacerdote, será puente que une al hombre con Dios; el puente por el que pasa el pecado y la pobreza de los hombres hacia Dios, y la misericordia y el perdón que vienen de Dios hacia los hombres.

 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos 10,35-45

En aquel tiempo [se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron:
– Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.

Les preguntó:
– ¿Qué queréis que haga por vosotros?

Contestaron:
– Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.

Jesús replicó:
– No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?

Contestaron:
– Lo somos.

Jesús les dijo:
– El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.]
Jesús, reuniéndolos, les dijo:
– Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.

Palabra de Dios 

COMENTARIO AL EVANGELIO

Santiago y Juan, discípulos de Jesús, a pesar de las enseñanzas que les ha transmitido siguen pensando en un “mesianismo humano y terreno” y le piden ser los primeros de la lista en su Reino. Jesús se ve obligado, una vez más, a reiterar que los primeros puestos en el Reino se consiguen pasando por la cruz, que en la comunidad cristiana ha de prevalecer “el servicio” en quien quiera ser el primero.

El seguidor de Jesús cuando tiene un espíritu de acogida, de servicio, de generosidad con los demás, está ganando puestos en el Reino.

 

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

 

EL SEGUIDOR DE JESÚS DEBE ESTAR DISPUESTO AL SERVICIO

 

Jesús, a la petición que le hacen los hijos del Zebedeo, responde de forma contundente: ¡No sabéis lo que pedís!. La petición de los dos discípulos trasluce el deseo de ser el más importante, el primero, de mandar más y estar sobre los demás. Jesús pone las cosas en su sitio.

     Es posible que nuestra actitud ante el Señor en nuestra oración de petición también refleje cierta exigencia, cierta prepotencia y egoísmo, de forma que cuando creemos que no nos concede lo que le pedimos le echamos las culpas del mal que nos pasa y nos alejamos de Él. En nuestra oración al Señor tal vez nos falta humildad, paciencia y confianza en el Dios que nos sostiene.     

     Otra cuestión que se plantea en este Evangelio es que para Jesús el primero, el más importante es el que se pone al servicio de los demás, un servicio hecho con amor, el primero y más importante para Jesús es el que siempre está dispuesto y disponible para el servicio, poniendo su corazón y toda su bondad en cada una de sus palabras y de sus obras haciendo presente el amor de Dios en medio de sus hijos queridos.

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