Reflexión del evangelio para el quinto Domingo del Tiempo ordinario

Reflexión del evangelio para el quinto Domingo del Tiempo ordinario

Domingo quinto del tiempo ordinario – Reflexión del evangelio

5º DOMINGO TIEMPO ORDINARIO / CICLO C

¡¡ POR TU PALABRA, SEÑOR !!

       Jesús formó su grupo de seguidores por la palabra, una palabra que era verdad, que era vida nueva. Él era la Palabra, con mayúscula, hecha carne.

Por la palabra de Jesús echa Pedro las redes al agua: “por tu palabra, Señor”, aunque está totalmente seguro de que ha de ser para nada.

Pero se equivocaba. La Palabra de Jesús es cierta y segura y su presencia le da la fuerza necesaria para que todos aquellos pescadores, poco dados a creer en lo que no pueden palpar, dejaran barcas y amigos y lo siguieran.       

      ¿Dónde encontramos hoy día una palabra que nos mueva así? ¿Quién sería capaz de reunir una multitud hablando desde una barca, sobre todo si el discurso tuviera que ver con cambiar el corazón y preparar la venida del Reino?

       Vivimos el tiempo de la comunicación: Internet, redes sociales, todo facilidades para contar nuestras vidas en tiempo real al otro lado del mundo, sin embargo da la sensación de que estamos perdiendo la palabra.

Estamos mejor conectados, pero nos comunicamos mucho peor. Estamos perdiendo el buen uso de palabras de amor, de simpatía, de apoyo, de consuelo, de risa para el que está a mi lado.

Estamos perdiendo la sabia administración de los silencios, cuando es mejor callar, no decir nada y sólo estar dispuestos a tender la mano.  

       Cuando en la Eucaristía oímos “Palabra de Dios” y contestamos “Te alabamos, Señor”, ¿sabemos de verdad que estamos alabando la Palabra que nos llama a seguir a Jesús, a preparar sus caminos, a compadecernos, que es padecer con los más tristes y perjudicados?                                          

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA

Lectura del libro de Isaías 6,1-2a. 3-8

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Y vi serafines en pie junto a él.

Y se gritaban uno a otro, diciendo:
– ¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!
Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo.

Yo dije:
– ¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos.

Y voló hacia mí uno de los serafines, con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo:
– Mira; esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado.

Entonces, escuché la voz del Señor, que decía:
– ¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?
Contesté:
– Aquí estoy, mándame.

Palabra de Dios.

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

    En el texto del libro de Isaías se relata una experiencia fundamental en la vida del profeta que es llamado por Dios y que, a pesar de sus limitaciones, lleva a cabo la misión profética que el Señor le encomienda.

Dios es quien elige a sus profetas, Él es quien purifica los labios, convierte el corazón y respalda con su ayuda la misión que encomienda, aunque no sea fácil, porque ha de realizarse en un mundo hostil y distraído.

SALMO 

Sal 137, 1-2a. 2bc-3. 4-5. 7c-8
R. Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor.

2ª LECTURA

Lectura de la 1ª carta de san Pablo a los Corintios 15,1-11

Hermanos:
Os recuerdo el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe.

Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los Apóstoles; por último, como a un aborto, se me apareció también a mí.

Porque yo soy el menor de los Apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy y su gracia no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos.

Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.

Palabra de Dios.

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

     El apóstol Pablo se dirige a los cristianos de Corinto para decirle que conserven el Evangelio que les proclamó que es el único que puede salvarlos. Lo primero que les transmitió fue que Jesús murió por nuestros pecados, pero que resucitó, de lo que muchos, incluido él, dan fe.                                       

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 5,1-11

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la Palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret; y vio dos barcas que estaban junto a la orilla: los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes.

Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
– Rema mar adentro y echa las redes para pescar.

Simón contestó:
– Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.

Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande, que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de

Jesús, diciendo: – Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.
Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Jesús dijo a Simón:
– No temas: desde ahora serás pescador de hombres.
Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron. Palabra de Dios  Final del formularioPrincipio del formulario

COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO

     El mensaje del Evangelio es que el Señor Jesús pide a los que quieran seguirle que es necesario creer en su palabra y dejarle intervenir en sus esfuerzos cotidianos, que si ponemos en sus manos lo poco que tenemos Él se encargará de que nuestros trabajos y desvelos den los frutos deseados.  

El Señor se sirve de las personas sencillas, débiles, pecadoras, de las que «parece que no tienen nada», para que el fruto de la Buena Noticia llegue a muchos.        

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

¡¡ ANUNCIAD EL REINO DE DIOS ¡!

    En el pasaje del Evangelio vemos a Jesús predicando al aire libre, a campo abierto. Con este hecho Jesús nos está diciendo que su Palabra no puede estar encerrada entre las paredes de un templo, sino que debe ser anunciada a los cuatro vientos para que pueda ser escuchada y acogida por todas las personas de todos los pueblos y de cualquier condición.

    Que esta tarea del anuncio a todos los pueblos es tan inmensa que necesita de personas que quieran llevar a cabo esta misión: “Venid conmigo, os haré pescadores de hombres”

    Que para el anuncio del Reino es necesario dejar muchas cosas que son un lastre para esta misión: “Lo dejaron todo y lo siguieron”

    La Iglesia, cada uno de nosotros que somos Iglesia, tenemos la obligación de anunciar el mensaje de Jesús a todos los pueblos, evitando que se quede encerrado entre las paredes de las iglesias.

    A cada uno de nosotros Jesús nos dice: “Remad mar adentro y echad las redes, os necesito”, no os conforméis con pescar en la orilla haciendo lo más fácil y lo que resulta más cómodo, esforzaos, arriesgaos, buscad nuevos caminos para que mi mensaje llegue a muchas personas.                 

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