Vídeo Reflexión para el Domingo, festividad del Corpus Christi

Domingo Solemnidad del Corpus Christi

DOMINGO FESTIVIDAD DEL CORPUS CHRISTI / CICLO A

14 DE JUNIO DE 2020

ESTAMOS LLAMADOS A CONSTRUIR ESPACIOS DE ESPERANZA, JUSTICIA Y SOLIDARIDAD

   Son muchas las circunstancias que oscurecen la esperanza de multitud de personas en nuestra sociedad: el paro, la pobreza, la pérdida de derechos, la falta de ayudas, la exclusión, el desamparo, la falta de futuro…

Los que seguimos a Jesús, los que nos llamamos cristianos y no nos escondemos, debemos construir y potenciar lo comunitario, porque éste es el único camino de humanización y de esperanza para incidir en todo aquello que atenta contra los derechos de las personas.

Construir comunidades, grupos humanos solidarios, donde todos están vinculados los unos a los otros, porque sienten que la suerte que pueda correr su prójimo es su misma suerte, porque sienten y viven que lo que a mi prójimo le ocurre, también me ocurre a mí.

    Debemos hacer posible que nuestras comunidades cristianas y grupos sean de acogida y fraternidad, donde las personas sean capaces de vivir y convivir juntas, donde seamos capaces de crear espacios comunitarios, solidarios y proféticos que hagan realidad otro mundo posible, otra forma de relacionarse y convivir desde valores como la generosidad, la solidaridad, el espíritu de cooperación y participación, la justicia y la gratuidad.

Una comunidad, un grupo humano, que viva y conviva así, teniendo la certeza de que la fuerza y el Espíritu de Jesús, el Señor, nunca le falta, será una comunidad de esperanza que contagie Esperanza con mayúscula.

¿Por qué se CELEBRA la FESTIVIDAD del CORPUS CHRISTI?

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA

1ª LECTURA

Lectura del libro del Deuteronomio 8,2-3. 14b-16a 

Habló Moisés al pueblo y dijo: 
– Recuerda el camino que el Señor tu Dios te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para ponerte a prueba y conocer tus intenciones: si guardas sus preceptos o no.

Él te afligió haciéndote pasar hambre y después te alimentó con el maná -que tú no conocías ni conocieron tus padres- para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios.

No sea que te olvides del Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, de la esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con dragones y alacranes, un sequedal sin una gota de agua; que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres.

Palabra de Dios.

                                   COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

   Moisés, según el texto del Deuteronomio, quiere hacer reflexionar a los israelitas para que piensen en la actitud que el Señor ha tenido con ellos. Aunque han pasado por acontecimientos de sufrimiento, también los han pasado de liberación.

Dios siempre ha estado con ellos en su largo caminar por el desierto y les ha saciado el hambre y la sed, aunque “no sólo de pan vive el hombre, sino de la palabra venida de sus labios”.  

Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20 

R. Glorifica al Señor, Jerusalén. 

Glorifica al Señor, Jerusalén, 
alaba a tu Dios, Sión: 
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, 
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R:

Ha puesto paz en tus fronteras, 
te sacia con flor de harina; 
él envía su mensaje a la tierra, 
y su palabra corre veloz. R:

Anuncia su palabra a Jacob, 
sus decretos y mandatos a Israel; 
con ninguna nación obró así, 
ni les dio a conocer sus mandatos. R:

2ª LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10,16-17 

Hermanos: 
El cáliz de nuestra Acción de Gracias, ¿no nos une a todos en la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no nos une a todos en el cuerpo de Cristo? 

El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan. Principio del formulario

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

    Para el apóstol Pablo la Eucaristía es el vínculo de unión entre los cristianos y Cristo y de los cristianos entre sí, que produce y ayuda a construir la unidad del Cuerpo de Cristo, de la Iglesia. El pan y el vino de la Eucaristía son signo de unidad y nos hacen miembros de un mismo cuerpo, fraternales y solidarios.     

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan 6,51-58 

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: 
– Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo. 
Disputaban entonces los judíos entre sí: 
– ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? 
Entonces Jesús les dijo: 
– Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. 

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. 
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. 
El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que come vivirá por mí. 

Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre.

Palabra de Dios

COMENTARIO AL EVANGELIO

Jesús nos dice que “Él es el pan que da vida eterna” y manifiesta que si no comemos el “pan que es su Cuerpo”, no tendremos vida en nosotros.

     El Cuerpo de Cristo (el pan sacramental) nos ofrece la vida eterna. Jesús nos ofrece un pan y un vino que es “signo, fe y sacramento”. La Eucaristía es el centro de la vida cristiana.       

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

DE LA MISA A LA EUCARISTÍA

   Durante siglos, la misa ha sido el término familiar empleado en occidente para designar la reunión eucarística. Ir a misa es indicador de una determinada mentalidad que ha configurado la práctica religiosa de muchos cristianos.

   Desde hace un tiempo se tiende a sustituir el ir a misa por participar en la Eucaristía, término más antiguo, que significa “acción de gracias”. Está surgiendo todo un cambio de actitudes, el descubrimiento de unos valores nuevos y una voluntad de vivir esta celebración en toda su riqueza.

    El cambio supone pasar de entender la misa como acto religioso individual a participar en la Eucaristía como sacramento que alimenta y conforma toda la comunidad. De ser un acto que solo concierne fundamentalmente al clero que “dice misa”, mientras los demás la “oyen” pasivamente, a ser una celebración vivida por todos de manera activa y comprensible; de ser un mandato de la Iglesia a ser una reunión gozosa que la comunidad necesita celebrar todos los domingos para alimentar su fe, crecer en fraternidad y reavivar su esperanza en Cristo resucitado; de ser un acto que ha servido de marco para toda clase de aniversarios, fiestas, homenajes o lucimiento de coros o solistas, a la celebración de la Cena del Señor por la comunidad creyente que entiende la Eucaristía como banquete, comunión fraterna y acción de gracias a Dios.     

GUIONES para la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

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