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«Mujer, qué grande es tu fe» – Canto católico con letra y reflexión

Canto católico «Mujer, qué grande es tu fe» – Lucas 7, 36-50
Lucas 7, 36-50

Canto inspirado en Lucas 7, 36-50: la mujer pecadora que lava con sus lágrimas los pies de Jesús y recibe su perdón.

Vídeo del canto «Mujer, qué grande es tu fe»

Letra de «Mujer, qué grande es tu fe»

Verso 1

Entraste, Jesús, en aquella casa,
a la mesa te sentaste con amor.
Y una mujer llegó en silencio,
con un corazón herido ante el Señor.

Traía consigo un frasco de perfume,
y muchas lágrimas que no pudo esconder.
Se arrodilló llorando a tus pies,
porque en tu mirada volvió a creer.

Pre-coro

No miraste su pasado,
no miraste su pecado.
Viste un corazón arrepentido
que buscaba ser amado.

Estribillo

Vete en paz, hija mía,
tu fe te ha salvado.
Vete en paz, ya no temas,
tus pecados son perdonados.

Vete en paz, porque has amado,
porque has confiado en Mí.
Yo no he venido a condenarte,
he venido a darte vida a ti.

Verso 2

Simón miraba y juzgaba en silencio:
«Si fuera profeta, sabría quién es».
Pero Tú conocías sus pensamientos
y quisiste enseñarle a mirar con fe.

«Dos hombres tenían una deuda,
ninguno podía pagar.
Uno debía mucho más que el otro,
y el prestamista quiso perdonar».

Pre-coro

«¿Quién amará más
a aquel que perdonó?».
Y Simón comprendió la respuesta:
«Aquel que recibió más amor».

Estribillo

Vete en paz, hija mía,
tu fe te ha salvado.
Vete en paz, ya no temas,
tus pecados son perdonados.

Vete en paz, porque has amado,
porque has confiado en Mí.
Yo no he venido a condenarte,
he venido a darte vida a ti.

Verso 3

Tú miraste aquella mujer
y hablaste de su amor.
«Ella bañó mis pies con sus lágrimas,
ella los llenó de perfume y de amor».

Mientras otros solamente juzgaban,
ella supo reconocer tu verdad.
Donde algunos solamente veían pecado,
Tú viste un corazón que quería cambiar.

Puente

Señor, yo también necesito tu perdón,
yo también traigo heridas en mi interior.
Quiero dejar a tus pies mi pasado,
mis errores, mi miedo y mi dolor.

Enséñame a no juzgar a mi hermano,
a mirar como miras Tú.
Que quien se acerque buscando misericordia
encuentre en mí un reflejo de tu luz.

Porque mucho ama
aquel que mucho ha sido perdonado.
Porque cuando encuentro tu misericordia,
mi corazón vuelve a sentirse amado.

Estribillo final

Vete en paz, hija mía,
tu fe te ha salvado.
Vete en paz, ya no temas,
tus pecados son perdonados.

Vete en paz, porque has amado,
porque has confiado en Mí.
Yo no he venido a condenarte,
he venido a darte vida a ti.

Vete en paz…
levanta ya tu mirada.
Vete en paz…
mi misericordia te abraza.

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Reflexión del canto

Aquella mujer no dijo nada; solo lloró a los pies de Jesús. Su amor y su arrepentimiento hablaron por ella, y el Señor le devolvió la dignidad: «Tus pecados quedan perdonados».

Jesús no nos mira por nuestro pasado, sino por el amor con que nos acercamos a Él. Este canto nos anima a acercarnos sin miedo, porque a quien mucho ama, mucho se le perdona.

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