18 de Agosto – ¿Qué eres, rico o pobre? – Evangelio Tiempo ordinario

18 de Agosto – ¿Qué eres, rico o pobre? – Evangelio Tiempo ordinario

«La felicidad no consiste en tener todo lo que quieres,
sino en querer todo lo que tienes».

Un hombre le preguntó a unos niños:
¿Ustedes son pobres o ricos? Ellos contestaron:
No somos ni pobres ni ricos, somos simplemente felices.

Y es que muchas veces no entendemos que poseer
las cosas materiales que deseamos, simplemente
porque tenemos el poder adquisitivo necesario,
no significa que el corazón se encuentre lleno,
pues el alma del hombre no se llena con autos,
edificios, dinero, joyas o casas.

Si tratas de llenar tu corazón con estas cosas,
nunca te sentirás satisfecho y siempre buscarás más,
pues el corazón se llena con cariño, aceptación,
amistad, sinceridad y paz.

Si no tienes estas cosas, por más cosas materiales
que tengas, nunca tendrás satisfacción en tu corazón,
pues sería como tratar de alimentar tu cuerpo
sólo con aire y sin alimentos.

Aprecia lo que tienes y deja de pensar en aquello
que no tienes, en ese momento disfrutarás
lo poco que posees y aplicarás una sencilla regla
para la felicidad que dice:
«Si no tienes TODO lo que quisieras… comparte
lo poco que tienes» y verás como cambia tu vida.

Evangelio del día 18 de Agosto | Miércoles de la vigésima semana del Tiempo ordinario, Jesús nos cuenta la parábola de los obreros de la viña.

Disfruta cada día de la Palabra de Dios y compártela para que llegue a los corazones de tantos cristianos que necesitan este alimento diario.

EVANGELIO del 19 de AGOSTO según San MATEO 20, 1-16 | PADRE GUILLERMO SERRA

Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña.

Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados; y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron. Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo.

Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?

Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. El les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo.

Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.

Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario.

Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día.

El, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti.

¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno? Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.


Evangelio del día 16 de agosto | † |  Evangelio del día 18 de agosto

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Oración del Ángelus con el Papa Francisco

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