Descargar Hoja parroquial para el XIII Domingo del Tiempo ordinario

Descargar Hoja parroquial para el XIII Domingo del Tiempo ordinario – Ciclo A

LA HOJA DE RUTA DEL SEGUIDOR DE JESÚS

Lo más importante en la vida de todo cristiano es el encuentro personal y la identificación total con Jesús, todo lo demás queda relativizado. Jesús nos ofrece un valor superior, el valor del Reino de Dios, que nos abre un campo nuevo e inmenso al amor y a las relaciones humanas, que no han de reducirse sólo al ámbito personal, sino que tienen que abrirse con un horizonte universal y generoso de la implantación del Reino.

Jesús propone siempre una liberación de todo lo que deshumaniza, su propuesta requiere atención, esfuerzo, renuncia de lo que esclaviza, para ganar libertad, alegría y humanidad. Tomar cada uno su cruz significa amar y vivir como lo hizo Jesús.

Él nos propone un cambio en la escala de valores, nos propone asumir la vida en su totalidad con sus alegrías y sus penas, cuando tenemos salud y cuando estamos enfermos, en las satisfacciones y en las contrariedades, dando a todo el sentido necesario para crecer, madurar y caminar hacia nuestro ideal y destino definitivos.

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA

1ª LECTURA

Lectura del segundo libro de los Reyes 4, 8-11. 14-16a

Un día pasaba Eliseo por Sunam, y una mujer rica lo invitó con insistencia a comer. Y, siempre que pasaba por allí, iba a comer a su casa.

Ella dijo a su marido:
-«Me consta que ese hombre de Dios es un santo; con frecuencia pasa por nuestra casa.

Vamos a prepararle una habitación pequeña, cerrada, en el piso superior; le ponemos allí una cama, una mesa, una silla y un candil, y así, cuando venga a visitarnos, se quedará aquí.» Un día llegó allí, entró en la habitación y se acostó.

Dijo a su criado Guejazi:
-«¿Qué podríamos hacer por ella?» Guejazi comentó:
-«Qué sé yo. No tiene hijos, y su marido es viejo.»

Eliseo dijo:
-«Llámala.»

La llamó. Ella se quedó junto a la puerta, y Eliseo le dijo:
-«El año que viene, por estas fechas, abrazarás a un hijo.»

Palabra de Dios.

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

El libro de los Reyes nos relata un episodio en el que Dios recompensa a una familia Sunamita por su hospitalidad con el profeta Eliseo. Dios le permite a la mujer superar la mayor desgracia que podía tener una mujer de su tiempo: ser estéril. La actitud de hospitalidad y servicio con los necesitados y marginados que no pueden pagarte tus favores, da fruto y es recompensada por Dios.

Salmo responsorial

Sal 88, 2-3. 16-17. 18-19 (R.: 2a)

R. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades. Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R.

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: camina, oh Señor, a la luz de tu rostro; tu nombre es su gozo cada día, tu justicia es su orgullo. R.

Porque tú eres su honor y su fuerza, y con tu favor realzas nuestro poder. Porque el Señor es nuestro escudo, y el Santo de Israel nuestro rey. R.

2ª LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6, 3-4. 8-11

Hermanos:
Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva.

Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él.

Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios. Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

El apóstol Pablo nos recuerda que la mayor recompensa que podemos recibir los cristianos, unidos a Cristo por nuestro bautismo, es resucitar con Él. Si morimos al pecado, nuestra recompensa será vivir para siempre resucitados.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 37-42

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
-«El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí.

El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo.

El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»

Palabra de Dios

COMENTARIO AL EVANGELIO

Jesús nos trae hoy un doble mensaje. El primero es que el que quiera seguirle tiene que saber que esto le va a suponer un gran esfuerzo; el segundo es la promesa de una recompensa para quienes reciben a sus enviados, aún al más pequeño.

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

CRISTIANOS DE PUERTAS ABIERTAS

Jesús siempre debe ser nuestro modelo, debemos seguir su ejemplo, sus criterios, sus valores, su coherencia, debemos intentar vivir como Él vivió.

Es muy importante la llamada evangélica a la hospitalidad, a la acogida y a la solidaridad. Acoger que es abrir puertas, escuchar, dialogar, dar nuestro tiempo, nuestra ayuda, nuestra amistad.

La mayoría de las veces lo que los demás esperan y necesitan de nosotros no son milagros, ni gestos solemnes, sino un detalle, una atención, una mano tendida, una palabra amable…

Es verdaderamente rica la persona que es capaz de regalar algo de sí mismo a los demás. Jesús nos invita a dar sin buscar recompensa, sin esperar nada a cambio.

Anunciar la Buena Noticia es una tarea en la que todos estamos implicados. Lo que nos caracteriza como cristianos no es un libro ni una doctrina ni la mera proclamación verbal de un mensaje, sino la adhesión a la persona de Jesucristo.

¿Son acogedoras nuestras familias y nuestras comunidades? ¿Soy yo persona acogedora? ¿Nuestras iglesias son lugares de encuentro y acogida?

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