EL ESPÍRITU DE LA VERDAD reflexión del evangelio para el VI Domingo de Pascua

6 Pascua (A) Juan 14, 15-21

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA.- Jesús se está despidiendo de sus discípulos. Los ve tristes y abatidos. Pronto no lo tendrán con él. ¿Quién podrá llenar su vacío?

Hasta ahora ha sido él quien ha cuidado de ellos, los ha defendido de los escribas y fariseos, ha sostenido su fe débil y vacilante, les ha ido descubriendo la verdad de Dios y los ha iniciado en su proyecto humanizador.
Jesús les habla apasionadamente del Espíritu. No los quiere dejar huérfanos. Él mismo pedirá al Padre que no los abandone, que les dé “otro defensor” para que “esté siempre con ellos”. Jesús lo llama “el Espíritu de la verdad”. ¿Qué se esconde en estas palabras de Jesús?
Este “Espíritu de la verdad” no hay que confundirlo con una doctrina. Esta verdad no hay que buscarla en los libros de los teólogos ni en los documentos de la jerarquía. Es algo mucho más profundo. Jesús dice que “vive con nosotros y está en nosotros”. Es aliento, fuerza, luz, amor… que nos llega del misterio último de Dios. Lo hemos de acoger con corazón sencillo y confiado.
Este “Espíritu de la verdad” no nos convierte en “propietarios” de la verdad. No viene para que impongamos a otros nuestra fe ni para que controlemos su ortodoxia. Viene para no dejarnos huérfanos de Jesús, y nos invita a abrirnos a su verdad, escuchando, acogiendo y viviendo su Evangelio.
Este “Espíritu de la verdad” no nos hace tampoco “guardianes” de la verdad, sino testigos. Nuestro quehacer no es disputar, combatir ni derrotar adversarios, sino vivir la verdad del Evangelio y “amar a Jesús guardando sus mandatos”.
Este “Espíritu de la verdad” está en el interior de cada uno de nosotros defendiéndonos de todo lo que nos puede apartar de Jesús. Nos invita abrirnos con sencillez al misterio de un Dios, Amigo de la vida. Quien busca a este Dios con honradez y verdad no está lejos de él. Jesús dijo en cierta ocasión: “Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”. Es cierto.
Este “Espíritu de la verdad” nos invita a vivir en la verdad de Jesús en medio de una sociedad donde con frecuencia a la mentira se le llama estrategia; a la explotación, negocio; a la irresponsabilidad, tolerancia; a la injusticia, orden establecido; a la arbitrariedad, libertad; a la falta de respeto, sinceridad…
¿Qué sentido puede tener la Iglesia de Jesús si dejamos que se pierda en nuestras comunidades el “Espíritu de la verdad”? ¿Quién podrá salvarla del autoengaño, las desviaciones y la mediocridad generalizada? ¿Quién anunciará la Buena Noticia de Jesús en una sociedad tan necesitada de aliento y esperanza? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Actualizado el 9 de Mayo de 2026

Palabra de Dios de cada Domingo | Domingo VI de Pascua – Ciclo A

Evangelio y reflexión del Domingo VI de Pascua: “El Espíritu de la Verdad vive en nosotros”

Juan 14, 15-21 | Jesús promete el Espíritu Santo y nos llama a vivir en el amor

EL CRISTIANO TIENE QUE VIVIR DESDE EL ESPÍRITU DE DIOS

Los cristianos no podemos sentirnos huérfanos de nuestro Padre Dios, porque el vacío dejado por la muerte de Jesús ha sido llenado por la presencia viva del Espíritu del Resucitado, el Espíritu de la Verdad que vive en nosotros y nos enseña el arte de vivir en la verdad.

Lo que configura la vida de un verdadero creyente es la búsqueda gozosa de la verdad de Dios bajo el impulso del Espíritu Santo. El verdadero creyente busca la verdad con un corazón limpio; su vida no está programada por prohibiciones, sino que está impulsada positivamente por el Espíritu.

Cuando vive esta experiencia del Espíritu, el creyente descubre que ser cristiano no es un peso que oprime y atormenta la conciencia, sino dejarse guiar por el amor creador del Espíritu de Dios que vive en nosotros y nos hace vivir con una espontaneidad que nace del amor.

Esta vida nueva en el Espíritu genera en nosotros un estilo de vida diferente, contrario al egoísmo y a la mentira que muchas veces dominan nuestra sociedad. Vivimos en un mundo donde frecuentemente:

  • a la mentira se le llama diplomacia,
  • a la explotación se le llama negocio,
  • a la irresponsabilidad se le llama tolerancia,
  • a la injusticia se le llama orden establecido,
  • al egoísmo se le llama libertad.

Difícilmente nuestra sociedad puede entender una vida que busca siempre la verdad y que intenta liberarse de la mentira social, de la farsa y de la intolerancia. Sin embargo, el Evangelio nos invita precisamente a eso: a vivir guiados por el Espíritu Santo y por la verdad de Cristo.


Lecturas del Domingo VI de Pascua – Ciclo A

Primera Lectura

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 8, 5-8. 14-17

En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba allí a Cristo. El gentío escuchaba con aprobación lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.

Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaria había recibido la Palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por los fieles, para que recibieran el Espíritu Santo; aún no había bajado sobre ninguno, estaban sólo bautizados en el nombre del Señor Jesús.

Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 65

R. Aclama al Señor, tierra entera.

Aclama al Señor, tierra entera,
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria;
decid a Dios: «Qué temibles son tus obras».

Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.

Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres.

Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.
Alegrémonos con Dios,
que con su poder gobierna eternamente.

Fieles de Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica,
ni me retiró su favor.


Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 3,15-18

Hermanos:

Glorificad en vuestros corazones a Cristo Señor y estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere; pero con mansedumbre y respeto y en buena conciencia, para que en aquello mismo en que sois calumniados queden confundidos los que denigran vuestra buena conducta en Cristo.

Porque mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal.

Porque también Cristo murió una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios. Murió en la carne, pero volvió a la vida por el Espíritu.

Palabra de Dios.


Comentario a la Segunda Lectura

El apóstol Pedro pide a los seguidores de Jesús que sepan dar razón de su esperanza con mansedumbre, respeto y coherencia de vida. El cristiano está llamado a responder al mal haciendo el bien, siguiendo el ejemplo de Cristo, que murió por nuestros pecados para conducirnos hacia Dios.


Evangelio del Domingo VI de Pascua

Lectura del santo Evangelio según san Juan 14,15-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

— Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la Verdad.

El mundo no puede recibirlo porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis porque vive con vosotros y está con vosotros.

No os dejaré desamparados, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis, y viviréis, porque yo sigo viviendo.

Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros.

El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.

Palabra del Señor.

VÍDEO de la canción basada en este evangelio de Juan 14, 15-21


Comentario al Evangelio de Juan 14,15-21

Jesús dice a sus discípulos que guardarán sus mandamientos sólo si realmente le aman. El amor auténtico a Cristo no es únicamente una emoción, sino una forma concreta de vivir.

Además, Jesús promete el envío del Espíritu Santo, el Defensor, que permanecerá siempre con los creyentes y les ayudará a mantenerse fieles en medio de las dificultades.

El Espíritu Santo habita en nosotros, nos guía hacia la verdad y nos ayuda a vivir según el Evangelio.


Reflexión Cristiana | Vivir en la verdad de Jesús

El Espíritu Santo nos enseña a vivir desde el amor

Para muchos, Jesús pasó por el mundo como si nada hubiera ocurrido; no ha dejado ningún rastro en sus vidas. Sólo quienes lo aman pueden experimentar que está vivo y da vida.

Jesús es la única persona que merece ser amada de manera absoluta. Quien ama a Jesús vive sus palabras, guarda sus mandamientos y se va llenando de su presencia.

Él es el “Espíritu de la Verdad”, la fuerza y la luz que nos ayudan a vivir en la verdad.

Cualquiera que sea el punto en el que nos encontremos en la vida, acoger a Jesús nos conduce hacia la verdad. Jesús vive con nosotros y está en nosotros. Lo escuchamos en el interior del corazón y su presencia resplandece cuando seguimos humildemente sus pasos.

Jesús seguirá siempre vivo en el mundo si lo acogemos de verdad en nuestra vida. Entonces ya no nos sentiremos desamparados ni solos.

Tal vez la conversión que más necesitamos hoy los cristianos sea pasar de una fe rutinaria, superficial y solamente verbal, a una experiencia profunda de vivir enraizados en el Espíritu de la Verdad.

Vídeo que nos recuerda este curioso momento de la vida de SAN JUAN PABLO II


¿Qué nos enseña este Evangelio?

  • Amar a Jesús implica vivir sus mandamientos.
  • El Espíritu Santo nunca abandona a los creyentes.
  • La verdad del Evangelio libera el corazón.
  • La vida cristiana nace del amor, no de la obligación.
  • Cristo sigue vivo en quienes lo acogen sinceramente.

Vídeo que analiza la persona del PAPA LEÓN XIV y sus emociones

Más Evangelios, reflexiones y comentarios bíblicos en:

padrenuestro.net


LO SPIRITO DELLA VERITÀ
José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo
Gesù si sta congedando dei suoi discepoli. Li vede tristi e abbattuti. Presto non lo avranno con loro. Chi potrà riempire il vuoto che lascia? Fino ad ora è stato lui a curarsi di loro, li ha difesi dagli scribi e dai farisei, ha sostenuto la loro fede debole e vacillante, ha scoperto loro a poco a poco la verità di Dioe li ha iniziati al suo progetto umanizzatore.
Gesù parla loro appassionatamente dello Spirito. Non li vuole lasciare orfani. Lui stesso chiederà al Padre che non li abbandoni, che dia loro un altro difensore che rimanga sempre con loro. Gesù lo chiama lo Spirito della verità. Che cosa si nasconde in queste parole di Gesù?
Questo Spirito della verità non bisogna confonderlo con una dottrina. Questa verità non bisogna cercarla nei libri dei teologi, né nei documenti della gerarchia. È qualcosa di molto più profondo. Gesù dice che rimane presso di noi e sarà in noi. È alito, forza, luce, amore… che ci arriva dal mistero ultimo di Dio. Dobbiamo accoglierlo con cuore semplice e fiducioso.
Questo Spirito della verità non ci converte in “proprietari” della verità. Non viene perché imponiamo ad altri la nostra fede né perché controlliamo la loro ortodossia. Viene per non lasciarci orfani di Gesù, e ci invita ad aprirci alla sua verità, ascoltando, accogliendo e vivendo il suo Evangelo.
Questo Spirito della verità nonci fa nemmeno “guardiani” della verità, ma testimoni. Il nostro impegno non è disputare, combattere né sconfiggere avversari, ma vivere la verità dell’Evangelo e amare Gesù osservando i suoi comandamenti.
Questo Spirito della verità è all’interno di ciascuno di noi e ci difende da tutto quello che ci può allontanare da Gesù.Ci invita ad aprirci con semplicità al mistero di un Dio Amico della vita. Chi cerca questo Dio con onestà e verità non è lontano da lui. Gesù disse una volta: “Chi è dalla verità ascolta la mia voce”. Certo.
Questo Spirito della verità ci invita a vivere nella verità di Gesù in una società dove spesso la menzogna la si chiama strategia; lo sfruttamento, affare; l’irresponsabilità, tolleranza; l’ingiustizia, ordine stabilito; l’arbitrarietà, libertà; la mancanza di rispetto, sincerità…
Che senso può avere la Chiesa di Gesù se lasciamo che si perda nelle nostre comunità lo Spirito della verità? Chi potrà salvarla dall’autoinganno, dalle deviazioni e dalla mediocrità generalizzata? Chi annunzierà la Buona Notizia di Gesù in una società tanto bisognosa di coraggio e di speranza?

L’ESPRIT DE VERITE
José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv
Jésus prend congé de ses disciples. Il les voit tristes et abattus. Bientôt, ils ne l’auront plus avec eux. Qui pourra remplir ce vide ? Jusqu’à présent c’est lui qui a pris soin d’eux, en les défendant contre les scribes et les pharisiens, en soutenant leur foi faible et hésitante, en leur faisant découvrir peu à peu la vérité de Dieu et les initiant à son projet d’humanisation.
Jésus leur parle passionnément de l’Esprit. Il ne veut pas les laisser orphelins. Lui-même demande au Père de ne pas les abandonner, de leur donner « un autre défenseur » pour « qu’il soit toujours avec eux ». Jésus l’appelle « l’Esprit de vérité ». Que cachent-elles ces paroles de Jésus ?
Cet « Esprit de vérité” n’est pas à confondre avec une doctrine. Cette vérité n’est pas à chercher dans les livres des théologiens ni dans les documents de la hiérarchie. C’est quelque chose de plus profond. Jésus dit que c’est quelque chose « qui vit avec nous, qui est en nous ». C’est un élan, une force, une lumière, un amour…qui nous vient du mystère ultime de Dieu et que nous devons accueillir d’un cœur simple et confiant.
Cet “Esprit de vérité” ne nous rend pas “propriétaires” de la vérité. Il ne vient pas pour que nous imposions aux autres notre foi ni pour que nous contrôlions leur orthodoxie. Il vient pour ne pas nous laisser orphelins de Jésus, et il nous invite à nous ouvrir à sa vérité, par l’écoute, l’accueil et le vécu de son Evangile.
Cet “Esprit de vérité” ne fait pas non plus de nous les « gardiens » de la vérité, mais des témoins. Notre tâche ne consiste pas à nous disputer avec nos adversaires ni à les combattre pour les vaincre, mais à vivre la vérité de l’Evangile et à « aimer Jésus en gardant ses commandements »
Cet “Esprit de vérité” se trouve au cœur de chacun de nous et nous défend de tout ce que peut nous écarter de Jésus. Il nous invite à nous ouvrir avec simplicité au mystère d’un Dieu, Ami de la vie. Celui qui cherche honnêtement et en vérité ce Dieu, n’est pas loin de lui. Jésus a dit un jour : « Tous ceux qui appartiennent à la vérité, écoutent ma voix ». C’est vrai.
Cet “Esprit de vérité” nous invite à vivre dans la vérité de Jésus au cœur d’une société où le mensonge est souvent appelé stratégie, l’exploitation, affaires ou négoce ; l’irresponsabilité, tolérance ; l’injustice, ordre établi ; l’arbitraire, liberté ; le manque de respect, sincérité…
Quel sens l’Eglise de Jésus aura-t-elle si dans nos communautés nous laissons « l’Esprit de vérité » se perdre ? Qui pourra la sauver de l’auto- tromperie, des déviations et de la médiocrité généralisée ? Qui annoncera la Bonne Nouvelle de Jésus dans une société qui a tant besoin de soutien et d’espérance ?

THE SPIRIT OF TRUTH
José Antonio Pagola.
Jesus is saying goodbye to his disciples. He sees them sad and upset. Soon they won’t have him with them. Who can fill that void? Until now he has been the one who took care of them, defended them from the Scribes and Pharisees, sustained their weak and faltering faith, described for them the truth of God, and initiated them into God’s humanizing project.
Jesus speaks to them passionately about the Spirit. He doesn’t want to leave them orphans. He himself will ask the Father not to abandon them, to give them “another advocate” that will “always be with them”. Jesus calls this advocate “the Spirit of truth”. What is hidden behind these words of Jesus?
This “Spirit of truth” mustn’t be confused with a doctrine. This truth won’t be sought in theologians’ books or in the hierarchy’s documents. It’s something much more profound. Jesus says that this Spirit “lives in us and is within us”. This Spirit is encouragement, power, light, love…that reaches us from God’s ultimate mystery. We must welcome this Spirit with a simple and trusting heart.
This “Spirit of truth” doesn’t change us into “owners” of the truth. It doesn’t come so that we impose our faith on others, or control their orthodoxy. It comes so that we aren’t left as orphans of Jesus, and invites us to be open to Jesus’ truth: listening, welcoming and living his Gospel.
Nor does this “Spirit of truth” make us “keepers” of the truth, but witnesses. Our task isn’t to argue with, oppose or overthrow adversaries, but to live the truth of the Gospel and “love Jesus, keeping his commands”.
This “Spirit of truth” is within each one of us, defending us from all that can separate us from Jesus. It invites us to open ourselves with simplicity to the mystery of a God who is the Friend of life. Whoever seeks this God with honesty and truth isn’t far off from God. Jesus said on one occasion: “Everyone who is of the truth, listens to my voice”. That’s true.
This “Spirit of truth” invites us to live in the truth of Jesus in the midst of a society where all too often lies are called strategy, exploitation is called business, irresponsibility is called tolerance, injustice is called status quo, arbitrariness is called freedom, lack of respect is called sincerity….
What meaning does Jesus’ Church have if we allow ourselves in our communities to lose this “Spirit of truth”? Who can save it from self-deception, dead ends, generalized mediocrity? Who will announce the Good News of Jesus in a society that is so in need of encouragement and hope?

EGIAREN ESPIRITUA
José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain
Ikasleei agur esaten ari da Jesus. Triste eta lur jota ikusten ditu. Laster ez dute izango berekin. Nork bete haren hutsunea? Orain arte Jesus da arduratu beraiez, Jesusek ditu defenditu lege-maisu eta fariseuengandik, Jesus izan dute sostengu beren fede makal eta duda-mudazkoarentzat, Jesus aritu zaie Jainkoaren egia agerian jartzen, eta Jesusek dizkie agertu bere egitasmo gizatarraren hastapenak.
Gogotsu mintzo zaie Jesus Espirituaz. Ez ditu umezurtz utzi nahi. Berak eskatuko dio Aitari eskutik utzi ez ditzan, «beste defendatzaile bat» eman diezaien «beti haiek egon dadin». «Egiaren Espiritua” deitu dio Jesusek. Zer dago Jesusen hitz hauen pean?
«Egiaren Espiritu hau» ez da nahastu behar doktrina batekin. Egia hau ez da bilatu behar teologoen liburuetan, ezta hierarkiaren dokumentuetan ere. Zerbait askoz sakonagoa da. Jesusek dio «gurekin bizi dela eta gugan dagoela». Arnasa da, indarra, argia, maitasuna… Jainkoaren azken misteriotik datorkiguna. Bihotz xume eta ustetsuaz behar diogu harrera egin.
«Egiaren Espiritu honek» ez gaitu bihurtzen egiaren «jabe». Ez datorkigu guk geure fedea beste batzuei ezartzeko, ezta ere guk inoren ortodoxia kontrolatzeko. Gu Jesusez umezurtz ez uzteko dator, eta gu egiari irekitzera gonbidatzera, Jesusen ebanjelioa entzunez, onartuz eta biziz.
«Egiaren Espiritu honek» ez gaitu egiten egiaren «gordetzaile», baizik testigu. Gure egitekoa ez da arerioekin eztabaidan jardutea, ezta borrokan aritzea edo inor menpean hartzea, baizik eta Ebanjelioaren egia bizitzea eta «Jesus maitatzea, haren aginduak betez».
«Egiaren Espiritu hau» gutako bakoitzarengan dago, Jesusengandik aparta gaitzakeen edozer gauzatatik babestuz. Geure bihotza xume-xume irekitzera gonbidatzen gaitu Jainkoaren misteriori, biziaren Adiskide horri. Jainko honen bila ondradu eta egiaz dabilena, ez dabil Jainkoagandik urrun. Jesusek berak esan zuen behin batean: « Egiarena den orok entzuten du nire ahotsa». Halaxe da.
«Egiaren Espiritu honek Jesusen egian bizitzera gonbidatzen gaitu geure gizartean, non askotan estrategia esaten baitzaio gezurrari; negozio esplotazioari; tolerantzia erantzukizunik ezari; eraikitako ordenu zuzengabekeriari; askatasun arbitrariotasunari; egiazaletasun errespeturik ezari…
Zer zentzu izan lezake Jesusen Elizak baldin eta geure elkarteetan «egiaren Espiritua» galtzen utzi bagenu? Zeinek salbatu ahal izango du autoengainutik, desbideratzetik eta eskastasun orokortutik? Zeinek hots egin ahalko du Jesusen Berri Ona, hartarainoko arnasa-beharra eta esperantza-egarria duen gizartean?

L’ESPERIT DE LA VERITAT
José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat
Jesús s’està acomiadant dels seus deixebles. Els veu tristos i abatuts. Aviat no el tindran amb ells. Qui podrà omplir el seu buit? Fins ara ha estat ell qui ha tingut cura d’ells, els ha defensat dels escribes i fariseus, ha sostingut la seva fe feble i vacil•lant, els ha anat descobrint la veritat de Déu i els ha iniciat en el seu projecte humanitzador.
Jesús els parla apassionadament de l’Esperit. No els vol deixar orfes. Ell mateix demanarà al Pare que no els abandoni, que els doni «un altre defensor» perquè «es quedi amb ells per sempre». Jesús l’anomena «l’Esperit de la veritat». Què s’amaga en aquestes paraules de Jesús?
Aquest «Esperit de la veritat» no cal confondre’l amb una doctrina. Aquesta veritat no s’ha de cercar en els llibres dels teòlegs ni en els documents de la jerarquia. És una cosa molt més profunda. Jesús diu que «viu amb nosaltres i està dins de nosaltres». És alè, força, llum, amor… que ens arriba del misteri últim de Déu. Hem d’acollir-lo amb cor senzill i confiat.
Aquest «Esperit de la veritat» no ens converteix en «propietaris» de la veritat. No ve perquè imposem a d’altres la nostra fe ni perquè controlem la seva ortodòxia. Ve per no deixar-nos orfes de Jesús, i ens convida a obrir-nos a la seva veritat, escoltant, acollint i vivint el seu Evangeli.
Aquest «Esperit de la veritat» no ens fa tampoc «guardians» de la veritat, sinó testimonis. La nostra tasca no és disputar, combatre ni derrotar adversaris, sinó viure la veritat de l’Evangeli i «estimar Jesús guardant els seus manaments».
Aquest «Esperit de la veritat» és a l’interior de cadascú de nosaltres defensant-nos de tot allò que ens pot apartar de Jesús. Ens convida a obrir-nos amb senzillesa al misteri d’un Déu, Amic de la vida. Qui cerca aquest Déu amb honradesa i veritat no està lluny d’ell. Jesús digué una vegada: «Tot aquell qui és de la veritat, escolta la meva veu». És cert.
Aquest «Esperit de la veritat» ens convida a viure en la veritat de Jesús enmig d’una societat on sovint la mentida és anomenada estratègia; l’explotació, negoci; la irresponsabilitat, tolerància; la injustícia, ordre establert; l’arbitrarietat, llibertat; la manca de respecte, sinceritat…
Quin sentit pot tenir l’Església de Jesús si deixem que es perdi a les nostres comunitats «l’Esperit de la veritat»? Qui podrà salvar-la de l’autoengany, les desviacions i la mediocritat generalitzada? Qui anunciarà la Bona Notícia de Jesús en una societat tan necessitada d’alè i d’esperança?

O ESPÍRITO DA VERDADE
José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo
Xesús estase a despedir dos seus discípulos. Veos tristes e abatidos. Moi axiña xa non o terán con el. Quen poderá encher o seu baleiro? Ata agora foi el quen coidou deles, defendeunos de escribas e fariseos, sostivo a súa fe débil e vacilante, foilles descubrindo a verdade de Deus e iniciounos no seu proxecto humanizador.
Xesús fálalles apaixonadamente do Espírito. Non os quere deixar orfos. El mesmo pedirá ao Pai que non os abandone, que lles dea “outro defensor” para que “estea sempre con eles”. Xesús chámao “o Espírito da verdade”. Que se esconde nestas palabras de Xesús?
Este “Espírito da verdade” non hai que confundilo cunha doutrina. Esta verdade non hai que buscala nos libros dos teólogos nin nos documentos da xerarquía. É algo moito máis profundo. Xesús di que “vive connosco e está en nós”. É alento, forza, luz, amor… que nos chega do misterio último de Deus. Témolo de acoller con corazón sinxelo e confiado.
Este “Espírito da verdade” non nos converte en “propietarios” da verdade. Non vén para que impoñamos a outros a nosa fe nin para que controlemos a súa ortodoxia. Vén para non deixarnos orfos de Xesús, e invítanos a abrirnos á súa verdade, escoitando, acollendo e vivindo o seu Evanxeo.
Este “Espírito da verdade” non nos fai tampouco “gardiáns” da verdade, senón testemuñas. O noso quefacer non é disputar, combater nin derrotar adversarios, senón vivir a verdade do Evanxeo e “amar a Xesús gardando os seus mandados”.
Este “Espírito da verdade” está no interior de cada un de nós defendéndonos de todo o que nos pode apartar de Xesús. Invítanos a abrirnos con sinxeleza ao misterio dun Deus, Amigo da vida. Quen busca a este Deus con honradez e verdade non está lonxe del. Xesús dixo en certa ocasión: “Todo o que é da verdade, escoita a miña voz”. É certo.
Este “Espírito da verdade” invítanos a vivir na verdade de Xesús no medio dunha sociedade onde con frecuencia á mentira chámaselle estratexia; á explotación, negocio; á irresponsabilidade, tolerancia; á inxustiza, orde establecida; á arbitrariedade, liberdade; á falta de respecto, sinceridade…
Que sentido pode ter a Igrexa de Xesús se deixamos que se perda nas nosas comunidades o “Espírito da verdade”? Quen poderá salvala do autoengano, das desviacións e da mediocridade xeneralizada? Quen anunciará a Boa Noticia de Xesús nunha sociedade tan necesitada de alento e esperanza?

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