Hazme Señor prudente – Reflexiones Católicas

Hazme, Señor, prudente
Una oración para aprender a vivir entregando lo mejor de nosotros mismos
Hazme, Señor, prudente
Que me ofrezca sin esperar nada a cambio.
Que exprima lo mejor de mí mismo
aún, aparentemente, no viendo fruto alguno.
Que trabaje los talentos que Tú me has dado
y puedan servir como camino
que me lleven hacia Ti.
Que, de tal manera viva yo en Ti,
que disfrute viviendo
y cumpliendo tu voluntad.
Hazme, Señor, prudente.
“Hazme, Señor, prudente.”
Una oración para aprender a vivir desde lo esencial
Distante de lo efímero,
para buscar lo eterno.
Crítico con aquello que me paraliza
y dinámico para buscarte en el silencio.
Abierto a negarme entregándome
y cerrado a todo lo que me impide
dar y regalar lo mejor de mí mismo.
Hazme, Señor, prudente.
Que no te busque por interés.
Que no te quiera porque me esperas.
Que no te ame porque es mucho lo que me aguarda.
Hazme, Señor, prudente.
Para que te busque porque eres lo mejor.
Para que te quiera porque siempre esperas.
Para que te ame porque,
Tú antes, me amas.
Amén.
P. Javier Leoz
Para meditar
La prudencia cristiana no significa vivir con miedo ni calcular cada paso para evitar riesgos. Significa aprender a distinguir aquello que verdaderamente merece la pena de aquello que es pasajero.
También significa descubrir los talentos que Dios ha puesto en nuestras manos y ponerlos al servicio de los demás, incluso cuando no vemos inmediatamente los frutos de nuestro esfuerzo.
A veces queremos resultados rápidos, reconocimiento o recompensa. Esta oración nos invita a cambiar la mirada: amar, servir y entregarnos porque Dios es lo mejor, no porque esperemos recibir algo a cambio.
La pregunta para hoy puede ser sencilla:
¿Qué talento me ha dado Dios que puedo poner hoy al servicio de alguien?
Una canción para acompañar la oración
Comienza este momento de oración escuchando una alabanza y poniendo tu día en las manos de Dios.
Alabanzas de la mañana para comenzar el día
El Ángelus
Un momento para detenernos, contemplar a María y recordar el misterio de la Encarnación.
El ángel del Señor anunció a María.
Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te salve, María…
He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María…
Y el Verbo se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María…
Reza el Ángelus con el Papa Francisco
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Un pequeño propósito para hoy
Hoy intenta hacer algo bueno sin esperar que nadie lo reconozca.
Utiliza uno de tus talentos para ayudar a otra persona.
Y cuando termines, simplemente di:
“Señor, todo lo que soy y todo lo que tengo te pertenece.”
Terminemos orando
Señor, enséñame a vivir con prudencia. A distinguir lo importante de lo pasajero. A no buscarte por interés, sino porque Tú eres lo mejor.
Ayúdame a descubrir mis talentos, a ponerlos al servicio de los demás y a seguir entregándome incluso cuando no vea los frutos.
Hazme, Señor, prudente.
Amén.