Evangelio del día 19 de Febrero

🔄 Actualizado para el año litúrgico 2026 – Ciclo A

El Evangelio de hoy nos invita a profundizar en la escucha de la Palabra y en la fidelidad al seguimiento de Jesús, en el contexto del Tiempo Ordinario.

✝️ Evangelio del día 19 de Febrero – Ciclo A

Evangelio según San Lucas 9, 22-25

Jesús dijo a sus discípulos:
«El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día».

Después dijo a todos: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga.

Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará.
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?


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VÍDEOS para la CUARESMA

ÁNGELUS con el Papa Francisco

VII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO / CICLO A

EL AMOR CRISTIANO…

Lo que Jesús nos propone en el Evangelio de este domingo nos resulta chocante, porque no coincide con nuestro modo espontáneo de reaccionar, ni coincide tampoco con los sentimientos y deseos espontáneos de nuestro corazón cuando somos o nos sentimos ofendidos.

Ser rencoroso, desear aplicar la justicia por nuestra cuenta, castigar y hacer pagar las ofensas que hemos recibido, puede estar motivado más por deseos de venganza que por reclamar justicia.

El estilo de Jesús no es devolver mal por mal y pagar con la misma moneda. Jesús va más allá. Pide a sus discípulos que el motor de todos sus actos sea el amor, que venzan el mal a fuerza de bien.
En alguna ocasión oímos la expresión: te perdono, pero no olvido.

Y en el fondo estamos queriendo decir que esperamos la ocasión de aplicar nuestra justicia con un espíritu más bien vengativo.

Ser discípulo de Jesús es estar dispuesto a amar siempre, a ser generoso en el perdón y la misericordia, a aceptar con humildad y paciencia las ofensas recibidas, y descubrir que el sufrimiento que nos producen las ofensas es un camino de purificación, una ocasión de reconocimiento o descubrimiento de nuestros propios errores y debilidades, y eso nos hará más comprensivos y tolerantes.

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA

1ª LECTURA
Lectura del libro del Levítico 19,1-2. 17-18 Dijo el Señor a Moisés: 

Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: Seréis santos, porque yo, el Señor vuestro Dios, soy santo. No odiarás de corazón a tu hermano.

Reprenderás a tu pariente para que no cargues tú con su pecado. No te vengarás ni guardarás rencor a tus parientes, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.

Palabra de Dios.

Sal 102, 1-2. 3-4. 8 y 10. 12-13 
R. El Señor es compasivo y misericordioso. 

Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R:
Él perdona todas tus culpas, y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa, y te colma de gracia y de ternura. R:
El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia; no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas. R:
Como dista el oriente del ocaso,  así aleja de nosotros nuestros delitos; como un padre siente ternura por sus hijos así siente el Señor ternura por sus fieles. R:  

2ª LECTURA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 3,16-23 

Hermanos: ¿No sabéis que sois templos de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros. 

Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios como está escrito: «Él caza a los sabios en su astucia». Y también: «El Señor penetra los pensamientos de los sabios y conoce que son vanos». 

Así pues, que nadie se gloríe en los hombres, pues todo es vuestro: Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro. Todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios.

Palabra de Dios.

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

El apóstol Pablo les dice a los cristianos de Corintio que el fundamento por el que debemos respetar y amar al prójimo está en que el Espíritu Santo habita en nosotros.

Todo el mal que hacemos a los demás es mal que hacemos contra Dios. Tenemos que respetarnos a nosotros mismos y respetar a los demás con el respeto profundo que corresponde a la dignidad de la que somos depositarios.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Mateo 5,38-48 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 

Sabéis que está mandado: «Ojo por ojo, diente por diente». Pues yo os digo: «No hagáis frente al que os agravia».

Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas. Habéis oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo». 

Yo, en cambio, os digo: «Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia a justos e injustos. 

Porque si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los paganos? Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto».

Palabra del Señor.

COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO

Con las palabras del evangelio, Jesús nos pide que rompamos con nuestro egoísmo personal. Quien acepte su doctrina tiene que ser diferente a los demás. Cristo nos enseña un estilo de vida basado en el amor gratuito y desinteresado al prójimo.

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

“Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen”
Estas palabras de Jesús resuenan en nuestra sociedad como un grito ingenuo además de discordante y, sin embargo, son las palabras que más necesitamos escuchar en estos momentos en que, sumidos en la perplejidad, no sabemos qué hacer en concreto para ir arrancando del mundo la violencia.

El evangelio de Jesús tiene mucho que aportar a la sociedad de nuestro tiempo, no para ofrecer soluciones técnicas a los conflictos, sino más bien para descubrir con qué actitud hemos de abordarlos. Jesús está convencido que al mal no se le puede vencer a base de odio y violencia, que al mal sólo se le vence con el bien.

Jesús nos invita a trabajar y luchar para que la violencia nunca pueda ser legítima. Por eso es importante buscar siempre caminos que nos lleven hacia la fraternidad y no hacia el fratricidio. Amar a los enemigos no significa tolerar las injusticias y retirarse cómodamente de la lucha contra el mal.

Lo que Jesús nos pide a sus seguidores es que no luchemos contra el mal destruyendo a las personas. Hay que combatir el mal, sí, pero sin buscar la destrucción del adversario. Esta llamada a renunciar a la violencia debe dirigirse sobre todo a quienes manejan el poder, el dinero o las armas, y pueden por ello oprimir violentamente a los más débiles e indefensos.


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