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Evangelio del día 3 de Julio – Verdades

Evangelio del día 3 de julio

Evangelio del día 3 de julio

Evangelio del día 3 de Julio – Verdades

Nunca te justifiques a ti mismo con nadie,
porque la persona que te quiere no lo necesita,
y la persona que no te quiere no te creerá.

No dejes que alguien se convierta en prioridad en tu vida,
cuando tú solamente eres una opción en la suya.
Las relaciones son mejores cuando son balanceadas.

Cuando despertamos en la mañana, tenemos
dos simples alternativas, volvernos a dormir y soñar,
o nos despertamos y perseguimos esos sueños.
La elección es tuya.

Hacemos llorar a los que se preocupan por nosotros.
Lloramos por aquellos que nunca se preocupan
por nosotros, y nos preocupamos por aquellos
que nunca llorarán por nosotros.

Esta es la realidad de la vida; es extraño
pero cierto, una vez de percates de ello,
nunca será tarde para cambiar.

No hagas promesas si estás contento.
No respondas si estás triste.
No tomes decisiones si estás enojado.
Piénsalo dos veces, actúa sabiamente.

No hagas promesas si estás contento.
No respondas si estás triste.
No tomes decisiones si estás enojado.
Piénsalo dos veces, actúa sabiamente.

El tiempo es como un río, no puedes tocar
la misma agua dos veces, porque el flujo
que pasó nunca pasará otra vez.
Disfruta cada momento de la vida.

Si vives diciendo lo ocupado que estás,
entonces tú nunca serás libre.
Si vives diciendo que no tienes tiempo,
entonces tú nunca tendrás tiempo.
Si vives diciendo que lo harás mañana,
tu mañana nunca llegará.

¡Piensa en esto y que tengas un buen día!

Evangelio del día 3 de julio – Ciclo B con el Padre Guillermo Serra

Festividad de Santo Tomás , Jesús nos dice: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!».

Disfruta cada día de la Palabra de Dios y compártela para que llegue a los corazones de tantos cristianos que necesitan este alimento diario.

Evangelio según San Juan 20, 24-29

Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús.

Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!». El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré».

Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás.

Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!».

Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe».

Tomas respondió: «¡Señor mío y Dios mío!».
Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!».


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ORACIÓN A LA VIRGEN del CARMEN

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