Evangelio del día 4 de Julio – Buscar a Dios

Evangelio del día 4 de Julio – Buscar a Dios

No le reces a Dios mirando al cielo,
¡mira hacia adentro!
No lo busques a Dios lejos de ti,
Búscalo dentro de ti mismo.

No le pidas a Dios lo que te falta:
¡búscalo tú mismo!, y Dios lo buscará contigo,
porque ya te lo dio como promesa
y como meta para que tú lo alcances.

No reproches a Dios por tu desgracia;
¡súfrela con Él! Y Él sufrirá contigo;
y si hay dos para un dolor, se sufre menos.

No le exijas a Dios que te gobierne,
a golpe de milagros, desde afuera;
¡gobiérnate tú mismo!
con responsable libertad, amando,
y Dios te estará guiando
¡desde adentro y sin que sepas cómo!

No le pidas a Dios que te responda cuando
le hablas; ¡respóndele tú!, porque
Él te habló primero; y si quieres seguir oyendo
lo que falta, escucha lo que ya te dijo.

No le pidas a Dios que te libere,
desconociendo la libertad que ya te dio.
¡Anímate a vivir tu libertad!
y sabrás que sólo fue posible
porque tu Dios te quiere libre.

No le pidas a Dios que te ame,
mientras tengas miedo de amar
y de saberte amado.
¡Ámalo tú! y sabrás que si hay calor
es porque hubo fuego, y que si tú
puedes amar es porque Él te amó primero.

Evangelio del día 4 de julio – Ciclo B con el Padre Guillermo Serra

Festividad de Santo Tomás , Jesús nos dice: “Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!”.

Disfruta cada día de la Palabra de Dios y compártela para que llegue a los corazones de tantos cristianos que necesitan este alimento diario.

Evangelio según San Juan 20, 24-29

Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús.

Los otros discípulos le dijeron: “¡Hemos visto al Señor!”. El les respondió: “Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré”.

Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás.

Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”.

Luego dijo a Tomás: “Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe”.

Tomas respondió: “¡Señor mío y Dios mío!”.
Jesús le dijo: “Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!”.


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