4 de Julio – Propuestas evangélicas para ser feliz – Tiempo ordinario

4 de Julio – Propuestas evangélicas para ser feliz – Tiempo ordinario

Cuando se medita el Evangelio de cada día,
uno siente el asombro de que palabras escritas
hace más de dos mil años, conservan siempre
la misma frescura.

Es una pena que haya tanta gente que no las piense
cada día. De hacerlo, notarían que su vida interior
y exterior cambiaría radicalmente.

Pon atención y hazte una radiografía de su incidencia
en tu vida personal. No mires a los otros.
Mírate a ti mismo.

Dice Jesús: “Tenéis que nacer de nuevo”.
Es una gozada el sentido de esta frase.
Se mete en nuestra alma como una brisa suave
que nos hace sentir la dulzura del tiempo concentrado
en nuestro rostro bañado por tanta suavidad.

Nacer de nuevo cada día consiste en ponerse
en actitud de aceptar el día- no tal como viene-
sino dándole el aire renovador que necesita tu vida.

Si no naces cada día, pronto te marchitas.
Y ya ves que hay gente joven en edad y que,
sin embargo, vive como la gente anciana.

Bueno, en realidad, quien se renueva
cada día nunca siente la vejez.

Nacer de nuevo es un piropo que te lanza cada día
la naturaleza parque te sientas amado por ella.
Guardaos de los falsos profetas.

Sí, no hace falta que te diga que son falsos profetas
odos aquellos que, aunque están a tu lado,
te llevan a acciones, pensamientos y deseos
que empobrecen tu personalidad.

Son falsos profetas todos aquellos que hacen
de la vida un territorio para sembrar la discordia
e inoculan en tu interior el veneno de la desilusión.

¡Vive hoy feliz!

P. Felipe Santos Campaña SDB

Evangelio del día 4 de julio – Ciclo B con el Padre Guillermo Serra

Festividad de Santo Tomás , Jesús nos dice: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!».

Disfruta cada día de la Palabra de Dios y compártela para que llegue a los corazones de tantos cristianos que necesitan este alimento diario.

Evangelio según San Juan 20, 24-29

Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús.

Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!». El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré».

Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás.

Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!».

Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe».

Tomas respondió: «¡Señor mío y Dios mío!».
Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!».


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ORACIÓN A LA VIRGEN del CARMEN

ÁNGELUS con el Papa Francisco



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