Domingo XXIII del Tiempo ordinario

Domingo XXIII del Tiempo ordinario – Ciclo A

“TAMBIÉN LAS PALABRAS MATAN”

      El Papa Francisco decía a los miles de peregrinos que se agolpaban en la plaza de S. Pedro: “Si queréis ser santos, acabad con las murmuraciones, con las habladurías” y dar primacía al amor, un amor “cuya única medida es no tener medida”.

      Jesús en una ocasión dijo: “Habéis oído que se dijo a los antiguos, no matarás, pero yo os digo que todo el que esté enfadado con su hermano será procesado”. Con esto Jesús nos recuerda que también las palabras pueden matar.

Cuando se dice que una persona tiene lengua de víbora, queremos decir que sus palabras matan. Las calumnias, las críticas, los chismes, las habladurías matan la fama de las personas.  

     Jesús propone a quien le sigue la profesión del amor, un amor cuya única medida es la de no tener medida, no tener cálculo.

El amor al prójimo es una actitud fundamental, tanto que Jesús llega a afirmar que nuestra relación con Dios no puede ser sincera si no tenemos paz con el prójimo. Una paz que se sigue buscando hoy, y que antepone a cualquier otra cosa.

Es preferible dejar la ofrenda ante el altar para reconciliarnos primero con el hermano, antes de manifestar nuestra devoción al Señor en la oración.

El Señor no da importancia simplemente a la conducta exterior o al cumplimiento de una doctrina, Él va a la intención, Él mira nuestro corazón. Al final, todo se concreta en el mandamiento nuevo: “Ama a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo”.                    

LECTURAS DEL DOMINGO XXIII del Tiempo ordinario – Ciclo A

1ª LECTURA

Lectura del libro del profeta Ezequiel 33,7-9

Esto dice el Señor:
– A ti, hijo de Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel; cuando escuches palabra de mi boca, les darás la alarma de mi parte.

Si yo digo al malvado:
«Malvado, eres reo de muerte», y tú no hablas, poniendo en guardia al malvado,
para que cambie de conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre.

Pero si tú pones en guardia al malvado, para que cambie de conducta, si no cambia de conducta, él morirá por su culpa, pero tú has salvado la vida.

Palabra de Dios.

                                   COMENTARIO A LA 1ª LECTURA       

El Señor, por medio del profeta Ezequiel, nos dice que demos la mano a quien la necesite para evitar el mal.

En muchas ocasiones el silencio o el miedo a realizar una corrección oportuna o a manifestar nuestro criterio cristiano, es un pecado de omisión, una colaboración con el mal.  Dios nos hace una llamada intensa a la conversión y a la ayuda mutua para que todo el pueblo vuelva sus ojos a Él.

Sal 94, 1-2. 6-7. 8-9

R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».

2ª LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 13,8-10

Hermanos:
A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama tiene cumplido el resto de la ley. De hecho, el «no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás», y los demás mandamientos que haya se resumen en esta frase: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera. Principio del formulario

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

      El apóstol Pablo dice que “el amor” resume todos los mandatos. Y Jesús, en más de una ocasión, manifestó que todos los mandamientos se resumían en amar a Dios con toda el alma y al prójimo como a nosotros mismos.  Amar a Dios y al prójimo es cumplir la ley entera.  

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Mateo 18,15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano.

Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos.

Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano.

Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.

Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo.

Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Palabra de Dios

COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO   

   Jesús en este evangelio nos propone cómo debe actuar la comunidad cristiana con un miembro pecador: que no se desentienda de él; que le ayude; que le llame al perdón; y que actúe con él de tal manera que no le desanime ni le desprestigie, sino que le ayude a reincorporarse a la comunidad.                                                       

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

¿QUÉ HAGO YO POR UNA IGLESIA MÁS FIEL A JESÚS?

    La mejor manera de hacer presente a Cristo en su Iglesia es mantenernos unidos actuando “en su nombre”, movidos por su Espíritu.

La Iglesia no necesita tanto de nuestras confesiones de amor o nuestras críticas cuanto de nuestro compromiso real.     

Los que creemos en Jesús, el Señor, tenemos que aportar a la Iglesia verdad y autenticidad evangélica para ofrecer un testimonio creíble de Jesús en medio de una sociedad indiferente y descreída.

Tenemos que edificar con nuestra vida una Iglesia más cercana a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, que sepa no solo enseñar, predicar y exhortar, sino, sobre todo, acoger, escuchar y acompañar a quienes viven perdidos, sin conocer el amor ni la amistad.

Tenemos que construir una Iglesia samaritana, de corazón grande y compasivo, capaz de olvidarse de sus propios intereses, para vivir volcada sobre los grandes problemas de la humanidad, una Iglesia libre de miedos y servidumbres que la paralicen y aten al pasado.

Una Iglesia que aprenda a “vivir en minoría”, sin grandes pretensiones sociales, sino de manera humilde, como “levadura oculta”, “sal transformadora”, pequeña “semilla” dispuesta a morir para dar vida.

Una Iglesia más alegre y esperanzada, más libre y comprensiva, más transparente y fraterna, más creyente y más creíble, más de Dios y menos del mundo, más de Jesús y menos de nuestros intereses y ambiciones.

Domingo XXIII del Tiempo ordinario – Ciclo B

SED FUERTES, NO TEMÁIS

¡Cuánto necesitamos estas palabras llenas de ánimo del profeta Isaías! Nuestra Iglesia muy a menudo parece estar triste. Y a buen seguro que motivos hay. Cada cual carga con sus problemas. Nuestras comunidades parecen no crecer y cada vez están más envejecidas. Podríamos señalar muchos motivos de desánimo pastoral, dificultades de todo tipo, quizás el mal humor, los problemas personales de soledad o falta de ilusión tal vez.

A buen seguro que la letanía de aspectos negativos podría hacerse muy larga.
Ante este panorama nos sentimos muy pequeños e incapaces de poder afrontar nuestras responsabilidades de una manera digna. ¿Qué haremos, pues?

Es entonces cuando el mensaje de Isaías alcanza su fuerza y su luz. Volvamos a escucharlo: “Sed fuertes, no temáis”. Y se nos dirige hoy a nosotros. ¡Ahora y aquí! Se trata de un mensaje de vida y de esperanza. Podemos ser fuertes, podemos ser valientes, porque Dios está con nosotros. Él es nuestra vida, nuestra energía, nuestra salvación. Todo puede cambiar porque Dios está con nosotros.

Aún con todas las dificultades que nos podemos encontrar, Jesús, el Señor, nos muestra el camino a seguir. Los que le seguimos hemos de tener siempre una actitud positiva, llena de aliento, de ánimo, convencidos de que podemos hacer muchas cosas. Jesús quiere que nos abramos a los demás, que les ayudemos, que les acompañemos.

 

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA

1ª LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías 35,4-7a

Decid a los cobardes de corazón: sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios,
que trae el desquite, viene en persona, resarcirá y os salvará.

Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará.

Porque han brotado aguas en el desierto, torrentes en la estepa; el páramo será un estanque, lo reseco un manantial. Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

En este texto el profeta resalta la llamada a la alegría y al júbilo porque Dios interviene en favor de su pueblo.

Hace una llamada a la esperanza porque la presencia de Dios se hará manifiesta en medio de su pueblo. Propone lo “insospechado” como realidad para el futuro y como fuerza dinámica para el presente. Si la esperanza es firme nadie puede recortar su fuerza liberadora.

SALMO
Sal 145, 6b-7. 8-9a. 9bc-10

R. Alaba, alma mía, al Señor.

• Alaba, alma mía, al Señor:
que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos. R:

• El Señor liberta a los cautivos,
el Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos,
el Señor guarda a los peregrinos. R:

• El Señor sustenta al huérfano y a la viuda,
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad. R:

2ª LECTURA
Lectura de la carta del apóstol Santiago 2,1-5

Hermanos:

No juntéis la fe en nuestro Señor Jesucristo glorioso con la acepción de personas.

Por ejemplo: llegan dos hombres a la reunión litúrgica. Uno va bien vestido y hasta con anillos en los dedos; el otro es un pobre andrajoso.

Veis al bien vestido y le decís:
– Por favor, siéntate aquí, en el puesto reservado.

Al otro, en cambio:
– Estáte ahí de pie o siéntate en el suelo.

Si hacéis eso, ¿no sois inconsecuentes y juzgáis con criterios malos?

Queridos hermanos, escuchad: ¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del Reino, que prometió a los que le aman? Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

Para Dios lo importante en la persona es su corazón y no su posición social o su situación económica y a todos hay que tratar de la misma manera. Los predilectos para los cristianos deben ser los humildes, los necesitados, los que carecen de todo. Dios nos juzgará según los valores de la sencillez, de la fidelidad y de la acogida que demos a su mensaje salvador.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Marcos 7,31-37

En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos.

Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo:

– «Effetá», esto es: «Ábrete».

Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad.

Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían:

– Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos. Palabra de Dios

REFLEXIÓN SOBRE EL EVANGELIO

En Jesús se cumple lo anunciado por los profetas: Jesús actúa como salvador, liberador del hombre. A través del signo milagroso de curar a un ciego nos está manifestando que él nos libera del pecado que nos ata y esclaviza.

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

SALIR DEL AISLAMIENTO

La soledad se ha convertido en una de las plagas más graves de nuestra sociedad. Los hombres construyen puentes y autopistas para comunicarse con más rapidez. Lanzan satélites para transmitir toda clase de ondas entre los continentes. Se desarrolla la telefonía móvil y la comunicación por Internet, pero muchas personas están cada vez más solas.

El contacto humano se ha enfriado en muchos ámbitos de nuestra sociedad. La gente no se siente apenas responsable de los demás.

Cada uno vive encerrado en su mundo. No es fácil el regalo de la verdadera amistad. Hay quienes han perdido la capacidad de llegar a un encuentro cálido, cordial, sincero.

No son ya capaces de acoger y amar sinceramente a nadie, y no se sienten comprendidos ni amados por nadie. Se relacionan cada día con mucha gente, pero en realidad no se encuentran con nadie. Viven con el corazón bloqueado, cerrado a Dios y cerrado a los demás.

Según el relato evangélico, para liberar al sordomudo de su enfermedad, Jesús le pide su colaboración:

“Ábrete” ¿No es esta la invitación que hemos de escuchar también hoy para rescatar nuestro corazón del aislamiento?

Jesús nos está pidiendo: ¡abre tu corazón al amor verdadero y a la amistad! ¡Abandona el egoísmo, la desconfianza y la insolidaridad que nos separa y aísla a unos de otros! Abrirse al amor es el camino indispensable para escapar de la soledad. El que se abre al amor al Padre y a los hermanos no está sólo.

Vive de manera solidaria.

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