🔄 Actualizado para el año litúrgico 2026 – Ciclo A
Evangelio 1º Domingo de Cuaresma Ciclo A | Reflexión “Vete, Satanás” – Tentaciones de Jesús
El 1º Domingo de Cuaresma (Ciclo A) nos sitúa en el desierto, junto a Jesús, para contemplar uno de los pasajes más profundos del Evangelio: las tentaciones. La liturgia nos invita a comenzar este tiempo fuerte de conversión escuchando la Palabra de Dios y reflexionando sobre nuestra propia fidelidad.
La Cuaresma es camino de combate espiritual, de discernimiento y de confianza en Dios. A continuación encontrarás las lecturas completas de la Eucaristía, el Evangelio según san Mateo (4,1-11) y una reflexión pastoral para la oración personal.
1º DOMINGO DE CUARESMA / CICLO A
¡¡ VÉTE, SATANÁS !!
Jesús está en el desierto. Después de un largo ayuno dedicado al encuentro con Dios, siente hambre. El tentador le sugiere que piense en sí mismo y se olvide del proyecto de Dios. Pero Jesús, lleno del Espíritu de Dios, no tiene intención de buscar su propio interés, Él se alimentará de la Palabra viva de Dios.
Siempre que la Iglesia busca su propio interés olvidando el proyecto del reino de Dios, anteponiendo su propio bienestar a las necesidades de los más necesitados, se desvía de Jesús.
Ante la segunda tentación para que se presente como el Mesías glorioso, Jesús reacciona rápido: «No tentarás al Señor tu Dios». Él no será un Mesías triunfador, no pondrá a Dios al servicio de su gloria.
Siempre que la Iglesia pone a Dios al servicio de su vanidad buscando «quedar bien» más que «hacer el bien» se aleja de Jesús.
Ante la tercera tentación Jesús reacciona violentamente: «Vete, Satanás». «Sólo al Señor tu Dios adorarás». Dios lo llama a servir a quienes viven oprimidos, será un Mesías que viene a servir no a ser servido. El reino de Dios no se impone con poder, se ofrece con amor.
La Iglesia tiene que apartarse hoy de todas las tentaciones de poder, gloria o dominación, gritando con Jesús «Vete, Satanás», porque el poder mundano es una oferta diabólica.
Lecturas para la Eucaristía – 1º Domingo de Cuaresma Ciclo A
1ª LECTURA
Lectura del libro del Génesis 2,7-9; 3,1-7
El Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz un aliento de vida y el hombre se convirtió en ser vivo.
El Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia Oriente, y colocó en él al hombre que había modelado.
El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos de ver y buenos de comer; además el árbol de la vida, en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal.
La serpiente era el más astuto de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer:
- ¿Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?
La mujer respondió a la serpiente: - Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; solamente del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: «No comáis de él ni lo toquéis, bajo pena de muerte».
La serpiente replicó a la mujer: - No moriréis. Bien sabe Dios que cuando comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal.
La mujer vio que el árbol era apetitoso, atrayente y deseable porque daba inteligencia; tomó del fruto, comió y ofreció a su marido, el cual comió.
Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.
Palabra de Dios.
Salmo 50
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.
Sal 50, 3-4. 5-6a. 12-13. 14 y 17
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.
- Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R: - Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé, cometí la maldad que aborreces. R: - Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R: - Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R:
2ª LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5,12-19
Hermanos:
Lo mismo que por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron.
Si por la culpa de aquél, que era uno solo, la muerte inauguró su reino, mucho más los que reciben a raudales el don gratuito de la amnistía vivirán y reinarán gracias a uno solo, Jesucristo.
En resumen, una sola culpa resultó condena de todos, y un acto de justicia resultó indulto y vida para todos.
En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos. Palabra de Dios.
COMENTARIO A LA 2ª LECTURA
El centro de la historia es Jesús. Nosotros, los que creemos en Jesús, por la fe y el bautismo pertenecemos al reino de la gracia y no al reino del pecado. Si por el pecado de Adán entró la muerte en el mundo, por medio de Jesucristo se restauró la Vida y a esa vida estamos destinados todos los bautizados.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Mateo 4,1-11
En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al final sintió hambre.
Y el tentador se le acercó y le dijo:
– Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.
Pero él le contestó diciendo:
– Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios».
Entonces el diablo lo lleva a la Ciudad Santa, lo pone en el alero del templo y le dice:
– Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti y te sostendrán en sus manos para que tu pie no tropiece con las piedras».
Jesús le dijo:
– También está escrito: «No tentarás al Señor, tu Dios».
Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y mostrándole todos los reinos del mundo y su esplendor le dijo:
-Todo esto te daré si te postras y me adoras.
Entonces le dijo Jesús:
– Vete, Satanás, porque está escrito: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto».
Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y lo servían. Palabra del Señor.
COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO
Jesús no huyó de su realidad humana y se hizo uno de nosotros. Por eso sintió la tentación en su propia carne. Jesús supo responder con firmeza y coraje a los halagos de la tentación y por eso salió victorioso de ella.
Jesús nos enseña con sus tentaciones que no hemos de poner a prueba a Dios pidiéndole milagros cuando nos ponemos voluntariamente y con temeridad en peligros. Sólo Dios es digno de adoración, aunque constantemente se nos estén ofreciendo otros «dioses» o «ídolos» que quieren sustituir al Único Dios, el Señor.
PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL
LA CUARESMA ES CAMINO DE CONVERSIÓN
Todos deberíamos cultivar algunos valores y actitudes básicas en el camino de la conversión. Deberíamos estar dispuestos a permitir que la Palabra de Dios juzgue nuestra propia vida: no somos nosotros los árbitros ni los jueces últimos e inapelables de nuestro vivir. La fe nos compromete a efectuar una lectura de nosotros mismos y de nuestras acciones que se inspire en los valores evangélicos.
Nuestra fe es inoperante si no nos pone en el seguimiento de Jesús, en una mayor fidelidad al Maestro y en una opción más coherente, que nos ponga en la pista de los senderos que Él siguió y nos haga cambiar, por eso le pedimos:
Ayúdanos, Señor, a convertir nuestras manos para que sean abiertas y generosas, a convertir nuestros oídos para que estén abiertos a tu Palabra y al clamor de los necesitados, a convertir nuestros ojos para que no deslumbren por la riqueza.
Ayúdanos, Señor, a convertir nuestro corazón endurecido en un corazón de carne, ayúdanos a convertir nuestro orgullo en humilde servicio.
Ayúdanos, Señor, a convertir nuestras codicias en generosidad, nuestra agresividad en no‐violencia activa, nuestro desaliento y cansancios en esperanza.
Evangelio para el primer domingo de Cuaresma – Ciclo C
LAS TENTACIONES DE AYER, DE HOY Y DE SIEMPRE
Jesús nos alerta de las graves tentaciones o pruebas que acechan siempre al ser humano. Una es pensar que la felicidad última de la persona se encuentra en la posesión y el disfrute de los bienes.
Sin embargo, para Jesús, satisfacer las necesidades materiales, con ser algo muy importante, no es suficiente, además tenemos que hacernos más humanos aprendiendo a vivir como hermanos, compartiendo y no poseyendo, dando y no acaparando.
Las personas en general tenemos la tentación de buscar el poder, el éxito y el triunfo personal, por encima de todo y a cualquier precio.
Sin embargo, para Jesús, las personas nos acercamos más a lo que Dios quiere de nosotros cuando somos capaces de vivir en el servicio atento, generoso y desinteresado a los demás.
Otra tentación muy frecuente es la de tratar de resolver el problema último de nuestra vida, la muerte, sin riesgos, sin luchas ni esfuerzos, utilizando interesadamente a Dios de manera mágica y egoísta. Sin embargo, para Jesús, entender así la religión es destruirla.
La verdadera fe no conduce a la pasividad, a la evasión de la realidad y al absentismo ante los problemas, sino más bien el seguidor de Jesús debe arriesgarse cada día más en la lucha por lograr una sociedad de personas más libres y más hermanos.
LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA
Lectura del libro del Deuteronomio 26,4-10
Dijo Moisés al pueblo:
– El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios.
Entonces tú dirás ante el Señor, tu Dios: «Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas. Pero luego creció, hasta convertirse en una raza grande, potente y numerosa.
Los egipcios nos maltrataron y nos oprimieron, y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra angustia.
El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y portentos. Nos introdujo en este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel.
Por eso, ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado». Lo pondrás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás en presencia del Señor, tu Dios.
Palabra de Dios.
COMENTARIO A LA 1ª LECTURA
En el texto del Deuteronomio se recoge la oración del pueblo de Dios al presentar al Señor los primeros frutos de sus cosechas.
Es una oración agradecida, confiada y esperanzada, pero al mismo tiempo, es una profesión de fe, pues en la presentación de las ofrendas reconoce que cuanto se tiene o posee, es un don de Dios y un regalo de su bondad y no solamente fruto del trabajo humano.
SALMO
Sal 90, 1-2. 10-11. 12-13. 14-15
R. Quédate conmigo, Señor, en la tribulación.
2ª LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 10,8-13
Hermanos:
La Escritura dice:
– La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón.
Se refiere a la palabra de la fe que os anunciamos. Porque, si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás.
Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación.
Dice la Escritura:
– Nadie que cree en él quedará defraudado.
Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues todo el que invoca el nombre del Señor se salvará.
Palabra de Dios.
COMENTARIO A LA 2ª LECTURA
El apóstol Pablo les dice a los cristianos de Roma y nos dice a nosotros que la palabra que nos salva es «reconocer a Jesús como Salvador, puesto que el que invoca el nombre del Señor con fe, se salvará, que necesitamos «creer de corazón y profesar con nuestros labios» que Jesús es el Redentor.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 4,1-13
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo.
Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo:
– Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.
Jesús le contestó:
– Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre».
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo:
– Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.
Jesús le contestó:
– Está escrito: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto».
Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo:
– Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti», y también: «Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras».
Jesús le contestó:
– Está mandado: «No tentarás al Señor, tu Dios».
Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.
Palabra de Dios
COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO
Jesús se retira a la soledad del desierto durante 40 días para intensificar su trato con Dios-Padre en diálogo amistoso y confiado, tensar su ánimo para hacer frente a las tentaciones, ofrecernos ejemplo de lealtad a la dura y costosa misión que ha de cumplir.
Las tentaciones de Jesús, aparte de su carga simbólica y teológica, nos están diciendo la dura oposición que Jesús ha de sufrir en el cumplimiento de su misión y la victoria alcanzada por su fidelidad y lealtad a Dios-Padre.
PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL
LA CUARESMA
Los cuarenta días de la Cuaresma son simbólicos, como siempre en la Biblia. Son los cuarenta días de peregrinación de Elías al Horeb, al encuentro de Dios, son los cuarenta años de peregrinación del pueblo por el desierto.
Jesús, después de estar cuarenta días en el desierto, termina su ciclo completo de preparación, en soledad, oración y ayuno. Esta preparación ha dado origen a la Cuaresma. Cuarenta días de camino hacia la Pascua.
Normalmente se han identificado los cuarenta días de la Cuaresma con unos días de “penitencia por nuestros pecados”, días de purificación por el resto del año en que no nos preocupamos de ello. Este planteamiento es poco válido.
El concepto que debemos de tener sobre la Cuaresma es el de tiempo de conversión, como uno de los aspectos más básicos, diríamos que el primero, de nuestra vida religiosa, porque el primer mensaje de Jesús fue: “Convertíos”. Convertirse es “volverse”, “ir en otra dirección”, “cambiar de mentalidad”.
El encuentro con Jesús produce un cambio, un cambio de dirección, de criterios, de valores. El cambio es, ante todo, “creer en la Buena Noticia” que Jesús nos trae.
Aceptar la Buena Nueva es aceptar ese concepto de Dios, esa visión de la vida, esa misión para la vida de cada uno, vivir con el Espíritu de Jesús.
Con ese Espíritu, la vida es algo diferente, es una vida nueva, renovada, salvada de la oscuridad, de la muerte.
Guión para el primer Domingo de Cuaresm – Ciclo B
UNA NUEVA CUARESMA
Ha llegado la Cuaresma. Cuarenta días de preparación para llegar a hacer presente la fiesta más importante del año para los cristianos, como es que la muerte no pudo con Jesús y Dios lo resucitó: ¡JESÚS VIVE! Los cristianos vamos a celebrar la Pascua del Señor: el paso de la muerte a la vida.
Estamos invitados a celebrar la cena del Jueves Santo, a adorar la cruz de la salvación el Viernes Santo y a saltar de gozo por la resurrección de Jesús en la Vigilia Pascual del sábado santo y no como espectadores sino como amigos de nuestro mejor Amigo Jesús. Tenemos por delante cuarenta días para preparar nuestro corazón, para morir con Cristo y poder resucitar con Él, para que renazca el ser humano nuevo que llevamos dentro.
Para esto nos puede servir privarnos voluntariamente de algo que sabemos no nos hace ningún bien, atender más al prójimo con nuestra limosna, visitar a personas de nuestro entorno que están solos o enfermos y dedicar unos momentos para comunicarnos con Dios en la oración, siempre que todo esto lo realicemos con sinceridad y no como una forma mágica para “comprar” a Dios. Cuando nos imponen la ceniza se nos dice: “Conviértete y cree en el Evangelio”
LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA
1ª LECTURA
Lectura del libro del Génesis 9,8-15
Dios dijo a Noé y a sus hijos: Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañaron, aves, ganado y fieras, con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Hago un pacto con vosotros: el diluvio no volverá a destruir la vida ni habrá otro diluvio que devaste la tierra.
Y Dios añadió: – Ésta es la señal del pacto que hago con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las edades: pondré mi arco en el cielo, como señal de mi pacto con la tierra. Cuando traiga nubes sobre la tierra, aparecerá en las nubes el arco y recordaré mi pacto con vosotros y con todos los animales, y el diluvio no volverá a destruir los vivientes.
Palabra de Dios.
COMENTARIO A LA 1ª LECTURA
En la 1ª lectura se presenta a Dios haciendo un pacto con el ser humano de no hacerle daño nunca, de salvar siempre del mal al ser humano siempre que procure ser fiel a Él. La señal del pacto es el arco-iris: un arco-iris que enlaza la tierra con el cielo; el hombre con Dios.
Sal 24, 4bc-5ab. 6-7bc. 8-9
R. Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad, para los que guardan tu alianza.
- Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas,
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R: - Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas.
Acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R: - El Señor es bueno, es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R:
2ª LECTURA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 3,18-22
Queridos hermanos:
Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.
Con este Espíritu fue a proclamar su mensaje a los espíritus encarcelados que en un tiempo habían sido rebeldes, cuando la paciencia de Dios aguardaba en tiempos de Noé, mientras se construía el arca, en la que unos pocos -ocho personas- se salvaron cruzando las aguas.
Aquello fue un símbolo del bautismo que actualmente os salva: que no consiste en limpiar una suciedad corporal, sino en impetrar de Dios una conciencia pura, por la resurrección de Cristo Jesús Señor nuestro, que está a la derecha de Dios.
Palabra de Dios
COMENTARIO A LA 2ª LECTURA
El apóstol Pedro nos dice que Cristo murió por salvarnos para conducirnos a Dios. Por el agua del bautismo nosotros alcanzamos la purificación del pecado y la vida de Dios; una vida que nos ha sido merecida por la muerte y resurrección de Jesucristo. El apóstol nos invita a mirar el ejemplo de Cristo que sufrió siendo inocente, pero salvó a los culpables.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Marcos 1,12-15
En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto.
Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas y los ángeles le servían.
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:
– Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed la Buena Noticia.
Palabra de Dios
COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO
El Evangelio de hoy nos llama a realizar una seria conversión al Señor para que sea, para nosotros, auténtica Buena Noticia. No tendrá sentido el Evangelio como Buena Noticia, mientras no aceptemos la invitación de Jesús»: «convertíos y creed la Buena Noticia»
PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL
¿ES POSIBLE CAMBIAR?
Podemos decir que todo el mensaje de Jesús es una llamada al cambio. Algo nuevo se puso en marcha con su venida. Dios está cerca. El reino de Dios, un reino donde se vive la justicia, la libertad y la fraternidad comenzó a abrirse camino entre nosotros con Jesús. Desde entonces se empezó a vivir de una manera nueva, como hijos de un mismo Padre, y como consecuencia como hermanos por ser todos hijos queridos de Dios Padre.
A nosotros, los seguidores de Jesús, se nos pide creer desde el fondo de nuestro ser que todos los seres humanos somos hijos de un mismo Dios Padre, y que nuestra felicidad y nuestro último destino es vivir como hermanos.
Cuando Jesús nos dice a cada uno de nosotros: ¡Conviértete y cree la Buena Noticia! nos está invitando a pasar de la increencia a la fe, de la pereza a la decisión, de la soledad a la amistad con Dios, del egoísmo al amor, de la defensa de mi pequeña felicidad a la solidaridad más radical. Nos está invitando a que despertemos todas las posibilidades que se encierran en cada uno de nosotros, nos está animando a reavivar la capacidad de generosidad, desinterés y fraternidad adormecidas quizás en nuestro ser, sólo necesitamos escuchar la llamada del Dios vivo que resuena en nuestro «ser interior», tomar conciencia que Dios es para nosotros nuestra fuerza y nuestra alegría.