HIJOS DEL ANHELO DE LA VIDA – IV Domingo de Cuaresma

Actualizado el 12 de marzo de 2026

HIJOS DEL ANHELO DE LA VIDA – IV Domingo de Cuaresma

Queridos lectores y amigos:

Dentro de la casa del Padre habita siempre un “buen hijo” estrictamente celoso del cumplimiento de la legalidad socialmente establecida. Con él los bienes materiales de la Hacienda gozan de segura garantía; es decir, de segura bancarrota, al menos en lo que al valor de sus talentos personales temerosamente enterrados concierne. La conducta del otro hijo “dilapidador y tarambana” tampoco es particularmente loable. En ambos casos la deficiente gestión de los bienes espirituales anuncian tiempos de crisis en el horizonte de la Hacienda. (El ideograma chino del término crisis significa “peligro” y también “oportunidad”).

El Padre, elemento clave de la Parábola del Hijo Pródigo, no es el Dios exterior bíblico –coartada sagaz, exonerante de responsabilidades personales- que dicta lo que hay que hacer y no hacer con la existencia. Nosotros somos el Padre de unos hijos –nuestros propios pensamientos y valores– que una vez concebidos ya no nos pertenecen: “Son los hijos y las hijas del anhelo de la Vida”, como canta el poeta y místico libanés Khalil Gibrain. “Podéis esforzaros en ser como ellos, continúa, más no tratéis de hacerlos como vosotros: porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer”.

Señores purpurados del próximo Cónclave: que vuestro Dios interior –la Palabra de Dios es mi Palabra- os torne acertados en la elección de un Padre que, como el del hijo pródigo, sea capaz de acoger compasivamente por igual a todos los hijos de la Iglesia –y de todas las Iglesias- y de ayudarles a crecer en libertad hasta donde cada uno de ellos pueda y quiera.

Lo deseamos de corazón para ellos y para todos nosotros,

Vicente Martínez

LOS TEXTOS DE LA SEMANA

Lc 15, 1-32.  El hijo pródigo. Tanto los fariseos como los letrados lo criticaban diciendo: “Éste acoge a los descreídos y come con ellos.” Entonces les propuso Jesús esta parábola…

José Enrique Galarreta: Josué 5, 9-12. Los israelitas llegan a la tierra prometida y lo celebran. 2 Corintios 5, 17-21. Es el corazón de la Buena Noticia: Ni Amo ni Juez: Dios me quiere más que mi madre.

Florentino Ulibarri: Aquí estoy otra vez, Padre. Te dejaré ser Padre, aceptaré abrazos y besos, permitiré que me laves como a un niño, que hagas fiesta en mi nombre…

Mari Patxi Ayerra: Contamos contigo, Padre bueno. Hoy recordamos de modo especial a las mujeres y las ponemos al amparo de la Madre María.

Rafael Calvo: Perdón de Dios. Nuestros pecados están ya perdonados pero tenemos que descubrirlo y vivirlo.

Fray Marcos: Padre es el que es capaz de darlo todo. Ser verdadero hijo es salir al padre y convertirse en él; más allá de hijo menor (rebeldía) y de hijo mayor (sometimiento).

José Antonio Pagola: Con los brazos siempre abiertos. Para no pocos, Dios es cualquier cosa menos alguien capaz de poner alegría en su vida. Pensar en él les trae malos recuerdos: en su interior se despierta la idea de un ser amenazador y exigente, que hace la vida más fastidiosa, incómoda y peligrosa.

Enrique Martínez Lozano: ¿Estamos en casa? Solo en “casa” hay descanso, unidad y plenitud. Pero para venir a “casa”, se requiere haber integrado todas nuestras dimensiones y haber percibido nuestra verdadera identidad. A eso nos conduce también la sabiduría de Jesús.

José Enrique Galarreta: El padre usurpa el rol de la madre. El mensaje básico no es el hijo, sino el padre, que no es el paterfamilias justo sino la madre emocionada por el regreso del hijo.

Fray Marcos: Oración de petición: ¿Rezar? Sí, pero para escucharnos en nuestro diálogo con Dios. Para reconocer nuestras limitaciones. Para activar energías de curación y de ayuda. Respuestas a dos consultas sobre nuestra concepción de Dios.

Hans Küng: ¿Una ‘primavera vaticana’? La Iglesia necesita un Papa abierto a la modernidad y que defienda la libertad. Un grupo de cardenales valientes debe enfrentarse a los sectores más inflexibles de la jerarquía y exigir un candidato con ese perfil.

María Martínez Alonso y Vicente Martínez. Viaje al centro de uno mismo: Jesús se retiraba habitualmente a orar, y todos los místicos han practicado desde milenios el sapientísimo consejo de buscar el ser –todo ser- en el interior de sí mismos.

Mujeres y Teología de Ciudad Real: Manifiesto del Día de la Mujer trabajadora. El tema de la mujer es un tema candente en la Iglesia. Hay muchas mujeres trabajando en la Iglesia, pero no en todos los sitios que podrían ocupar con gran beneficio para todos.

Mari Paz López Santos: El silencio de la CEE. Está bien el dar dinero para los más necesitados, pero estaría mejor el recuperar el sentido profético de nuestra vocación humana y elevar la voz ante los poderosos.

José Arregi: Monjas del pasado en Bergara. Ésta es la triste historia de una Congregación de jóvenes monjas ultraconservadoras que apenas han permanecido tres meses en Bergara (Gipuzkoa). La cuestión no es tanto por qué se van, sino por qué vinieron.

Ruth, trigo y emblema. Jesús Enrique Ospina nos manda este video en el que un claretiano, Héctor Guzmán, canta a la mujer en el día de la “Mujer trabajadora. Su sacrificio se ha hecho libertad para todos. Su voz es la voz de América, música cálida llena de ritmo y sabor.

Equipo ‘Quiero ver’: El encuentro con la verdad. La vida es un instante. Sólo aquello que sentimos durará. Todo lo que hicimos mal se puede corregir. Si hemos sentido el calor del “Hogar” no lo podremos olvidar.

Salomé Arricibita: Estás. Dios está siempre ahí. Padre-Madre siempre y para todo. Nos ha dado todo su amor. Nos está esperando desde siempre y siempre nos recibirá con los brazos abiertos.

Cuarto Domingo de Cuaresma – Ciclo A

Vídeo:

EL JESÚS DE LOS EXCLUÍDOS

      Jesús mira al ciego de forma diferente a como lo ven los demás. Desde que lo ha visto, solo piensa en rescatarlo de aquella vida desgraciada de mendigo, despreciado por todos como pecador. Jesús se siente llamado por Dios para defender, acoger y curar precisamente a los que viven excluidos y humillados.

       El encuentro del ciego con Jesús cambia su vida. Por fin podrá disfrutar de una vida digna, sin temor a avergonzarse ante nadie. El ciego curado confiesa abiertamente que ha sido Jesús quien se le ha acercado y lo ha curado, defiende a Jesús diciendo que es un profeta que viene de Dios. Por su parte los dirigentes religiosos se sienten obligados a controlar la pureza de la religión. Ellos decidirán si puede ser aceptado en la comunidad religiosa o no.        

       Jesús siempre viene al encuentro de aquellos que no son acogidos oficialmente por la religión. No abandona a quienes lo buscan y lo aman, aunque sean excluidos de las comunidades e instituciones religiosas. Los que no tienen sitio en nuestras iglesias tienen un lugar privilegiado en el corazón de Jesús.

      La Iglesia de Jesús formada por sus seguidores estamos obligados a llevar hoy el mensaje de Jesús a los colectivos que escuchan constantemente las condenas públicas injustas; a las personas que se acercan a las celebraciones cristianas con temor a ser reconocidos y rechazados; a los que no pueden acercarse a comulgar con paz en nuestras eucaristías y se ven obligados a vivir su fe en Jesús en el silencio de su corazón, casi de manera secreta y clandestina. 

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA 

1ª LECTURA
Lectura del primer libro de Samuel 16,1b. 6-7. 10-13a 

En aquellos días, dijo el Señor a Samuel: 
– Llena tu cuerno de aceite y vete. Voy a enviarte a Jesé, de Belén, porque he visto entre sus hijos un rey para mí. Cuando se presentó vio a Eliab y se dijo: 
– Sin duda está ante el Señor su ungido. 
Pero el Señor dijo a Samuel: 
– No mires su apariencia ni su gran estatura, pues yo lo he descartado. La mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón. 
Hizo pasar Jesé a sus siete hijos ante Samuel, pero Samuel dijo: 
– A ninguno de éstos ha elegido el Señor. 
Preguntó, pues, Samuel a Jesé: 
– ¿No quedan ya más muchachos? 
Él respondió: 
– Todavía falta el más pequeño, que está guardando el rebaño. 
Dijo entonces Samuel a Jesé: 
– Manda que lo traigan, porque no comeremos hasta que haya venido. 
Mandó, pues, que lo trajeran; era rubio, de bellos ojos y hermosa presencia. 
Dijo el Señor: 
– Levántate y úngelo, porque éste es. 
Tomó Samuel el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos.

Palabra de Dios.


COMENTARIO A LA 1ª LECTURA   

En el texto del 1º libro de Samuel se nos narra la elección de David como rey de Israel. La mirada de Dios no es como la mirada del hombre: pues el hombre mira las apariencias y Dios mira el corazón. De todos los hijos de Jesé Dios elige al pequeño, al  último, en quien nadie se había fijado. Dios elige a los débiles para que resalte su bondad y su fuerza.             

Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 
R. El Señor es mi Pastor, nada me falta. 

  • El Señor es mi Pastor, nada me falta: 
    en verdes praderas me hace recostar; 
    me conduce hacia fuentes tranquilas 
    y repara mis fuerzas. R:
  • Me guía por el sendero justo, 
    por el honor de su nombre. 
    Aunque camine por cañadas oscuras, 
    nada temo, porque tú vas conmigo: 
    tu vara y tu cayado me sosiegan. R:
  • Preparas una mesa ante mí 
    enfrente de mis enemigos; 
    me unges la cabeza con perfume, 
    y mi copa rebosa. R:
  • Tu bondad y tu misericordia me acompañan 
    todos los días de mi vida, 
    y habitaré en la casa del Señor 
    por años sin término. R:

2ª LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5,8-14 

Hermanos: 
En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz (toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz) buscando lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien poniéndolas en evidencia.

Pues hasta ahora da vergüenza mencionar las cosas que ellos hacen a escondidas.

Pero la luz, denunciándolas, las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz. Por eso dice: «Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz».

Palabra de Dios.  

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

     El apóstol Pablo ruega a los cristianos de Éfeso que caminen como hijos de la luz, siendo bondadosos y justos, haciendo siempre lo que agrada al Señor. Quien actúa en conformidad con el Evangelio de Jesús producirá buenos frutos, porque Jesús es «luz para los hombres».          

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Juan 9,1-41 

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Jesús escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo: – Ve a lavarte a la piscina de Siloé. Él fue, se lavó, y volvió con vista.                                                                                          Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego y le preguntaron cómo había adquirido la vista. Él les contestó: – Me puso barro en los ojos, me lavé y veo.                                               Algunos de los fariseos comentaban:                                                                  – Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.                                Otros replicaban:
-«¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?»
Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:
-«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?»
Él contestó:
-«Que es un profeta.»                                                                                                                    Y lo expulsaron de la sinagoga. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:                                                                                                  – ¿Crees tú en el Hijo del hombre?                                                                        Él contestó:                                                                                                      – ¿Y quién es, Señor, para que crea en él?                                                            Jesús le dijo:                                                                                                            – Lo estás viendo: el que te está hablando ése es.                                                            Él dijo:                                                                                                            – Creo, Señor.                                                                                                              Y se postró ante él.                                                                                                      Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron:                                            – ¿También nosotros estamos ciegos?                                                                   Jesús les contestó:                                                                                                – Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado; pero como decís que veis, vuestro pecado persiste.

Palabra del Señor.  

COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO

   En el relato evangélico se resaltan tres actitudes frente a Jesús bien diferenciadas: la hostilidad de sus enemigos que no ven en aquel milagro sino lo externo y lo espectacular, el miedo de los familiares que, reconociendo la actuación de Jesús, no tienen valor para defenderla y testificarla y la lealtad del ciego que no solamente goza de la alegría de su curación, sino que da testimonio de su salvación realizadas, ambas cosas, por Cristo-Jesús.                  

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

EL ATEISMO DE LA INSINCERIDAD

     Alguien ha dicho que el ateísmo que nos amenaza realmente en estos tiempos es «el ateísmo de la insinceridad». No nos atrevemos ya a plantearnos con seriedad las preguntas fundamentales en las que Dios nos puede salir al encuentro.

Por lo general, muchos hombres y mujeres en la actualidad no tienen coraje para preguntarse de dónde vienen y a dónde van, quiénes son y qué deben hacer en el breve tiempo que va entre el nacimiento y la muerte.

Estas preguntas no encuentran ya respuesta alguna. Más aún. La inmensa mayoría ni se las plantea. Son muchos los que dicen no encontrar un sentido a la vida, aunque lo más exacto sería decir que han perdido la capacidad de buscar sentido a su vida

     Debajo de muchas actitudes de autosuficiencia, superficialidad o pasotismo, se esconde, con mucha frecuencia, una persona que no tiene valor para bajar con sinceridad a lo más hondo de su ser.

Es más fácil buscar satisfacciones inmediatas que enfrentarse responsablemente a la vida. Más fácil instalarse cómodamente en la seguridad que aspirar a vivir sinceramente como persona hasta las últimas consecuencias. Ser persona religiosa significa preguntarse apasionadamente por el sentido de la vida y estar abierto a una respuesta, aún cuando nos haga vacilar profundamente.

La persona que ha perdido el sentido de la vida, la razón de existir, aunque sea sana psíquicamente, está espiritualmente enferma».