Hoja parroquial para el primer Domingo de Adviento

Hoja parroquial para el primer Domingo de Adviento

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EL ADVIENTO TIEMPO DE SOLIDARIDAD Y DE ESPERANZA

El adviento nos anuncia que se acerca la Navidad. El adviento es una acción de gracias porque viene el Señor. Es una realidad gozosa: Dios viene. Y nos preguntamos: ¿para qué viene?, ¿por qué viene?, ¿para quién viene?

El adviento es una llamada a cambiar nuestra tierra seca en una tierra florecida y libre

Contra la tristeza el adviento nos pide verdadera alegría.
Contra el pesimismo nos pide ilusión.
Contra tanto consumismo el adviento nos pide austeridad.
Contra el poder y dominio de algunos nos pide servicio.
Contra la dureza de corazón el adviento nos pide misericordia.
Contra la ambición nos pide humildad.
Contra la dejadez el adviento nos pide responsabilidad.
Contra el racismo tolerancia. Contra el individualismo solidaridad.

¡¡VEN, SEÑOR, JESÚS!! ¡FELIZ ESPERA HASTA NAVIDAD!!

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA

1ª LECTURA

Lectura del libro del profeta Isaías 63,16b-17; 64,2b-7

Tú, Señor, eres nuestro padre, tu nombre de siempre es «nuestro redentor».
Señor, ¿por qué nos extravías de tus caminos y endureces nuestro corazón para que no te temamos?

Vuélvete por amor a tus siervos y a las tribus de tu heredad.

¡Ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes con tu presencia!

Bajaste, y los montes se derritieron con tu presencia. Jamás oído oyó ni ojo vio
un Dios, fuera de ti, que hiciera tanto por el que espera en él. Sales al encuentro del que practica la justicia y se acuerda de tus caminos.

Estabas airado y nosotros fracasamos: aparta nuestras culpas y seremos salvos.

Todos éramos impuros, nuestra justicia era un paño manchado; todos nos marchitábamos como follaje, nuestras culpas nos arrebataban como el viento.

Nadie invocaba tu nombre ni se esforzaba por aferrarse a ti; pues nos ocultabas tu rostro y nos entregabas al poder de nuestra culpa.

Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre, nosotros, la arcilla, y tú, el alfarero: somos todos obra de tu mano. No te excedas en la ira, Señor, no recuerdes siempre nuestra culpa: mira que somos tu pueblo. Palabra de Dios.

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

El profeta Isaías nos presenta a un pueblo, Israel, que reconoce sus pecados y asume su culpa por haber fallado a la promesa que hizo con Dios. Con mucha fuerza oran a Dios buscando su misericordia divina, para que el Señor vuelva a ellos. ¿Dónde está Dios?

El profeta les responde que Dios siempre está pendiente de ellos, pero unas veces no quieren verlo y otras no abren los ojos para descubrir a quien está detrás de todo lo que ocurre.

SALMO 79

Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.

• Pastor de Israel, escucha, tú que te sientas sobre querubines, resplandece. Despierta tu poder y ven a salvarnos. R:
• Dios de los ejércitos, vuélvete: mira desde el cielo, fíjate ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó y que tú hiciste vigorosa. R:
• Que tu mano proteja a tu escogido, al hombre que tú fortaleciste. No nos alejaremos de ti; danos vida, para que invoquemos tu nombre. R:

2ª LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1,3-9

Hermanos:
La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros. En mi Acción de gracias a Dios os tengo siempre presentes, por la gracia que Dios os ha dado en Cristo Jesús.

Pues por él habéis sido enriquecidos en todo: en el hablar y en el saber; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo.

De hecho, no carecéis de ningún don, vosotros que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Él os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de qué acusaros en el tribunal de Jesucristo Señor nuestro.

Dios os llamó a participar en la vida de su Hijo, Jesucristo Señor nuestro. ¡Y Él es fiel! Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

En Corinto había una comunidad que participaba de la riqueza de la ciudad. En medio de su riqueza, el apóstol Pablo les invita a dar gracias porque más importante que su riqueza es el mensaje que han recibido: la fe.

Los exhorta a dar testimonio de Cristo para que se mantengan firmes en la espera de su llegada.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos 13,33-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento.

Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.

Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡velad!

Palabra de Dios

COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO

El evangelista Marcos nos presenta la exhortación de Jesús a sus discípulos a mantenerse vigilantes, pues no sabían cuándo se produciría la vuelta del Señor.

Así debe ser la actitud del cristiano en la vida, siempre atento a encontrar señales que Dios deja cuando pasa por nuestro lado.

La vigilancia no puede ser pasiva, requiere que estemos siempre a la expectativa, en actitud de oración y trabajo incesante anunciando el reino de Dios.

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

PRIMERA VENIDA DEL SEÑOR

Hace dos mil años, en Belén, entró en nuestra historia humana Jesús, el Hijo de Dios. El mismo Dios vino a vivir nuestra vida.

En Belén nacía Jesús. Nacía pobre, en una familia desconocida, lejos de su casa por exigencias de las leyes del emperador romano.

Nosotros, los cristianos, guiados por el testimonio de los que siguieron a Jesús cuando recorría los caminos de Palestina anunciando la Buena Noticia, creemos que, realmente, Él es el enviado de Dios para abrir para todos los caminos de la salvación, el Hijo de Dios que nos llena de vida.

Durante el tiempo de Adviento preparamos la celebración de la venida de Jesús, el enviado de Dios en medio de nosotros.

Preparar la fiesta de su nacimiento es una ocasión para renovar con toda intensidad una actitud de fe y de espera en la salvación que Él viene a traernos.

Es una ocasión para preparar nuestras vidas a fin de que pueda seguir viniendo a nosotros, a fin de que pueda entrar dentro de nosotros, que renueve nuestro corazón y nos convierta en mujeres y hombres nuevos, dedicados a hacer el bien como Él lo hacía.

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