Lecturas diarias – 11 de Noviembre – Que no me importe, Señor

Evangelio del día 11 de noviembre ciclo C año par

Epístola II de San Juan 1,4-9.
Señora elegida: Me he alegrado muchísimo al encontrar a algunos hijos tuyos que viven en la verdad, según el mandamiento que hemos recibido del Padre.
Y ahora te ruego: amémonos los unos a los otros. Con lo cual no te comunico un nuevo mandamiento, sino que el que tenemos desde el principio.
El amor consiste en vivir de acuerdo con los mandamientos de Dios. Y el mandamiento que ustedes han aprendido desde el principio es que vivan en el amor.
Porque han invadido el mundo muchos seductores que no confiesan a Jesucristo manifestado en la carne. ¡Ellos son el Seductor y el Anticristo!
Ustedes estén alerta para no perder el fruto de sus trabajos, de manera que puedan recibir una perfecta retribución.
Todo el que se aventura más allá de la doctrina de Cristo y no permanece en ella, no está unido a Dios. En cambio, el que permanece en su doctrina está unido al Padre y también al Hijo.

Salmo 119(118),1.2.10.11.17.18.
Felices los que van por un camino intachable,
los que siguen la ley del Señor,

Felices los que cumplen sus prescripciones
y lo buscan de todo corazón,

Yo te busco de todo corazón:
no permitas que me aparte de tus mandamientos.

Conservo tu palabra en mi corazón,
para no pecar contra ti.

Sé bueno con tu servidor,
para que yo viva y pueda cumplir tu palabra.

Abre mis ojos,
para que contemple las maravillas de tu ley.

Evangelio según San Lucas 17,26-37.
Jesús dijo a sus discípulos:
“En los días del Hijo del hombre sucederá como en tiempos de Noé.
La gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio, que los hizo morir a todos.
Sucederá como en tiempos de Lot: se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se construía.
Pero el día en que Lot salió de Sodoma, cayó del cielo una lluvia de fuego y de azufre que los hizo morir a todos.
Lo mismo sucederá el Día en que se manifieste el Hijo del hombre.
En ese Día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, no baje a buscarlas. Igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás.
Acuérdense de la mujer de Lot.
El que trate de salvar su vida, la perderá; y el que la pierda, la conservará.
Les aseguro que en esa noche, de dos hombres que estén comiendo juntos, uno será llevado y el otro dejado;
de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada”.
Entonces le preguntaron: «¿Dónde sucederá esto, Señor?»
Jesús les respondió: “Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres”.

 

Evangelio del día 11 de noviembre ciclo C año impar
Semana 32ª durante el año
Memoria obligatoria – Blanco
Sabiduría 1, 1-7 / Lucas 17, 1-6
Salmo responsorial Sal 138, 1-10
R/. “¡Llévame por el camino eterno, Señor!”

Santoral:
San Martín de Tours, Obispo

Que no me importe, Señor

Ser incomprendido, por defender que Tú vives en mí,
antes que ser elevado en el pódium del éxito efímero,
pero sin horizontes ni razones para existir.

Que no me importe, Señor.
Las risas de los que no me entienden por lo que creo.
Ni el vacío de los que no me quieren por lo que siento.

Que no me importe, Señor.
El no percibir algunas verdades que Tú me ofreces,
cuanto esperar a que un día se hagan realidad.

Que no me importe, Señor.
Cómo me rescatarás de la muerte,
cuanto saber que, ahora y aquí,
me acompañas y me animas con tu Palabra,
me alimentas con tu Cuerpo y con tu Sangre
y, en el fondo de mi alma,
me haces arder en ansias de poder verte.

Que no me importe, Señor.
La burla de los que no se molestan en buscarte.
La sonrisa de los que, sintiéndose poderosos,
serán nada y polilla después de su grandeza.

Que no me importe, Señor.
Las falsas promesas que el mundo me ofrece,
frente a las tuyas que han de ser eternas.
Los cortos caminos, que me llevan al abismo,
frente a los tuyos –estrechos y difíciles-,
pero con final feliz y glorioso.
Que no me importe, Señor.

P. Javier Leoz

Liturgia – Lecturas del día

Lunes, 11 de Noviembre de 2013

La Sabiduría es un espíritu amigo de los hombres.
El espíritu del Señor llena la tierra

Lectura del libro de la Sabiduría
1, 1-7

Amen la justicia, ustedes, los que gobiernan la tierra,
piensen rectamente acerca del Señor
y búsquenlo con sencillez de corazón.
Porque Él se deja encontrar por los que no lo tientan,
y se manifiesta a los que no desconfían de El.
Los pensamientos tortuosos apartan de Dios,
y el Poder puesto a prueba confunde a los insensatos.

La Sabiduría no entra en un alma que hace el mal
ni habita en un cuerpo sometido al pecado.
Porque el santo espíritu, el educador, huye de .la falsedad,
se aparta de los razonamientos insensatos,
y se siente rechazado cuando sobreviene la injusticia.

La Sabiduría es un espíritu amigo de los hombres,
pero no dejará sin castigo las palabras del blasfemo,
porque Dios es el testigo de sus sentimientos,
el observador veraz de su corazón,
y escucha todo lo que dice su lengua.
Porque el espíritu del Señor llena la tierra,
y Él, que mantiene unidas todas las cosas,
sabe todo lo que se dice.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL 138, 1-10

R. ¡Llévame por el camino eterno, Señor!

Señor, Tú me sondeas y me conoces,
Tú sabes si me siento o me levanto;
de lejos percibes lo que pienso,
te das cuenta si camino o si descanso,
y todos mis pasos te son familiares. R.

Antes que la palabra esté en mi lengua,
Tú, Señor, la conoces plenamente;
me rodeas por detrás y por delante
y tienes puesta tu mano sobre mí;
una ciencia tan admirable me sobrepasa:
es tan alta que no puedo alcanzarla. R.

¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu?
¿A dónde huiré de tu presencia?
Si subo al cielo, allí estás Tú;
si me tiendo en el Abismo, estás presente. R.

Si tomara las alas de la aurora
y fuera a habitar en los confines del mar,
también allí me llevaría tu mano
y me sostendría tu derecha. R.

EVANGELIO

Si tu hermano vuelve siete veces al día, diciendo’
“Me arrepiento”, perdónalo

a Evangelio de nuestro Señor Jesucristo
según san Lucas
17, 1-6

Jesús dijo a sus discípulos:
«Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquél que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños. Por lo tanto, ¡tengan cuidado!
Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: “Me arrepiento”, perdónalo».
Los Apóstoles dijeron al Señor: «Auméntanos la fe».
Él respondió: «Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, ella les obedecería».

Palabra del Señor.

Reflexión

Sab. 1, 1-7. No puede uno estar al frente del Pueblo de Dios con un corazón perverso. Por eso debemos buscar al Señor para conocerlo, para dejarnos instruir por Él y para que su Espíritu guíe nuestros pasos por el camino del bien. Si muchas veces tomamos decisiones equivocadas que no sólo nos afectan a nosotros, sino que destruyen la paz y la justicia tanto en la familia como en los diversos ambientes en que se desarrolla nuestra vida, es porque actuamos conforme a nuestro egoísmo, o guiados por nuestras pasiones equivocadas. Sólo la Sabiduría, que procede de Dios, puede indicarnos el camino que hemos de seguir para que colaboremos en la construcción del Reino de Dios, no conforme a nuestras imaginaciones, sino conforme al proyecto, al Plan del Señor sobre nosotros. Por eso hemos de invocar sobre nosotros el Espíritu de Sabiduría, y hemos de ser dóciles a Él para que, en verdad, podamos realizar nuestra vida social y personal conforme al Plan de Dios: Que todos seamos conforme a la imagen de su Hijo Unigénito.

Sal. 139 (138). Qué hermoso es tener a Dios por Padre, y que nos contemple continuamente con gran amor. Él vela por nosotros y nos cuida. Jamás podremos escapar de su mirada llena de amor y de ternura por nosotros. Él nos conoce hasta en lo más profundo de nuestro ser. Y a pesar de que muchas veces lo hemos ofendido, Él jamás nos ha abandonado, ni se ha olvidado de nosotros, pues su amor por nosotros es un amor siempre fiel. Por eso, vivamos ante Él no sólo con dignidad sino con un amor que le manifieste nuestra gratitud y nuestra fidelidad de hijos.

Lc. 17, 1-6. El Señor nos hizo portadores de su Evangelio y de su Gracia. La Iglesia se esfuerza constantemente no sólo por dar a conocer a Cristo a los demás, sino en procurar que la vida del Señor se haga realidad cada día en más y más personas, en quienes habite el Espíritu Santo como en un templo. Ante ellos hemos de ser un auténtico ejemplo de santidad, pues no podemos proclamar al Señor y después vivir como si no le conociéramos, como si fuésemos sus enemigos. Por eso hemos de vivir en una continua conversión, de tal forma que el Rostro amoroso de Cristo brille, cada día con mayor claridad, en el Rostro descubierto de su Iglesia. Quien con una vida de desprecio hacia su prójimo, o de opresión de los desvalidos, o de explotación de los pobres, o de pasiones no dominadas se atreve a proclamar el Nombre de Dios, en lugar de convertir, alejará cada vez más a quienes trate de anunciar el Nombre de Dios, y convertirá en objeto de burla a la Iglesia de Cristo. El Señor nos pide convivir fraternalmente unidos por el amor. No podemos ser testigos del Dios-Amor sólo con los labios, sino con una vida que nos lleve incluso a perdonar siempre a quienes nos ofenden, para no perder la unidad querida por Cristo. Así podremos decir que nuestra fe es una fe viva, que se manifiesta con las obras, y nos ayuda a mover las montañas de nuestro egoísmo, que nos impiden amar y perdonar a nuestro prójimo en la misma medida en que nosotros hemos sido amados y perdonados por Dios. en Cristo Jesús.
En la Eucaristía celebramos, de un modo Sacramental, el amor que Dios siempre nos ha tenido. En realidad nos quedamos admirados ante tan inmensa bondad del Señor para con nosotros. Aquí somos testigos de lo que fue capaz el Hijo de Dios, hecho uno de nosotros, para obtenernos el perdón de nuestros pecados. Él pasó haciendo el bien y nadie, jamás, pudo echarle en cara un pecado. Si en verdad, unidos en una Alianza nueva y eterna con Él, queremos participar de su vida y queremos manifestarla en nuestra existencia diaria, hemos de pedirle, no sólo que nos ilumine con su Sabiduría, sino que Él, que es la Sabiduría Divina, haga su morada en nosotros. Así, la Palabra eternamente pronunciada por el Padre, hecha Sabiduría nuestra, nos ayudará a manifestarnos cada día con mayor claridad como hijos de Dios.
¡Somos hijos de Dios! ¿En verdad lo somos? Cuando confiesas públicamente tu fe en Cristo y destruyes a tu prójimo, enviciándolo para enriquecerte a costa de su degradación, o cuando eres autor de guerras, de persecuciones y de la muerte de inocentes, cuando no te detienes ante tu hermano que sufre para remediarle sus males, cuando no eres capaz de perdonar para convertirte en constructor de la paz, ¿podrás decir que en verdad eres hijo de Dios? ¿no sería mejor que te arrojaran al mar con una de esas enormes piedras de molino sujeta a tu cuello? Sin embargo Dios siempre está dispuesto a perdonarte. Pero no puedes llegar ante Él sólo para recitar inconscientemente tus pecados; necesitas realmente volver a ese Dios que siempre te ha amado, y que te contempla constantemente con una mirada de amor de Padre. ¿Realmente crees en ese amor de Dios por ti que te perdona, y te recibe en su casa, y que se ha puesto de tu lado? ¡Pues anda, y haz tú lo mismo con tu prójimo!
Que Dios nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de vivir con lealtad nuestra fe en Cristo, de tal forma que, en Él, el Padre Dios nos reconozca como sus hijos amados en quienes Él se complace. Amén.

Homiliacatolica.com

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