Actualizado el 18 de Junio de 2026
Lecturas diarias: 19 de Junio – Victoria para quienes perseveran
Iniciar una obra es cosa relativamente
fácil, basta con avivar un poco
la lumbre del entusiasmo.
Perseverar en ella hasta el éxito,
es cosa diferente; eso ya es algo
que requiere continuidad y esfuerzo.
Comenzar está al alcance de los demás,
continuar, distingue a los hombres de carácter.
Por eso la médula de toda obra grande
-desde el punto de vista de su realización práctica-
es la perseverancia, virtud que consiste
en llevar las cosas hasta el final.
Es preciso, pues, ser perseverante,
formarse un carácter no sólo intrépido,
sino persistente, paciente, inquebrantable.
Sólo eso es un carácter.
El verdadero carácter no conoce
más que un lema: la victoria.
Y sufre con valor, con serenidad
y sin desaliento, la más grande
de las pruebas: la derrota.
La lucha tonifica el espíritu,
pero cuando falta carácter,
la derrota lo reprime y desalienta.
El triunfo es el fracaso al revés;
es el matiz plateado de esa nube incierta
que no te deja ver su cercanía…
¡Aún estando bien cerca!
Por eso, decídete a luchar sin dudar,
porque en verdad, cuando todo empeora,
el que es valiente, no se rinde,
¡persevera y lucha!
Hay que seguir adelante, aunque todo
parezca perdido; hay que insistir,
porque la perseverancia
convierte en fuerte al débil.
Hemos nacido para luchar.
Las más grandes victorias corresponden
siempre a quienes se preparan,
a quienes luchan y a quienes perseveran.
Evangelio del día 19 de Junio con el Padre Guillermo Serra
Evangelio según San Mateo 6,19-23.
Jesús dijo a sus discípulos:
No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban.
Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben.
Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.
La lámpara del cuerpo es el ojo. Si el ojo está sano, todo el cuerpo estará iluminado.
Pero si el ojo está enfermo, todo el cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece, ¡cuánta oscuridad habrá!