Lecturas diarias – 19 de Octubre – Mejor…

Lecturas diarias – 19 de Octubre – Mejor… | Luces de la vigésimo novena semana del Tiempo ordinario

Disfruta cada día de la Palabra de Dios y compártela para que llegue a los corazones de tantos cristianos que necesitan este alimento diario.

EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 12, 13-21

Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia.  Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor?

Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. 

También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. 

Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? 

Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;  y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. 

Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?  Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.


Evangelio del día 18 de octubre | † |  Evangelio del día 20 de octubre

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ORACIÓN a la Virgen del Rosario

ORACIÓN del Ángelus por el Papa Francisco


Mejor…

Al triste, no le preguntes la historia
de su desgracia…
Mejor dile que en ti tiene un amigo.

Al que llora, no le escudriñes
el origen de su llanto…
Mejor dile que tú tienes un hombro,
un pañuelo, una sonrisa.

Al que anda tambaleante por la vida
no le analices por qué no ha llegado
nunca a ninguna parte…
Mejor dile que tú tienes una luz, un consejo,
y un bastón por si llegara a necesitarlos.

Al que anda sin templo, y sin oración
no le preguntes por qué es un descreído…
Mejor enséñale a Dios,
y mételo en el secreto de tu plegaria.

A esos que hacen un caos de su vida,
no les preguntes qué causa su confusión…
Mejor enséñales el rastro sosegado de la fe,
y el fluir constante de tu serenidad.

Al que anda dolido y agotado con su cruz,
no le preguntes por qué le pesa tanto…
Mejor ponlo en posición de que Dios se irradie
sobre él… y poco a poco le irá llegando Su luz.

Al que se resiste a seguir, y se siente vencido,
no le andes por las normas, las deducciones
y los raciocinios…
Mejor dale la mano, y dile: “¡Voy contigo!”

No le preguntes a cada uno su necesidad…
Mejor demuéstrales que siempre hay un sueño
más asombroso que su mala suerte.

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