Lecturas diarias: 1 de Julio – Qué somos…

Lecturas diarias: 1 de Julio – ¿Qué somos…? ¿Religiosos o discípulos?

Todo discípulo es un creyente, pero no todo creyente es un discípulo.
El religioso suele esperar panes y peces; el discípulo es un pescador.
El religioso lucha por crecer; el discípulo por reproducirse.
El religioso se gana; el discípulo se hace.
El religioso gusta del halago; el discípulo del sacrificio vivo.

El religioso entrega parte de sus ganancias;
el discípulo entrega parte de su vida.
El religioso puede caer en la rutina; el discípulo es creativo.

El religioso busca que le animen; el discípulo procura animar.
El religioso espera que le asignen tarea;
el discípulo es solícito en asumir responsabilidades.

El religioso murmura y reclama;
el discípulo obedece y se niega a sí mismo.
El religioso suele ser condicionado por las circunstancias;
el discípulo aprovecha las circunstancias para ejercer su fe.
El religioso reclama que le visiten; el discípulo visita.

El religioso busca en la Palabra promesas para su vida;
el discípulo busca vida para cumplir las promesas de la Palabra.
El religioso es yo; el discípulo es ellos.
El religioso se sienta para adorar; el discípulo camina adorando.
El religioso pertenece a una institución;
el discípulo es una institución él mismo.

El religioso vale para sumar; el discípulo para multiplicar.
Los religiosos esperan milagros; los discípulos obran milagros.
El religioso es un ahorro; el discípulos una inversión.
Los religiosos destacan llenando el templo;
los discípulos se hacen para conquistar el mundo.

Los religiosos suelen ser fuertes como soldados acuartelados;
los discípulos son soldados invasores.
El religioso cuida de las estacas de su tienda;
el discípulo ensancha el sitio de su cabaña.

El religioso hace hábito; el discípulo rompe los moldes.
El religioso sueña con la iglesia ideal;
el discípulo se entrega para lograr la iglesia real.

La meta del religioso es ganar el cielo;
la meta del discípulo es ganar almas para el cielo.
El religioso necesita de campañas para animarse;
el discípulo vive en campaña porque está animado.

El religioso espera un avivamiento;
el discípulo es parte de él.
El creyente agoniza sin morir;
el discípulo muere y resucita para dar vida.

Al religioso se le promete una almohada; al discípulo una cruz.
El religioso es socio; el discípulo es siervo.
El religioso se enreda con la cizaña;
el discípulo supera las escaramuzas del diablo y no se deja confundir.

El religioso es espiga; el discípulo es grano lleno en la espiga.
El religioso es “ojalá”; el discípulo es “Heme aquí.”
El religioso, quizá predica el Evangelio; el discípulo hace discípulos.
El religioso espera recompensa para dar;
el discípulo es recompensado cuando da.

El religioso es pastoreado como oveja;
el discípulo apacienta los corderos.
El religioso recibió la salvación por la cruz de Cristo;
el discípulo toma su cruz cada día y sigue a Cristo.

El religioso espera que oren por él; el discípulo ora por los demás.
El religioso no se trata con miembros de las diferentes denominaciones;
el discípulo se hace como los demás para ganar a algunos de ellos para Dios.

El religioso busca consejos de los demás para tomar una decisión;
el discípulo ora a Dios, lee la Palabra y en fe toma una decisión.
El creyente espera que el mundo se perfeccione;
el discípulo sabe que éste no es el Reino de Dios y espera su venida.

P. Javier Leoz

Evangelio del día 1 de julio con el Padre Guillermo Serra

Disfruta cada día de la Palabra de Dios y compártela para que llegue a los corazones de tantos cristianos que necesitan este alimento diario.

Evangelio según San Mateo 9, 1-8

En aquel tiempo, Jesús subió de nuevo a la barca, pasó a la otra orilla del lago y llegó a Cafarnaúm, su ciudad.

En esto, trajeron a donde él estaba a un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: “Ten confianza, hijo. Se te perdonan tus pecados”.

Al oír esto, algunos escribas pensaron: “Este hombre está blasfemando”. Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: “¿Por qué piensan mal en sus corazones? ¿Qué es más fácil: decir ‘Se te perdonan tus pecados’, o decir ‘Levántate y anda’?

Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados, le dijo entonces al paralítico: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”.

Él se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la gente se llenó de temor y glorificó a Dios, que había dado tanto poder a los hombres.


Evangelio del día 30 de junio | † |  Evangelio del día 2 de julio

† Si quieres recibir el evangelio de cada día, SUBSCRÍBETE A NUESTRO CANAL


ORACIÓN A LA VIRGEN del CARMEN

ÁNGELUS con el Papa Francisco



Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar