Ordenación diaconal en Nuestra Señora del Carmen de Zárate y toma de posesión del cura párroco de San Juan de la Cruz (Escobar)

El día sábado 28 del corriente tuvo lugar la ordenación diaconal de Alberto Evangelista, natural de Zárate, en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, en la misma ciudad de Zárate. El neodiácono, quien fue acompañado por su familia (padres, hermano y hermana) numerosos amigos, fieles católcios de distintos lugares, treinta sacerdotes, diáconos permanentes, seminaristas, realizó la etapa filosófica en el Seminario de Gualeguaychú, y luego de un año de formación especial en parroquia, hizo el cuadrienio teológico en el reabierto Seminario «San Pedro y San Pablo» de la diócesis de Zárate-Campana. El Obispo Mons. Oscar Sarlinga se manifestó muy complacido de la participación de los fieles, en especial de jóvenes, explicó en su homilía el sentido del «lavatorio de los pies» en la narración de San Juan, con una visión eucarística, e hiló una serie de consejos acerca del espíritu de servicio y la «total entrega» al Señor y a la Iglesia desde una serie de textos de los libros sapienciales, que había escogido para la ocasión.
En tanto, en Escobar, el día domingo 29 Mons. Oscar Sarlinga concurrió a la capilla de Nuestra Señora de Luján, en la jurisdicción parroquial de «San Juan de la Cruz», a los fines de poner en posesión al nombrado párroco, Pbro. Daniel Bevilacqua. La celebración tuvo lugar en dicha capilla pues la sede parroquial (iglesia de Nuestra Señora de Itatí, parroquia de San Juan de la Cruz) se halla en obras de refacción. Numerosos sacerdotes, tales como Mons. Ariel Pérez, el Pbro. Hugo Lovatto, el Pbro. Albino Cabral (párroco de la Natividad del Señor, en Belén de Escobar) el P. Iván Pertiné, el P. Guilermo Striebeck, y otros, concurrieron para la concelebración, junto con algunos diáconos permanentes. Numerosa feligresía acudió a la presentación del nuevo párroco, que ya era administrador parroquial de esa jurisdicción.

Fue la ocasión para que el Sr. Obispo recordara la recomendación que antes había hecho a la Delegación de Pastoral Juvenil y Vocacional, y por consiguiente a su delegado, Pbro. Hugo Lovatto (vicerrector del Seminario), que de conjunto con el Rector del Seminario diocesano den renovada dedicación (como en la “nueva evangelización”, “nueva en su ardor, nueva en sus métodos, nueva en sus modos de expresión”) a pastoral vocacional específicamente sacerdotal, que florece allí donde los sacerdotes entienden este desafío tan importante para la vida de la Iglesia y donde a través del testimonio sacerdotal, el acompañamiento espiritual de los jóvenes, y la unión con la Iglesia diocesana se da también, en una verdadera comunión orgánica. Las “Jornadas de discernimiento” que prevé nuestro Plan Pastoral Diocesano, ayudan a tales efectos, y, reafirmó Mons. Sarlinga, es preciso que se funde a nivel diocesano (instando a todas las parroquias a que sea creado a nivel parroquial) la Obra de las Vocaciones Sacerdotales y religiosas de las que pueden también participar laicos, matrimonios
comprometidos, religiosos, religiosas y mismos jóvenes, para orar y trabajar por las vocaciones sacerdotales, religiosas y consagradas en nuestra Iglesia particular.

De igual modo Mons. Oscar Sarlinga alienta siempre a los sacerdotes a reorganizar la pastoral familiar, dado que la presencia de excelentes matrimonios que están incluidos en una pastoral orgánica ayudará a que se realice una buena preparación al matrimonio en los jóvenes, así como a la revitalización de la pastoral pre-bautismal y prosecución de una pastoral familiar permanente, pues el ser humano es «un ser en familia», siendo la propia Iglesia «familia de Dios». A este respecto el Obispo solicitó a todos que refrescaran lo propuesto por el Plan Pastoral Diocesano:

“III CLERO Y VIDA CONSAGRADA
(…)
7. La Pastoral vocacional sacerdotal
En un primer sentido, la Pastoral vocacional se refiere a todas las vocaciones de la Iglesia, dentro de la gran vocación universal a la santidad, que es la vida cristiana. Ello no obstante, se dará en la diócesis una prioridad a la Pastoral vocacional sacerdotal, como lo ha pedido el Papa Juan Pablo II en Pastores dabo vobis, y asimismo lo ha ratificado numerosas veces el Papa Benedicto XVI, notablemente en los discursos al episcopado argentino en la reciente visita ad Limina, de este año 2009.
Por ello, queda a cargo de la Vicaría de Pastoral junto con el Rector del Seminario «San Pedro y San Pablo» la organización de la Jornada de discernimiento vocacional sacerdotal anual. Conforme ha sido la experiencia tenida, convendría desdoblar esta última en una «Primera Jornada» en la que el objetivo sea invitar a jóvenes que por lo menos alguna vez se hayan planteado la posibilidad de ser sacerdotes, y una «Segunda Jornada» de profundización, a la que se inviten a aquéllos que ya hayan considerado más seriamente el ingreso al Seminario. En ambas Jornadas deben también participar las Delegaciones diocesanas de Pastoral de Juventud y de Misiones, puesto que la vocación sacerdotal y religiosa se halla muy relacionada con la pastoral juvenil y con la dimensión misionera de esta última.
La planificación de las Jornadas de discernimiento y otros encuentros de esta índole, en nada quitan a la importancia del seguimiento personal de los jóvenes en vistas a la profundización del discernimiento de la vocación sacerdotal, por parte de los sacerdotes, y en especial de los curas párrocos.
Ello dice referencia sobre todo a la dirección espiritual (de los jóvenes, de parte de los sacerdotes), que ha dado tantos frutos. Los sacerdotes del clero secular deberán también discernir si se trata de una vocación para su propio clero, o bien para el clero religioso, y entonces, si se da esto último, con honestidad son invitados a orientar al joven a algún instituto por el que muestre inclinación o aptitudes. Asimismo, los sacerdotes pertenecientes a institutos religiosos o equiparados, si hacen Jornadas de discernimiento o de promoción vocacional (masivas o no) en la que participen jóvenes de la diócesis, han de tener la honestidad moral y espiritual de presentar la vocación al clero secular como una posibilidad concreta, explicando también las similitudes y diferencias respecto de la vocación religiosa.
Por último al respecto, este Proyecto recomienda trabajar con las comunidades en la conciencia de que es la acción de la comunidad eclesial bajo la Jerarquía aquella orientada a llevar a los hombres a hacer su opción en la Iglesia. Por lo mismo, toda la comunidad cristiana, (unificada y guiada por el Obispo) ha de sentirse solidariamente corresponsable del desarrollo vocacional, sea en la vocación específica sacerdotal y religiosa a la que acabamos de aludir, sea en su aspecto fundamental cristiano, la vocación en general”.