POR UNA CULTURA HUMANIZADORA Y UNA SOCIEDAD MÁS SOLIDARIA

HERMANDAD OBRERA DE ACCIÓN CATÓLICA
DIÓCESIS DE CÁDIZ Y CEUTA
COMISIÓN DIOCESANA DE LA H.O.A.C.
http://www.redasociativa.org/hoac/

Con este lema «POR UNA CULTURA HUMANIZADORA Y UNA SOCIEDAD MÁS SOLIDARIA» y con gran interés se presentó por la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) de la diócesis de Cádiz y Ceuta, el «NUEVO PLAN DE FORMACIÓN INICIAL», en un acto celebrado el pasado miércoles 13 de enero de 2010, en la Parroquia La Asunción de Ntra. Sra. de Cádiz, sita en el Barrio del Cerro del Moro, c/ Alcalde Blázquez 11.

La apertura del acto estuvo a cargo de Paco González (Responsable diocesano de Formación y Difusión), y presentado por Francisco Güeto (Responsable diocesano de la Escuela de Formación de Andalucía) y Pepe Carrascosa (Responsable diocesano de Encuadramiento y Sectores). Entre los asistentes, se encontraban presente: Manuel López López (Delegado Episcopal de Anuncio y Proclamación y Director del Secretariado diocesano de Catequesis), Diego Rodríguez Pérez (Director del Secretariado diocesano de Pastoral Obrera) militantes de la HOAC, miembros de Eppos, simpatizantes y otras personas interesadas.

Se comenzó con una breve presentación de la HOAC como movimiento de Acción Católica para la Pastoral Obrera. en formato “PowerPoint”.

Para continuar afirmando que, en función de la tarea evangelizadora, la HOAC no puede renunciar a crear nuevos militantes; a lograr que nuestros compañeros y compañeras puedan llegar a ser, al descubrir el Evangelio, nuevos evangelizadores en medio del mundo obrero.

La gran virtud de esta nueva formulación radica en que el proceso consiste en una profunda explicación y reflexión sobre los contenidos de la Fe cristiana. Realizando esta formación inicial en un grupo, para poner la vida al servicio del mundo obrero.

Las cinco etapas de que consta este “nuevo plan”, son las siguientes:

1ª Querer vivir en la comunidad de los seguidores de Jesucristo comprometidos en la construcción del Reino.

2ª Querer vivir el ser de la Iglesia y asumir su misión en el mundo obrero.

3ª Querer conformar la vida desde las implicaciones políticas de la fe cristiana, iluminados por la doctrina social de la Iglesia.

4ª Querer vivir y realizarse en todas las dimensiones como hombre y mujeres cristianos.

5ª Querer vivir la militancia cristiana al servicio de la evangelización del mundo obrero desde la HOAC.

Estas cinco etapas están diseñadas desde la opción del encuentro con Jesucristo:

La primera etapa pone las bases y la finalidad del proceso.

La segunda etapa plantea una visión general de este encuentro:
El encuentro con Jesucristo nos remite a Dios, a la Iglesia, a los pobres y a nosotros mismo.
Por lo tanto la Fe tiene unas implicaciones eclesiales, políticas y personales.

Las etapas tercera, cuarta y quinta desarrollan cada una de estas implicaciones.
La última etapa ofrece además vivir todo lo anterior desde la HOAC.

Tenemos que realizar una misión y necesitamos preparar al hombre, tanto varón como mujer, capaz de realizarla.

Pero nos encontramos con un problema, que este hombre y esta mujer que necesitamos formar para realizar la misión, ya está siendo formado de una manera sutil, sin que lo sepa, manipulando sus instintos para que su deseo y su disfrute radique en el consumo y sea este instinto hedonista el que le haga razonable aceptar un trabajo y una forma de vida totalmente deshumanizadora. Esto se ha convertido hoy ya en un modo de sentir, pensar y actuar, en la cultura del actual sistema de producción y consumo.

Por lo tanto, no se trata ya de formar para realizar una misión, se trata de formar para ser persona, para tomar conciencia de nuestro propio ser. La identidad más profunda, lo que el ser humano está llamado a ser, lo que puede hacerlo feliz, es ser como Jesucristo y la única manera de ser como Jesucristo es vivir, aquí y ahora, como él vivió. Ser persona implica asumir que Jesucristo es el camino, la verdad y la vida; ser persona es ser como Jesucristo.

Frente a esta cultura actual que nos enseña que nuestras necesidades a la seguridad, al reconocimiento y al gozo y disfrute, las tenemos que satisfacer y son atendidas mediante el POSEER, el PODER y convirtiendo todo incluida la persona en objeto de CONSUMO.

En el esquema siguiente resumimos todo lo dicho:

En el Plan de Formación Inicial, se nos enseña la orientación que debemos darle a nuestro Impulso Vital para que sea coherente con la naturaleza de la persona y con la Fe cristiana, proponiendo que nuestras necesidades en orden a la seguridad, al reconocimiento y al goce y disfrute, las tenemos que satisfacer y son atendidas mediante: la COMUNIÓN, el SERVICIO al otro y la REALIZACIÓN PERSONAL.

Mirado desde nuestra Fe, el cuadro anterior queda de la siguiente manera:

La persona necesita de un método que le ayude a poner en relación y vivir unitariamente las relaciones que lo constituyen: la relación consigo mismo y con los otros, la relación con el mundo, y la relación con Dios, que es la que da fundamento y sentido a las demás.

Comenzar a concretar nuestro Proyecto de Humanización:

Nuestras
necesidades
Las Dimensiones de nuestro hacer (nuestra actividad)
Personal
Eclesial
Familiar
Político social
Laboral Creativo
Espirituales

Culturales

Materiales

Jesucristo orienta nuestro IMPULSO VITAL, haciendo que nuestras necesidades y
nuestra actividad se desarrollen para construir nuestra pertenencia a Dios,
a los empobrecidos y a la Iglesia.

Nuestro Proyecto Personal de Vida Militante debe estar orientado al cultivo de esta triple pertenencia: a Dios, a los empobrecidos y a la Iglesia

LA COMISIÓN DIOCESANA DE LA HOAC
Diócesis de Cádiz y Ceuta

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