Reflexión para la Ascensión del Señor comentario de Pagola [Vídeo]

Reflexión para la Ascensión del Señor comentario de Pagola [Vídeo]

VIVIR LA PASCUA

Vivir la Pascua de Cristo significa una entrega sin reservas, una aceptación incondicional de la voluntad del Padre, no instalarnos en situaciones placenteras ni conformarnos con las libertades conseguidas, afrontando los problemas que se presentan en cada momento.

Vivir la Pascua significa creer en la esperanza, en el cambio cualitativo, en la propia superación de cada día. Significa aceptar al Dios que se hace presente y está en cualquier persona o acontecimiento o en cada sacramento.

Significa aceptar la sorpresa de Dios que es palabra, regalo, providencia, amor. Aceptar la sorpresa de la vida diaria, porque el futuro no está escrito.

Vivir la Pascua es dejar que el Señor resucitado exhale su aliento sobre nosotros, su Espíritu creador, para que seamos capaces de nacer de nuevo. Vivir la Pascua significa estar en Cristo, que es estar en la verdad y vivir en el amor, que es tener sus mismos sentimientos y responder a su llamada. Estar en Cristo es acompañar, es escuchar, es trabajar, es morir y vivir en Él.

1ª LECTURA

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 1,1-11

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo.

Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios.

Una vez que comían juntos, les recomendó:
No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.

Ellos lo rodearon preguntándole:
Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?

Jesús contestó:
No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.

Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista.
Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?

El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.

Palabra de Dios.

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

Jesús abandona físicamente el mundo, pero su misión ha de ser mantenida, expandida y dada a conocer y esa es la labor de sus discípulos en aquel entonces y de nosotros, sus seguidores, ahora y ha de ser una labor realizada en cada momento de la historia y «aquí en la tierra».

Los seguidores de Jesús no podemos quedarnos plantados mirando al cielo, es necesario bajar a la arena de la vida diaria, para plantar en nuestra sociedad el mensaje salvador del Evangelio de Jesús.

SALMO
Salmo 46, 2-3. 6-7. 8-9

R. Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.

• Pueblos todos batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible, emperador de toda la tierra. R.
• Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas;
tocad para Dios, tocad, tocad para nuestro Rey, tocad. R.
• Porque Dios es el rey del mundo; tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado. R.

2ª LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1,17-23

Hermanos:
Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro.

Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.

Palabra de Dios.

COMETARIO A LA 2ª LECTURA

El apóstol Pablo ruega a Dios que dé a los cristianos de Éfeso espíritu de sabiduría para que lleguen a conocer a Dios.

Llama su atención para que sean conscientes de la gran categoría que -por la resurrección de Jesús- tienen y la grandeza a la que han sido llamados. Al mismo tiempo pide al Señor que «ilumine los ojos del corazón» para que alcancen a conocer la gran esperanza a la que han sido llamados.

EVANGELIO
Conclusión del santo evangelio según san Lucas 24,46-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.

Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.

Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo.

Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

Palabra de Dios.

COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO

La Ascensión del Señor es el encuentro de los discípulos con Jesús resucitado y la acogida y "cierta comprensión" del mensaje pascual. Jesús, el Señor, les descubre el sentido profundo de las Escrituras, les envía como testigos a predicar la conversión de los pecados para todos los hombres.

Para esta ingente tarea, los discípulos cuentan con la ayuda del Espíritu que es quien guía el anuncio del Evangelio en el tiempo de la Iglesia.

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL
LA EUCARISTÍA DOMINICAL

Es muy fácil asistir a misa y no celebrar nada en el corazón; es muy fácil oír las lecturas de cada domingo y no escuchar la voz de Dios; comulgar piadosamente sin comulgar con Cristo; darnos la paz sin reconciliarnos con nadie.

Para celebrar la Eucaristía es necesario escuchar desde dentro con atención y alegría la Palabra de Dios y, en concreto, el evangelio de Jesús.

Durante la semana vivimos aturdidos por toda clase de mensajes, voces, ruidos, noticias, información y publicidad.

El domingo o día de fiesta necesitamos escuchar otra voz diferente que nos cure por dentro, necesitamos escuchar las palabras directas y sencillas de Jesús que nos traen verdad a nuestra vida, nos liberan de engaños, miedos y egoísmos que nos hacen daño.

Las palabras de Jesús nos enseñan a vivir con más sencillez y dignidad, con más sentido y esperanza.

En la plegaria eucarística levantamos el corazón para dar gracias a Dios por la vida, por la creación entera, por el regalo que es Jesucristo. La vida no es sólo trabajo, esfuerzo y agitación, es también celebración, acción de gracias y alabanza a Dios.

Es una alegría poder reunirnos cada domingo los que creemos en Jesús, el Señor, para sentir la vida como regalo suyo y dar gracias al Creador.

La comunión con Cristo es el momento de acoger a Jesús en nuestra vida para experimentarlo en nosotros, para identificarnos con Él y para dejarnos trabajar, consolar y fortalecer por su Espíritu.

VII Domingo de Pascua, Ascensión del Señor

Reflexión para la Ascensión del Señor – LA BENDICIÓN DE JESÚS

Son los últimos momentos de Jesús con los suyos. Enseguida los dejará para entrar definitivamente en el misterio del Padre.

Ya no los podrá acompañar por los caminos del mundo como lo ha hecho en Galilea. Su presencia no podrá ser sustituida por nadie.

Jesús solo piensa en que llegue a todos los pueblos el anuncio del perdón y la misericordia de Dios. Que todos escuchen su llamada a la conversión. Nadie ha de sentirse perdido. Nadie ha de vivir sin esperanza. Todos han de saber que Dios comprende y ama a sus hijos e hijas sin fin. ¿Quién podrá anunciar esta Buena Noticia?

Según el relato de Lucas, Jesús no piensa en sacerdotes ni obispos. Tampoco en doctores o teólogos. Quiere dejar en la tierra “testigos”. Esto es lo primero: “vosotros sois testigos de estas cosas”. Serán los testigos de Jesús los que comunicarán su experiencia de un Dios bueno y contagiarán su estilo de vida trabajando por un mundo más humano.

Pero Jesús conoce bien a sus discípulos. Son débiles y cobardes. ¿Dónde encontrarán la audacia para ser testigos de alguien que ha sido crucificado por el representante del Imperio y los dirigentes del Templo? Jesús los tranquiliza: “Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido”. No les va a faltar la “fuerza de lo alto”.

El Espíritu de Dios los defenderá.
Para expresar gráficamente el deseo de Jesús, el evangelista Lucas describe su partida de este mundo de manera sorprendente: Jesús vuelve al Padre levantando sus manos y bendiciendo a sus discípulos. Es su último gesto. Jesús entra en el misterio insondable de Dios y sobre el mundo desciende su bendición.

A los cristianos se nos ha olvidado que somos portadores de la bendición de Jesús. Nuestra primera tarea es ser testigos de la Bondad de Dios. Mantener viva la esperanza. No rendirnos ante el mal. Este mundo que parece un “infierno maldito” no está perdido. Dios lo mira con ternura y compasión.

También hoy es posible buscar el bien, hacer el bien, difundir el bien. Es posible trabajar por un mundo más humano y un estilo de vida más sano. Podemos ser más solidarios y menos egoístas. Más austeros y menos esclavos del dinero. La misma crisis económica nos puede empujar a buscar una sociedad menos corrupta.

En la Iglesia de Jesús hemos olvidado que lo primero es promover una “pastoral de la bondad”. Nos hemos de sentir testigos y profetas de ese Jesús que pasó su vida sembrando gestos y palabras de bondad. Así despertó en las gentes de Galilea la esperanza en un Dios Salvador. Jesús es una bendición y la gente lo tiene que conocer.

José Antonio Pagola
Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Anima a seguir a Jesús. Pásalo.
Ascensión del Señor (C)
Lucas 24, 46-53

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