XII Domingo del Tiempo ordinario

Reflexión de las lecturas del XII Domingo del Tiempo ordinario

DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO/CICLO A

EL PROFETA PERSEGUIDO

El mundo no tolera un mensaje que pone en cuestión sus fundamentos. En medio de una sociedad claramente egoísta, organizada a beneficio de una minoría y a costa de una mayoría, todo intento de realizar las propuestas del mensaje de Jesús, la pretensión de crear un mundo fraterno e igual en dignidad, provocará oposición de los que disfrutan las ventajas del sistema injusto y recibirán todo tipo de acusaciones, de amenazas e incluso la persecución.

La causa de Jesús es que haya vida abundante para todos y cada uno. Po eso, Jesús defendió la vida de los que la tienen más amenazada y más pisoteada, lo que le llevó inevitablemente al enfrentamiento con los enemigos de la vida.

Defender la vida integral de todos, hoy, lleva al conflicto, ya que en las actuales circunstancias implica oponerse y enfrentarse a todos los que cometen tantas y tantas agresiones contra la vida, ya sean poderes económicos, políticos y los incontables agentes del terrorismo, que pululan por todas partes; pero los más peligrosos y funestos son aquellos que van contra la vida con caricatura de defensores del orden, la paz y la seguridad.

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA

1ª LECTURA

Lectura del libro de Jeremías 20, 10-13

Dijo Jeremías:
Oía el cuchicheo de la gente: “Pavor en torno; delatadlo, vamos a delatarlo.” Mis amigos acechaban mi traspié: “A ver si se deja seducir, y lo abatiremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él.”

Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado; mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo. Se avergonzarán de su fracaso con sonrojo eterno que no se olvidará.

Señor de los ejércitos, que examinas al justo y sondeas lo íntimo del corazón, que yo vea la venganza que tomas de ellos, porque a Tí encomendé mi causa.

Cantad al Señor, alabad al Señor, que libró la vida del pobre de manos de los impíos.

Palabra de Dios.

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

Jeremías, en medio de la persecución, cuando siente el temor de perder su vida, manifiesta su confianza y fe absoluta en Dios. Se mantiene firme y sigue siendo fiel a su vocación profética, sin perder la esperanza en la ayuda de Dios.

Sal 68, 8-10. 14 y 17 33-3-5(R

R. Que me escuche tu gran bondad, Señor.

Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro. Soy un extraño para mis hermanos, un extranjero para los hijos de mi madre; porque me devora el celo de tu templo, y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R.

Pero mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude. Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia; por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R.

Miradlo, los humildes, y alegraos, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos. Alábenlo el cielo y la tierra, las aguas y cuanto bulle en ellas. R.

2ª LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 12-15

Hermanos:
Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.

Porque, aunque antes de la Ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba porque no había Ley.

A pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que había de venir.

Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud. Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

El apóstol Pablo en su carta a los Romanos, nos hace una comparación entre Adán y Jesús. Si por el primero entró el pecado, por el segundo entró la salvación y gracias a ello hemos recibido la reconciliación y la vida.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 26-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse.

Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo.

¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados.

Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo, también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo.

Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.

Palabra de Dios

COMENTARIO AL EVANGELIO

En su discurso misionero, Jesús, nos anima a no tener miedo en las persecuciones, porque Él estará siempre de nuestra parte, si nosotros estamos con Él. Nada ni nadie puede matarnos el alma ni la libertad interior.

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

CONSTRUYAMOS EL REINO DE DIOS AQUÍ Y AHORA

Los seguidores de Jesús daban a sus «palabras» una importancia trascendental. El cielo y la tierra podrán pasar; las palabras de Jesús, nunca.

Es importante que todos sepamos que lo primero que hay que cuidar en la comunidad cristiana es poner en práctica las palabras de Jesús, «hacer realidad» su Evangelio. Si no se nada esto, nuestro cristianismo es «insensato». No tiene sentido.

Los cristianos tenemos que preguntarnos continuamente si estamos construyendo la Iglesia de Jesús sobre roca, escuchando y poniendo en práctica sus palabras, o si la estamos edificando sobre arenas inseguras que no poseen la solidez ni la garantía del Evangelio.

Si estamos construyendo, aquí y ahora, el Reino de Dios con el amor a los demás, buscando siempre la justicia y la paz que nos viene de Dios.

La crisis actual está poniendo al descubierto la verdad o la mentira de nuestra vida cristiana.

No basta hacer análisis sociológicos ni adoptar reacciones instintivas. ¿No ha llegado el momento de hacer un examen de conciencia en nuestras comunidades y en la Iglesia, a todos los niveles, para cuestionar falsas seguridades y poner nombre concreto a la falsa práctica del Evangelio?

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