14 de Febrero – Creo en el respeto y la sinceridad

Creo en el respeto y la sinceridad

No creo en conseguir a una persona que nos «llene la vida»,
creo en una vida llena para poder compartir la felicidad
con otra persona.

No creo en que el amor lo genera alguien, creo en que el amor
está en nosotros, si hemos llegado a crecer lo suficiente como
para desarrollarlo y mantenerlo y que de pronto se dispara
por personas que comparten pensamientos y sentimientos.

No creo en la exclusividad de dar y estar, creo en una actitud
frente a la vida integral, con diferentes expresiones
pero sin condiciones.

No creo en el «amor» a primera vista ni en «creer en alguien»
en muy poco tiempo.

Creo en hablar el mismo idioma, en el sentimiento,
en la comodidad de estar cerca, en conexiones de energía,
como los ríos que se unen en un mismo curso.

No creo en el amor de hoy prometido para toda la vida,

Creo en el respeto y en la sinceridad. En el amor maduro
que nos deja espacio para crecer juntos…

Creo en el amor que dos deciden, en el amor que nos da
la gana de compartirlo… sin presiones… sin exigencias.

No creo en esfuerzos «unilaterales» por llegar.

Creo en la naturaleza del fluir y coincidir. El estar centrados
para escuchar hasta donde podemos llegar.
Para equilibrar sin sufrir.

No creo en amar sufriendo, creo en amar con armonía.
En que el amor es más y nunca menos.
En el «te quiero» sin porqué…

No creo en amores que coartan, en amores que frenan.

Creo en las relaciones que nos apoyan en los malos momentos,
que leen la mirada… que sonríen con el alma… que están…

No creo en callarse por no dañar… Creo en la comunicación
como la mejor vía para construir, coincidir y decidir.

Creo en la absoluta sinceridad al decir «te amo»
y también al decir «me voy».

Creo en que la vida la construimos nosotros y creo en la frase que dice…
«La vida es 10% lo que nos sucede y 90% cómo reaccionamos a ello»,
y lo único que nos puede asegurar que así sea, es tener la valentía
de enfrentarla sin miedos en el presente ya que el mañana podría no estar…

Creo completa y ciegamente en el amor puro, integro, incondicional,
cálido, ése que es tan profundo, como sensación, como belleza,
como entrega, que en esencia no se diferencia del maternal,
del fraternal, de la amistad, del de pareja

Creo que debemos asegurarnos cómo lo hacemos llegar,
porque nos toca puntos distintos, pero al final es uno solo…
el que está en nosotros como consecuencia de tener mente,
emoción, sentimientos y corazón.

Evangelio del día 14 de febrero con el Padre Guillermo Serra

Evangelio según San Marcos 8, 11-13

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