Guión Domingo Solemnidad de Cristo Rey

Guión Domingo Solemnidad de Cristo Rey

AL FINAL NOS EXAMINARÁN DE AMOR

    Los cristianos llevamos veinte siglos hablando de amor. Repetimos constantemente que el amor es el criterio último de toda actitud y comportamiento.

Afirmamos que desde el amor será pronunciado el juicio definitivo sobre todas las personas, estructuras y realizaciones de los hombres.  

     Al final de los tiempos se nos juzgará sobre qué hemos hecho cuando nos hemos encontrado con alguien que nos necesitaba, o cómo hemos reaccionado ante los problemas y sufrimientos de personas concretas que hemos ido encontrando en nuestro camino.

     Lo decisivo en la vida no es lo que decimos o pensamos, ni lo que creemos o escribimos, ni los sentimientos hermosos o la compasión, lo importante y decisivo es ayudar a quien nos necesita.

Según la advertencia de Jesús, estamos preparando nuestro fracaso final, siempre que cerramos nuestros ojos a las necesidades ajenas o eludimos cualquier responsabilidad que no sea en beneficio propio o nos contentamos con criticarlo todo, sin echar nunca una mano a nadie, sin ofrecer nada constructivo.

Dios reina allí donde hay hombres y mujeres capaces de amar y preocuparse por los demás, capaces de ayudar, de echar una mano gratis aliviando a ancianos solos, escuchando a gentes desesperanzadas o trabajando en diferentes servicios sociales.

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA

1ª LECTURA

Lectura del libro del profeta Ezequiel 34,11-12. 15-17 

Así dice el Señor Dios: 
– Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas siguiendo su rastro. Como un pastor sigue el rastro de su rebaño cuando se encuentra las ovejas dispersas, así seguiré yo el rastro de mis ovejas; y las libraré, sacándolas de todos los lugares donde se desperdigaron el día de los nubarrones y de la oscuridad. 

Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo las haré sestear -oráculo del Señor Dios-. Buscaré las ovejas perdidas, haré volver las descarriadas, vendaré a las heridas, curaré a las enfermas; a las gordas y fuertes las guardaré y las apacentaré debidamente. 

En cuanto a vosotras, ovejas mías, así dice el Señor Dios: «He aquí que yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y macho cabrío».

Palabra de Dios.

                                   COMENTARIO A LA 1ª LECTURA            

El profeta nos muestra cómo Dios ha hecho salir a su pueblo de los diversos países en donde se hallaba disperso para llevarlo de nuevo a su tierra.

Dios se presenta como un buen pastor que va a reconstruir la unidad del pueblo hasta hacer que haya un solo rebaño y un solo pastor, formará un gran pueblo en donde reinará la armonía y la paz, porque el Señor es su único y auténtico “rey-pastor”.

 Sal 22, 1-2a. 2b-3. 5. 6 

R. El Señor es mi pastor, nada me falta. 

  •  nada me falta: 
    en verdes praderas me hace recostar. 
    Me conduce hacia fuentes tranquilas, y repara mis fuerzas; 
    me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. R:
  •  enfrente de mis enemigos; 
    me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R:
  •  
    todos los días de mi vida, 
    y habitaré en la casa del Señor, por años sin término. R:

2ª LECTURA

Lectura de la 1ª carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15,20-26a. 28 

Hermanos: 
Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección.

Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo como primicia; después, cuando él vuelva, todos los cristianos; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza.

Cristo tiene que reinar, hasta que Dios «haga de sus enemigos escabel de sus pies». El último enemigo aniquilado será la muerte.

Al final, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo. Y así Dios lo será todo para todos. Principio del formulario

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

     La resurrección de Cristo y la de los cristianos no se pueden desvincular. Lo mismo que Cristo venció a la muerte resucitando también los que crean en Él resucitarán.

Con la destrucción de la muerte por Cristo también quedará destruido todo poder y dominación del maligno en este mundo.

Por eso, aunque el “Reino” de Cristo ha comenzado ya en este mundo, no tendrá su culminación hasta que todo esté purificado y victorioso en manos de Dios.                    

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Mateo 25,31-46 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 
– Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. 

Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. 
Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. 

Entonces dirá el rey a los de su derecha: 
– Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. 

Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme. 

Entonces los justos le contestarán: 
– Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? 

Y el rey les dirá: 
– Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis. 

Y entonces dirá a los de su izquierda: 
– Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis. 

Entonces también éstos contestarán: 
– Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos? 

Y él replicará: 
– Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo. 

Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

Palabra de Dios

COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO

    En el Evangelio de hoy Jesús nos habla de su última venida para la que convocará a todas las gentes y dirá a unos: “venid, benditos de mi Padre y heredad el reino preparado para vosotros”.

Es el momento definitivo de la implantación del Reino de Dios para reunir a unos en la bienaventuranza y para excluir a otros de la misma. El único requisito para pertenecer a ese Reino es el de “amar a Dios con toda el alma y al prójimo como a nosotros mismos”. 

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

LO QUE DA VALOR A NUESTRA VIDA

    El juicio de las naciones, es una imagen que nos provoca incertidumbre, desasosiego… porque aún no sabemos la sentencia.

La clave para vivir con calma y paz es confiar en la misericordia de Dios, confiar en que su juicio, al que estamos destinados, será misericordioso, aunque en el fondo sabemos que podemos hacer más con los que tienen hambre y sed, podemos hacer más con los enfermos, podemos hacer más con los que sufren.

A veces nos preguntamos: ¿dónde está Dios? Es la pregunta que tantas veces nos hacemos. Dios está con el que sufre. Y allí es donde nos encontraremos con Él.    

Lo que da valor a nuestra vida es el amor práctico y solidario a los necesitados de ayuda que se traduce en aquellos hechos concretos que sirvan para aliviar un poco el sufrimiento que hay en el mundo, porque lo que se hace o se deja de hacer a ellos, se le está haciendo o dejando de hacer al mismo Dios encarnado en Cristo.

SOLEMNIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO,

REY DEL UNIVERSO (DOMINGO 34º)

PREPARACIÓN:
Antes de la salida del celebrante

“Hoy, último domingo del año litúrgico, celebramos la solemnidad de nuestro Señor Jesucristo, Rey del universo. Al término del camino de un año, la Iglesia profesa que el que fue crucificado y resucitó es el Señor del mundo y de la historia: la luz de la Pascua se proyecta sobre todo el cosmos y lo ilumina. Es la luz del amor y de la verdad, que rescata el universo de la muerte, causada por el pecado y renueva el designio de la creación, para que todas las cosas adquieran su pleno significado y se reconcilien con Dios y entre sí.”

AMBIENTACIÓN:
Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial

El Señor del universo nos hace fijar hoy nuestra mirada en Jesucristo, no como rey temporal, sino como Rey espiritual, Rey de vida, que viene a reinar por el amor en el corazón de cada hombre, de cada familia y de toda la sociedad. Y Él nos llama a todos sus seguidores, no sólo a vivir el amor, sino a ser constructores de la civilización del amor, para que en nuestro mundo reine verdaderamente la justicia, la caridad y la solidaridad.

1ª. LECTURA: (Dn 7, 13-14) (Ver texto)

El profeta Daniel presiente la llegada del día anhelado, en el que el grupo fiel a Dios, será exaltado y glorificado para siempre.

SALMO RESP.: (92, 1-2. 5) (Ver texto)

R. ¡Reina el Señor, revestido de majestad!.

2ª. LECTURA: (Ap 1, 5-8) (Ver texto)

El apóstol Juan nos habla de Jesucristo glorioso, principio y fin, que con su entrega por nosotros nos ha hecho un pueblo real.

EVANGELIO: (Jn 18, 33b-37) (Ver texto)

Jesús nos dice muy claramente, en su Evangelio, que Él es el Mesías del Reino universal y eterno de Dios.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, conociendo la infinita misericordia de Dios, nuestro Padre, que siempre nos escucha, unidos por la misma fe y la misma esperanza, dirijámosle ahora, por su Hijo, nuestra plegaria filial.

GUÍA: A cada una de las peticiones responderemos orando:

“POR CRISTO REY, ESCÚCHANOS SEÑOR”

v Señor del universo, te pedimos por la Iglesia y el Vicario de tu Hijo en la tierra, para que todos los hombres reconozcamos en su permanente testimonio de la verdad, a Cristo el Señor, oremos…

v Dios todopoderoso, te pedimos por nuestro Obispo y todos los que cuidan de este pueblo tuyo, para que bajo su guía, caminemos hacia el Reino universal y eterno, formando una comunidad verdaderamente comprometida con la construcción de la civilización del amor, oremos…

v Señor de la historia, te pedimos por nuestra querida patria, para que tu Hijo Jesucristo sea realmente quien reine en ella, en nuestras vidas, en nuestras familias y en toda nuestra sociedad, oremos…

v Dios de todo consuelo, te pedimos por nuestros hermanos más necesitados, para que sea realidad cada vez más para ellos, la alegría del Reino de Jesucristo, reino de amor y de verdad, de justicia y de paz, oremos…

v Padre misericordioso, te pedimos por todos los fieles laicos, para que tomando conciencia de nuestra vocación y misión, asumamos el compromiso de ser protagonistas en la construcción de la sociedad, siendo verdaderos testimonios de servicio y entrega a nuestros hermanos, oremos…

CELEBRANTE:

Padre bueno, escucha lo que con fe te hemos pedido y concédenos el que siempre trabajemos comprometidamente para extender el Reino de tu Hijo a todos los hombres y a todo el mundo. Te lo pedimos por Él, que es Dios y contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Ofrezcamos a Dios toda nuestra vida, familia, trabajo y cosas, para que siendo verdaderos testigos de Cristo, allí donde Él nos colocó, demos testimonio de fraterna entrega al servicio de nuestro prójimo.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

DIÁLOGO DEL PREFACIO:

Al iniciarse el Prefacio (antes de “El Señor esté con vosotros”)

Demos gracias al Padre, de todo corazón, que en su infinita misericordia nos dio el gran don de su Hijo. Él nos ha abierto el camino del Reino y nos hace participar en la tarea de conducir por él, a todos nuestros hermanos.

COMUNIÓN:

Al acercarnos a comulgar, recordemos las palabras de Jesús: “Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino”; su Cuerpo es ya un anticipo de esta invitación.

DESPEDIDA:

Antes de comenzar, el próximo domingo, el nuevo año litúrgico, con el tiempo de Adviento, hemos celebrado la fiesta de Cristo Rey; que nuestro propósito al despedirnos, sea el de vivir cada vez más como discípulos y seguidores de este Rey, para construir así, ya ahora, en nuestro mundo, su Reino: la civilización del amor.

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar