31 de Octubre – Vivamos armoniosamente – Evangelio tiempo ordinario

31 de Octubre – Vivamos armoniosamente – Evangelio tiempo ordinario| Sábado de la trigésimo semana del tiempo ordinario

Disfruta cada día de la Palabra de Dios y compártela para que llegue a los corazones de tantos cristianos que necesitan este alimento diario.

EVANGELIO SEGÚN SAN Lucas 14,1-6

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente.
Delante de él había un hombre enfermo de hidropesía.

Jesús preguntó a los doctores de la Ley y a los fariseos: «¿Está permitido curar en sábado o no?».
Pero ellos guardaron silencio. Entonces Jesús tomó de la mano al enfermo, lo curó y lo despidió.

Y volviéndose hacia ellos, les dijo: «Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su hijo o su buey, ¿acaso no lo saca en seguida, aunque sea sábado?».
A esto no pudieron responder nada.


Evangelio del día 30 de octubre | † |  Evangelio del día 1 de noviembre

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ORACIÓN para el DÍA DE TODOS LOS SANTOS

ORACIÓN a la Virgen del Rosario

ORACIÓN del Ángelus por el Papa Francisco


Vivamos armoniosamente

Frena tu lengua para que no se desboque;
di siempre menos de lo que piensas.

Cultiva una voz baja y persuasiva;
la forma como lo dices, a veces
cuenta más que lo que dices.

Nunca dejes pasar la oportunidad
para decir una palabra amable y alentadora.

Elogia el trabajo bien hecho,
sin importar quién lo hizo.

Interésate en los demás;
en sus ocupaciones, en su bienestar,
su hogar y su familia.

Haz que todo aquel que encuentres,
no importa cuan humilde sea,
sienta siempre que tú lo consideras
una persona muy importante.
¡Sé jovial!

Oculta tus dolores, tus preocupaciones
y tus desengaños bajo una sonrisa,
animosa y sincera.

Mantén tu mente abierta respecto
a todos los problemas,
puedes discutir pero sin disputar.

Deja que tus virtudes hablen por si solas
y no menciones los vicios de los demás.

No alientes la murmuración.
Debes imponerte la regla de no decir nada
sobre otra persona si no es algo bueno.

Ten cuidado con los sentimientos
de los demás; los chistes y bromas
a expensas de otros, pocas veces
son acertados y pueden herir
donde menos esperas.

No pongas atención a comentarios
malévolos acerca de ti, simplemente
vive de tal modo que nadie los crea.

Los nervios trastornados, con frecuencia
ocasionan contestaciones mordaces.

No te desesperes por conseguir
lo que crees que mereces.
Realiza tu trabajo, sé paciente
y conserva tu buen carácter.

Considera a las demás personas
antes que a ti mismo y serás
respetado y recompensado.

Y por sobre todo, en todo momento
y en toda ocasión, aférrate al Señor.