4 de Septiembre – ¿Cómo crecemos? – Evangelio tiempo ordinario

4 de Septiembre – ¿Cómo crecemos? – Evangelio tiempo ordinario | Jueves de la vigésimo segunda semana del Tiempo ordinario

Disfruta cada día de la Palabra de Dios y compártela para que llegue a los corazones de tantos cristianos que necesitan este alimento diario.

EVANGELIO según San Lucas 5, 33-39 | PADRE GUILLERMO SERRA

En aquel tiempo, los escribas y los fariseos dijeron a Jesús: “Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y hacen oración, lo mismo que los discípulos de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben”.

Jesús les contestó: “¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras él está con ellos?

Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar”.

Les hizo además esta comparación: “Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se romperá el nuevo, y el pedazo sacado a este no quedará bien en el vestido viejo.

Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no servirán más.

¡A vino nuevo, odres nuevos!

Nadie, después de haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: El añejo es mejor”.


Evangelio del día 3 de septiembre | † |  Evangelio del día 5 de septiembre

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ORACIÓN del Ángelus por el Papa Francisco


¿Cómo crecemos?

Uno crece cuando no hay vacío de esperanza,
ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe.

Uno crece cuando acepta la realidad
y tiene aplomo de vivirla.
Cuando acepta su destino, pero tiene la voluntad
de trabajar para cambiarlo.

Uno crece asimilando lo que deja por detrás,
construyendo lo que tiene por delante
y proyectando lo que puede ser el porvenir.

Uno crece cuando abre camino dejando huellas,
asimila experiencias… ¡Y siembra raíces!

Uno crece cuando se impone metas, sin importarle
comentarios, ni prejuicios, cuando da ejemplos
sin importarle burlas, ni desdenes, cuando cumple
con su labor, sin importarle los otros pareceres.

Uno crece cuando se es fuerte por carácter,
sostenido por formación, y sensible por temperamento…
¡Y humano por nacimiento!

Uno crece cuando enfrenta el invierno aunque
pierda las hojas. Recoge flores aunque tengan espinas
y marca camino aunque se levante el polvo.

Uno crece cuando es capaz de afianzarse con residuos
de ilusiones, capaz de perfumarse, con residuos de flores…
¡Y de encenderse con residuos de amor…!

Uno crece ayudando a sus semejantes, conociéndose
a sí mismo y dándole a la vida más de lo que recibe.

Uno crece cuando se planta para no retroceder…
Cuando se defiende como águila para no dejar de volar…
Cuando se clava como ancla y se ilumina como estrella.

Entonces… ¡UNO CRECE!

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