4 de Julio – Guión Domingo XIV Tiempo ordinario

4 de Julio – Guión Domingo XIV Tiempo ordinario

PREPARACIÓN:
Antes de la salida del celebrante
Hoy, como todos los domingos, hemos sido convocados para celebrar con fe y esperanza la acción de Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, en nosotros. Esta acción que nos muestra el amor de Dios, tal como lo hizo con Israel al enviarle profetas para guiarlo y señalarle su plan. Dispongámonos para vencer toda rutina, egoísmo y rebeldía, y poder escuchar así la Palabra del Señor y renovar nuestra plegaria de acción de gracias por la grandeza de su amor.

AMBIENTACIÓN:
Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial
El Señor nos exige hoy una auténtica fe en Jesucristo, indispensable para, superando lo humano, reconocer su divinidad, aceptándolo como perfecto Dios y como perfecto hombre. Y la Iglesia es su presencia actualizada en el mundo, debiendo descubrir también en ella, por sobre lo humanos, su verdadera naturaleza divina; no obrando como los habitantes de Nazareth, que sólo vieron en Jesús su apariencia externa, ya que esa actitud de falta de fe, imposibilita la realización del milagro.
1ª. LECTURA: (Ez 2, 2-5) (Ver texto)
En este texto del Antiguo Testamento, el profeta nos manifiesta que siempre es difícil acoger la palabra de Dios, a causa de nuestra rebeldía.
SALMO RESP.: (122, 1-4) (Ver texto)
R. Nuestros ojos miran al Señor

hasta que se apiade de nosotros.

2ª. LECTURA: (2 Co 12, 7-10) (Ver texto)

El apóstol Pablo nos expresa que su fe le hizo descubrir que en la debilidad es donde más se descubre la fuerza de Cristo.

EVANGELIO: (Mc 6, 1-6a) (Ver texto)

En esta pasaje del Evangelio, Jesús nos presenta la incredulidad de aquellos que más lo conocían, lo que es para nosotros una clara advertencia.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:
Queridos hermanos, que nuestra oración de hoy, exprese nuestra firme voluntad de trabajar por el bienestar de todos los hombres y para que junto con ellos, caminemos hacia el Reino de Dios en su única Iglesia, la de Cristo.

GUÍA: A cada una de las peticiones responderemos orando:

«PADRE, ESCÚCHANOS Y AUMENTA NUESTRA FE»

v Padre todopoderoso, te pedimos por la Santa Iglesia, para que siempre descubramos en ella a tu mismo Hijo que hoy sigue presente en medio nuestro, guiándonos a través de su Vicario, oremos…

v Señor, Rey de la vida, te pedimos por nuestro Obispo y todos los que cuidan de este pueblo tuyo que peregrina en esta Iglesia diocesana, para que en su acción encontremos un impulso de amor, de ayuda, de servicio, que nos da fuerzas para seguir el camino de tu Hijo, oremos…

v Señor de la historia, te pedimos por nuestra Patria, para que dejando de lado las diferencia sectoriales, políticas y sociales, todos nos dediquemos a trabajar por el bien común, oremos…

v Dios, rico en misericordia, te pedimos por los que sufren, los que tienen menos, para que encuentren en nosotros el gesto, la palabra oportuna y el verdadero compromiso a trabajar por una convivencia más justa y más fraterna, oremos…

v Padre bondadoso, te pedimos por todos los cristianos, para que crezcamos de tal manera en la fe, que podamos descubrir a Cristo hoy presente en su Iglesia, y llevemos esa presencia, en una renovada evangelización, a todos los hombres, nuestros hermanos, oremos…

CELEBRANTE:

Padre nuestro, acepta lo que te hemos pedido, concédenos todo aquellos que no somos capaces de pedirte, y haz que siempre confiemos en el poder de quien realmente nos salva: Jesucristo, tu Hijo, que es Dios y contigo vive y reina por los siglos de los siglos.
PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:
Ofrezcamos ahora al Padre, junto al pan y el vino para el sacrificio, nuestro compromiso a conformar cada día más nuestras vidas con los ejemplos de Jesucristo.
Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea
DIÁLOGO DEL PREFACIO:

Al iniciarse el Prefacio (antes de «El Señor esté con vosotros»)

La Palabra de Dios nos ha invitado a poner toda nuestra fe en la fuerza que ella permanentemente nos comunica; por ello, unidos a Jesús, la Misericordia encarnada, demos gracias a nuestro Padre del Cielo.
COMUNIÓN:
Al comulgar pidamos a Jesús que él sea nuestra fuerza; no tengamos miedo de nuestra debilidad: recordemos las palabra de Pablo: «Cuando soy débil, es cuando soy más fuerte».
DESPEDIDA:
Que durante esta semana que hoy iniciamos, demos testimonio a todos los que estarán en contacto con nosotros, de nuestra fe, que nos compromete a vivir en todo momento y a pesar de cualquier circunstancia, el Evangelio de Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo XIV del Tiempo ordinario – Ciclo B

NECESITAMOS CONFIAR MÁS EN EL SEÑOR

Jesús va a su pueblo, donde mejor se debería sentir acogido y comprendido, porque le conocen desde siempre y tiene sus amigos, sin embargo, desconfían de Él, precisamente porque le conocen desde pequeño, conocen a su familia… esta desconfianza que tienen hacia la persona de Jesús les cierra todas las puertas a acoger su palabra y la salvación que les ofrece.

Nosotros decimos que creemos en Jesús, reconocemos la autoridad de sus palabras y la grandeza de sus milagros, sin embargo, muchas veces desconfiamos de Él y de esta manera estamos cerrando nuestro corazón al amor de Dios y a vivir una vida nueva.

La desconfianza no sólo en Dios sino también en los demás no nos deja crecer ni enriquecernos, hace que el Señor no pueda realizar en nosotros el milagro de la salvación, de nuestra renovación espiritual, de nuestro ser personas nuevas.

Para tener confianza en el Señor Jesús necesitamos dejar la autosuficiencia, reconocer que necesitamos de Dios y de los demás, y que sólo así podremos crecer y podremos unir esfuerzos en la construcción de un mundo nuevo

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA

1ª LECTURA
Lectura del libro del profeta Ezequiel 2,2-5

En aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie y oí que me decía:
Hijo de Adán, yo te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí.

Sus padres y ellos me han ofendido hasta el presente día. También los hijos son testarudos y obstinados; a ellos te envío para que les digas: «Esto dice el Señor».

Ellos, te hagan caso o no te hagan caso (pues son un pueblo rebelde), sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

El pueblo de Israel vive la época más dura y trágica de su historia: el exilio.

El Señor, por medio del profeta Ezequiel, habla a su pueblo para decirles que, aunque se hayan rebelado contra Él y lo hayan ofendido, sin embargo deben saber que Él sigue esperando que se conviertan y vuelvan a Él.

SALMO
Sal 122, 1-2a. 2bcd. 3-4

R. Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia.

• A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores. R:
• Como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia. R:
• Misericordia, Señor, misericordia,
que estamos saciados de desprecios;
nuestra alma está saciada del sarcasmo de los satisfechos,
del desprecio de los orgullosos. R:

2ª LECTURA
Lectura de la 2ª carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12,7b-10

Hermanos:
Me han metido una espina en la carne: un emisario de Satanás que me apalea, para que no sea soberbio. Tres veces le he pedido al Señor verme libre de él y me ha respondido: «Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad».

Por eso, muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo.

Por eso, vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

El apóstol Pablo ruega a Dios que le haga más sensato para que, a través de su propia debilidad y de las dificultades por las que atraviesa se manifieste la gracia y la fuerza de Cristo.

Él está seguro que el Señor actúa a través de su pequeñez y que sólo necesita su gracia.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Marcos 6,1-6

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
¿De dónde saca todo eso?

¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?

Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía:
No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.

No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra de Dios

COMENTARIO AL EVANGELIO

Jesús visita su pueblo, Nazaret, y llena de asombro y de incredulidad a sus conciudadanos con sus enseñanzas en la sinagoga y sus milagros que les resultaban escandalosos.

No tenían fe en Él. ¿Cómo puede hacer el hijo del carpintero todo esto?

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL
TENEMOS QUE APRENDER DE JESÚS A VIVIR

La vida de un cristiano comienza a cambiar el día en que descubre que Jesús es Alguien que le puede enseñar a vivir, Alguien con una “sabiduría única”.

Los cristianos de hoy tenemos que preguntarnos si no hemos olvidado que ser cristianos es sencillamente “vivir aprendiendo” de Jesús. Ir descubriendo desde Él, cuál es la manera más humana, más auténtica y más gozosa de enfrentarnos a la vida.

Son muchos los cristianos para quienes Jesús sigue siendo el “gran desconocido”. Un Jesús sin consistencia real, incapaz de animar su existencia diaria.

Y, sin embargo, ese Jesús mejor conocido y más fielmente seguido podría transformar nuestra vida, alguien vivo que, desde el fondo mismo de nuestro ser, nos acompaña con paciencia, comprensión y ternura. Él puede ser nuestro maestro de vida.

Nos puede enseñar a vivir al servicio del necesitado, nos puede descubrir que es mejor vivir dando que acaparando.

Escuchando su mensaje y siguiendo sus pasos podemos aprender a vivir de manera más solidaria y menos egoísta, a arriesgarnos más por todo lo que es bueno y justo, a querer a las personas como las quería Él, a confiar en el Padre como él confiaba.


ORACIÓN A LA VIRGEN del CARMEN


Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar