Camino de Cuaresma – Cruzar el Mar Rojo

Camino de Cuaresma – Cruzar el Mar Rojo

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Breve silencio para ponernos en presencia de Dios, rogando a María Santísima sea nuestra compañera y guía en este camino hacia el encuentro con su Hijo Jesucristo.

ORACIÓN INICIAL

Sólo en Dios descansaré, de él viene mi esperanza, sólo él mi roca, mi salvación, mi baluarte; no vacilaré. En Dios está mi salvación y mi honor, Dios es mi roca firme y mi refugio. Confiad siempre en él, pueblo suyo; presentad ante él vuestros anhelos. ¡Dios es nuestro refugio!

Salmo 61, 6-9

CITA

Moisés extendió su mano sobre el mar, y Yahveh hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del Este que secó el mar, y se dividieron las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto, mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda.

Llegada la vigilia matutina, miró Yahveh desde la columna de fuego y humo hacia el ejército de los egipcios, y sembró la confusión en el ejército egipcio.

Yahveh dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar, y las aguas volverán sobre los egipcios, sobre sus carros y sobre los guerreros de los carros». Extendió Moisés su mano sobre el mar, y al rayar el alba volvió el mar a su lecho; de modo que los egipcios, al querer huir, se vieron frente a las aguas.

Éxodo 14, 18-19.21-22.24.26-27

REFLEXIÓN

En nuestra vida, todos nos hemos enfrentado a situaciones que nos sobrepasan, a circunstancias que pensamos son imposibles de superar. Y sin embargo, olvidamos que para Dios todo es posible. Todo. Incluso separar las aguas del mar para que el pueblo elegido pudiera cruzar hacia la tierra prometida, y además acabar con sus enemigos al mismo tiempo.

Nos encontramos en la recta final del camino de Cuaresma; hemos salido de nuestra tierra y en silencio y en libertad, hemos ido atravesando diferentes desiertos recordando las bendiciones de Dios, fortaleciendo nuestra fe y en el presente renovando nuestra esperanza.

Pero no podemos olvidar hacia dónde nos dirigimos. Dios no quiere que nos quedemos instalados en la Cuaresma; vamos caminando hacia la Pascua, hacia el triunfo del Señor, hacia la razón de nuestra fe y esperanza. Salimos para entrar, partimos para llegar y en este momento nos toca cruzar. Cruzar al otro lado, desprendiéndonos de una vez por todas de aquello que no es necesario y nos ata, de las malas inclinaciones que nos impiden crecer en el amor a Dios.

Hay pasos que nos cuesta mucho dar, el miedo, la incertidumbre o la falta de confianza nos pueden hacer dudar. Pero Dios nos invita a confiar en su misericordia, a recordar lo que Él ha hecho por nosotros a tener como aliciente su amor infinito. Cristo extiende su mano esperando que nosotros nos aferremos a ella, que no la soltemos y que aprendamos a cruzar tantos “mares rojos” en nuestra vida.

¡No te detengas! Cada día es más el camino que llevamos recorrido hacia el cielo. ¡Confía! El Señor nunca te defraudará. ¡Cruza! Lo que encontrarás al otro lado será el sentido y la plenitud de tu vida.

ORACIÓN

¿ME DAS LA MANO?

Jesús a mi alma

Para cruzar el desierto en soledad y siendo tentado
Para caminar sobre las aguas y no hundirse
Para subir a lo alto de la montaña y contemplar mi gloria
Para sentir mi luz de resucitado
¿Me das la mano?

Sí, te pido tu mano para que sientas la fuerza de la mía
Esa que te salvará de andar vagando sin sentido por el mundo
La misma que te sostendrá, cuando te hundas por tu falta de confianza
La que te servirá de apoyo, consuelo y guía para subir a la cima
Aquella que te mostrará las llagas de mi Pasión, para confirmarte mi amor y perdón

Mi alma a Jesús

Toma mi mano Señor, como mi guía y mi Pastor
En la oscuridad, llévame por el camino seguro
En la soledad, por el de la consolación
En el de la duda, por el de la esperanza
En el del dolor, por el del ofrecimiento
En el de la tentación, por el de la victoria

Soy todo tuyo, mi mano busco entrelazar a la tuya
No permitas que me separe de ti
Te doy mi mano Señor, tómala
Es toda tuya, y con ella, te doy mi vida y mi corazón

Del libro Jesús a mi alma. P. Guillermo Serra, L.C.

PROPÓSITO

Piensa en la situación más difícil que enfrentas actualmente, en aquello que parece no tener solución, y ponla en las manos de Dios repitiendo: “Señor, yo creo en ti y estoy dispuesto a tomar tu mano para cruzar el mar de mis dudas, con la seguridad de que al otro lado me espera lo que Tú tienes preparado para mí… mi felicidad!”

Autor: Padre Guillermo Serra, L.C.

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