Consagración a la Divina Misericordia por el Padre Guillermo Serra

Consagración a la Divina Misericordia por el Padre Guillermo Serra

INTRODUCCIÓN

La misericordia es uno de los atributos más característicos de Dios.

Es la forma en la que Él mismo quiso darse a conocer a Moisés: “Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y pródigo en amor y fidelidad” (Ex 34,6).

Es el “acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro”. Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios. (Francisco. Misericordiae vultus 1)

Como dice Santo Tomás de Aquino, lejos de ser un signo de debilidad o flaqueza, la misericordia manifiesta especialmente la omnipotencia divina. La misericordia es una realidad concreta con la cual Dios revela su amor, como un padre o una madre que se conmueven con un sentimiento profundo, natural, hecho de ternura y compasión, de indulgencia y de perdón hacia el hijo (Francisco. Misericordiae vultus 6).

Dios no pone límite alguno a su misericordia, no existe nada que su corazón no pueda perdonar, sin embargo, para que ella nos alcance, es necesario que nuestro corazón esté decidido a abrirse a esta gracia con total certeza del amor de nuestro Padre.

La confianza es el fundamento de la devoción a la Divina Misericordia, por ello a la imagen le acompañan las palabras “Jesús, en Ti confío” y así lo demuestran las palabras de Jesús a Sor Faustina Kowalska: «Las gracias de mi Misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza”.

Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. (Diario La Divina Misericordia en mi Alma Núm. 1578)

«Tu empeño debe ser la total confianza en mi bondad; el mío darte todo lo que puedas necesitar. Me hago dependiente de Tu confianza”. (Núm. 548) La confianza es una opción enraizada en una fe viva. Confianza quiere decir que aceptamos dejar que Dios sea Dios.

Estos 33 días de preparación a la consagración de nuestro corazón a la Divina Misericordia, pretenden hacernos más conscientes del amor que Dios nos tiene, enseñarnos a confiar cada día menos en nosotros mismos y nuestras propias fuerzas, y más en Dios y su amor omnipotente para poder así ser nosotros mismos imagen del amor misericordioso con los demás.

Cuando ejercitamos la docilidad y el abandono a la voluntad de Dios, basados en la fe y la confianza, dejaremos a Dios actuar en nuestras vidas y en nuestro corazón reinará la serenidad, la alegría y la paz de saber que somos todos de Él.

El experimentar la gracia de la misericordia de Dios en nosotros debe transformarse en un impulso por irradiar ese mismo amor hacia el prójimo a través de la caridad en acción, con las obras de misericordia corporales o espirituales; a través de la palabra, llevando la Buena Noticia del Evangelio a las almas y finalmente a través de la oración, cuando no se puedan ejercer las dos primeras. El mundo tiene necesidad de la misericordia.

Respondamos al llamado del Santo Padre que nos dice “¡Ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios! A todos, creyentes y lejanos pueda llegar el bálsamo de la misericordia como signo del Reino de Dios que está ya presente en medio de nosotros”. (Misericordiae vultus 5)

METODOLOGÍA

El objetivo de los 33 días es ir preparando el corazón para la Consagración. Cualquier día es bueno para iniciar el recorrido por este camino Durante esos días, se recomienda ir anotando ideas en una hoja (pecados, heridas, rencores, dolores…) para poder elaborar una carta a Jesús en donde se la entregue, junto con mi amor y mi deseo de conversión el día de la Consagración.

Cada día, después de invocar al Espíritu Santo, se rezará una oración tomada del diario de Sor Faustina (Núm. 1751). +

Posteriormente se proporciona una reflexión para meditar cada día.

Finalmente, se sugiere terminar la meditación con un propósito a cumplir.

Será de gran ayuda practicar alguna de las formas de devoción a la Divina Misericordia durante estos días de preparación:

1) Devoción a la Imagen de Jesús Misericordioso

2) Rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia

3) Oración a la hora de la Divina Misericordia

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