Actualizado el 9 de Mayo de 2026
Palabra de Dios de cada Domingo | Domingo VI de Pascua – Ciclo A
EL ESPÍRITU DE LA VERDAD – VI Domingo de Pascua
Jesús se está despidiendo de sus discípulos. Los ve tristes y abatidos. Pronto no lo tendrán con él. ¿Quién podrá llenar su vacío? Hasta ahora ha sido él quien ha cuidado de ellos, los ha defendido de los escribas y fariseos, ha sostenido su fe débil y vacilante, les ha ido descubriendo la verdad de Dios y los ha iniciado en su proyecto humanizador.
Jesús les habla apasionadamente del Espíritu. No los quiere dejar huérfanos. Él mismo pedirá al Padre que no los abandone, que les dé “otro defensor” para que “esté siempre con ellos”. Jesús lo llama “el Espíritu de la verdad”. ¿Qué se esconde en estas palabras de Jesús?
Este “Espíritu de la verdad” no hay que confundirlo con una doctrina. Esta verdad no hay que buscarla en los libros de los teólogos ni en los documentos de la jerarquía.
Es algo mucho más profundo. Jesús dice que “vive con nosotros y está en nosotros”. Es aliento, fuerza, luz, amor… que nos llega del misterio último de Dios. Lo hemos de acoger con corazón sencillo y confiado.
Este “Espíritu de la verdad” no nos convierte en “propietarios” de la verdad. No viene para que impongamos a otros nuestra fe ni para que controlemos su ortodoxia. Viene para no dejarnos huérfanos de Jesús, y nos invita a abrirnos a su verdad, escuchando, acogiendo y viviendo su Evangelio.
Este “Espíritu de la verdad” no nos hace tampoco “guardianes” de la verdad, sino testigos. Nuestro quehacer no es disputar, combatir ni derrotar adversarios, sino vivir la verdad del Evangelio y “amar a Jesús guardando sus mandatos”.
Este “Espíritu de la verdad” está en el interior de cada uno de nosotros defendiéndonos de todo lo que nos puede apartar de Jesús. Nos invita abrirnos con sencillez al misterio de un Dios, Amigo de la vida.
Quien busca a este Dios con honradez y verdad no está lejos de él. Jesús dijo en cierta ocasión: “Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”. Es cierto.
Este “Espíritu de la verdad” nos invita a vivir en la verdad de Jesús en medio de una sociedad donde con frecuencia a la mentira se le llama estrategia; a la explotación, negocio; a la irresponsabilidad, tolerancia; a la injusticia, orden establecido; a la arbitrariedad, libertad; a la falta de respeto, sinceridad…
¿Qué sentido puede tener la Iglesia de Jesús si dejamos que se pierda en nuestras comunidades el “Espíritu de la verdad”? ¿Quién podrá salvarla del autoengaño, las desviaciones y la mediocridad generalizada? ¿Quién anunciará la Buena Noticia de Jesús en una sociedad tan necesitada de aliento y esperanza?
José Antonio Pagola
Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Contribuye a difundir el “Espíritu de la verdad”.
6 Pascua (A)
Juan 14, 15-21
Evangelio y reflexión del Domingo VI de Pascua: “El Espíritu de la Verdad vive en nosotros”
Juan 14, 15-21 | Jesús promete el Espíritu Santo y nos llama a vivir en el amor
EL CRISTIANO TIENE QUE VIVIR DESDE EL ESPÍRITU DE DIOS
Los cristianos no podemos sentirnos huérfanos de nuestro Padre Dios, porque el vacío dejado por la muerte de Jesús ha sido llenado por la presencia viva del Espíritu del Resucitado, el Espíritu de la Verdad que vive en nosotros y nos enseña el arte de vivir en la verdad.
Lo que configura la vida de un verdadero creyente es la búsqueda gozosa de la verdad de Dios bajo el impulso del Espíritu Santo. El verdadero creyente busca la verdad con un corazón limpio; su vida no está programada por prohibiciones, sino que está impulsada positivamente por el Espíritu.
Cuando vive esta experiencia del Espíritu, el creyente descubre que ser cristiano no es un peso que oprime y atormenta la conciencia, sino dejarse guiar por el amor creador del Espíritu de Dios que vive en nosotros y nos hace vivir con una espontaneidad que nace del amor.
Esta vida nueva en el Espíritu genera en nosotros un estilo de vida diferente, contrario al egoísmo y a la mentira que muchas veces dominan nuestra sociedad. Vivimos en un mundo donde frecuentemente:
- a la mentira se le llama diplomacia,
- a la explotación se le llama negocio,
- a la irresponsabilidad se le llama tolerancia,
- a la injusticia se le llama orden establecido,
- al egoísmo se le llama libertad.
Difícilmente nuestra sociedad puede entender una vida que busca siempre la verdad y que intenta liberarse de la mentira social, de la farsa y de la intolerancia. Sin embargo, el Evangelio nos invita precisamente a eso: a vivir guiados por el Espíritu Santo y por la verdad de Cristo.
Lecturas del Domingo VI de Pascua – Ciclo A
Primera Lectura
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 8, 5-8. 14-17
En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba allí a Cristo. El gentío escuchaba con aprobación lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.
Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaria había recibido la Palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por los fieles, para que recibieran el Espíritu Santo; aún no había bajado sobre ninguno, estaban sólo bautizados en el nombre del Señor Jesús.
Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 65
R. Aclama al Señor, tierra entera.
Aclama al Señor, tierra entera,
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria;
decid a Dios: «Qué temibles son tus obras».
Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres.
Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.
Alegrémonos con Dios,
que con su poder gobierna eternamente.
Fieles de Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica,
ni me retiró su favor.
Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 3,15-18
Hermanos:
Glorificad en vuestros corazones a Cristo Señor y estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere; pero con mansedumbre y respeto y en buena conciencia, para que en aquello mismo en que sois calumniados queden confundidos los que denigran vuestra buena conducta en Cristo.
Porque mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal.
Porque también Cristo murió una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios. Murió en la carne, pero volvió a la vida por el Espíritu.
Palabra de Dios.
Comentario a la Segunda Lectura
El apóstol Pedro pide a los seguidores de Jesús que sepan dar razón de su esperanza con mansedumbre, respeto y coherencia de vida. El cristiano está llamado a responder al mal haciendo el bien, siguiendo el ejemplo de Cristo, que murió por nuestros pecados para conducirnos hacia Dios.
Evangelio del Domingo VI de Pascua
Lectura del santo Evangelio según san Juan 14,15-21
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
— Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la Verdad.
El mundo no puede recibirlo porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis porque vive con vosotros y está con vosotros.
No os dejaré desamparados, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis, y viviréis, porque yo sigo viviendo.
Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros.
El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.
Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio de Juan 14,15-21
Jesús dice a sus discípulos que guardarán sus mandamientos sólo si realmente le aman. El amor auténtico a Cristo no es únicamente una emoción, sino una forma concreta de vivir.
Además, Jesús promete el envío del Espíritu Santo, el Defensor, que permanecerá siempre con los creyentes y les ayudará a mantenerse fieles en medio de las dificultades.
El Espíritu Santo habita en nosotros, nos guía hacia la verdad y nos ayuda a vivir según el Evangelio.
Reflexión Cristiana | Vivir en la verdad de Jesús
El Espíritu Santo nos enseña a vivir desde el amor
Para muchos, Jesús pasó por el mundo como si nada hubiera ocurrido; no ha dejado ningún rastro en sus vidas. Sólo quienes lo aman pueden experimentar que está vivo y da vida.
Jesús es la única persona que merece ser amada de manera absoluta. Quien ama a Jesús vive sus palabras, guarda sus mandamientos y se va llenando de su presencia.
Él es el “Espíritu de la Verdad”, la fuerza y la luz que nos ayudan a vivir en la verdad.
Cualquiera que sea el punto en el que nos encontremos en la vida, acoger a Jesús nos conduce hacia la verdad. Jesús vive con nosotros y está en nosotros. Lo escuchamos en el interior del corazón y su presencia resplandece cuando seguimos humildemente sus pasos.
Jesús seguirá siempre vivo en el mundo si lo acogemos de verdad en nuestra vida. Entonces ya no nos sentiremos desamparados ni solos.
Tal vez la conversión que más necesitamos hoy los cristianos sea pasar de una fe rutinaria, superficial y solamente verbal, a una experiencia profunda de vivir enraizados en el Espíritu de la Verdad.
Vídeo que nos recuerda este curioso momento de la vida de SAN JUAN PABLO II
¿Qué nos enseña este Evangelio?
- Amar a Jesús implica vivir sus mandamientos.
- El Espíritu Santo nunca abandona a los creyentes.
- La verdad del Evangelio libera el corazón.
- La vida cristiana nace del amor, no de la obligación.
- Cristo sigue vivo en quienes lo acogen sinceramente.
Vídeo que analiza la persona del PAPA LEÓN XIV y sus emociones
Más Evangelios, reflexiones y comentarios bíblicos en:
padrenuestro.net
Guión Domingo Sexto de Pascua
CREER EN LA RESURRECCIÓN DE JESÚS NOS LLEVA A CREER EN NUESTRA RESURRECCIÓN
En este tiempo de Pascua estamos celebrando la Resurrección de Jesús, el acontecimiento más importante de la historia para un creyente, la victoria de Cristo sobre la muerte, la victoria de la vida y del amor de Dios, más fuerte que el pecado y las limitaciones del hombre. También celebramos que los que creemos en Jesús resucitado también resucitaremos a la vida eterna.
Creer en la Resurrección es sobre todo una cuestión de confianza.
Confianza en Cristo, en sus palabras y en su promesa de que tendrían la vida eterna todos los que a lo largo de los siglos quisieran acogerle, confianza en los miles de testigos que a lo largo de la historia han creído y han dado su vida por esa fe y confianza también en el amor, en ese amor que sentimos y que, aunque muchas veces se nos muestra débil, también se nos muestra con necesidad de eternidad.
Confianza que nos da valor y fuerza para seguir caminando por la vida, para seguir luchando por un mundo más justo y solidario, para amar siempre, porque la resurrección del Señor Jesús nos dice que merece la pena el esfuerzo, que todos los gestos de amor y solidaridad son fecundos y transformados por Dios en vida verdadera.
LECTURAS DE LA EUCARISTÍA
1ª LECTURA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 15,1-2. 22-29
En aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme a la tradición de Moisés, no podían salvarse.
Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia. Los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron entonces elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé.
Eligieron a Judas Barsabá y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y les entregaron esta carta: «Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo.
Nos hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alarmado e inquietado con sus palabras.
Hemos decidido, por unanimidad, elegir algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo.
En vista de esto, mandamos a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud.»
Palabra de Dios.
COMENTARIO A LA 1ª LECTURA
El texto de los Hechos de los Apóstoles nos habla de un problema que se presentó en las primeras comunidades cristianas que se iban formando y era que si los nuevos incorporados que venían del paganismo tenían que circuncidarse como los judíos.
SALMO
Salmo 66, 2-3. 5. 6 y 8
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
2ª LECTURA
Lectura del libro del Apocalipsis 21,10-14. 22-23
El ángel me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosa, como jaspe traslúcido.
Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles, con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel.
A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y a occidente tres puertas. La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero.
Santuario no vi ninguno, porque es su santuario el Señor Dios todopoderoso y el Cordero. La ciudad no necesita sol ni luna que la alumbre, porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero.
Palabra de Dios.
COMENTARIO A LA 2ª LECTURA
Un nuevo texto del Apocalipsis del apóstol Juan nos presenta la Jerusalén celestial que trae la gloria de Dios. Es la realidad del nuevo Reino que con sus luces y sus sombras, pero sin perder la paz y el sosiego tenemos que construir.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Juan 14,23-29
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras.
Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde.
Me habéis oído decir: «Me voy y vuelvo a vuestro lado». Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.
Palabra de Dios
COMETARIO AL EVANGELIO
En el Evangelio de hoy, Jesús propone a los que quieran seguirle un mandamiento nuevo: “Amaos unos a otros como yo os he amado».
Es el único fundamento de su Evangelio salvador, es el único signo por el que se conocerá a sus discípulos y no hay otro. Su «bandera», enarbolada en la cruz, es amar a todos como él nos amó.
PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL
LOS SEGUIDORES DE JESÚS, EL SEÑOR, DEBEMOS SER SEMBRADORES DE PAZ
Los primeros cristianos se saludaban deseándose mutuamente la «paz». Para ellos tenía un significado profundo.
En una carta que el apóstol Pablo escribe a una comunidad cristiana de Asia Menor, les manifiesta su gran deseo: «Que la paz de Cristo reine en vuestros corazones». Esta paz no es una ausencia de conflictos y tensiones.
Tampoco una sensación de bienestar o una búsqueda de tranquilidad interior. Según el evangelio de Juan, la paz es el gran regalo de Jesús, es la herencia que ha querido dejar para siempre en sus seguidores: «Os dejo la paz, os doy mi paz».
Para humanizar la vida, lo primero es sembrar paz, no violencia; promover respeto, diálogo y escucha mutua, no imposición, enfrentamiento y dogmatismo.
El enfrentamiento y la agresión mutua es difícil de erradicar, conseguir la paz es tan complicado, porque el ser humano lo primero que tiene que hacer es buscar su paz interior.
Cualquiera no puede sembrar paz.
Con el corazón lleno de resentimiento e intolerancia no es posible aportar verdadera paz a la convivencia, no se ayuda a acercar posturas y a crear un clima amistoso de entendimiento, mutua aceptación y diálogo.
La persona que lleva en su interior la paz de Cristo busca siempre el bien de todos, no excluye a nadie, respeta las diferencias, no alimenta la agresión, fomenta lo que une, nunca lo que nos enfrenta.
Desde la Iglesia de Jesús tenemos que aportar concordia y reconciliación, llevando primero en nuestro corazón paz.